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Showing posts from April, 2017

El adjetivizador

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Es cierto, se me da por escuchar a un personaje público con ínfulas de intelectual, y soy capaz de seguir la pista de migas de pan un buen rato por los vericuetos de YT, sobre todo, hasta aburrirme o desengañarme. Tal me sucedió con el Scruton ése. Me sigue cayendo bien. Me gusta su manera entrecortada de hablar, su acento resueltamente sub-RP (insiste en no ser del todo  posh , para entendernos: de memoria, puede que esa resonancia sea del Oxfordshire rural, o del West Country, o hasta un alambicado Cockney, no recuerdo bien), su disposición a musitar la pregunta sin decir nada (es decir, se piensa las cosas), y hasta su modo de parecerse a Johnny Lydon (eso de no tener cejas, v.gr.). Bien por todo eso. También siento una especie de servil agradecimiento por el hecho de poder escuchar la palabra "belleza" de boca de alguien que no sea periodista. Cuando ¡un filósofo! dice beauty, como que se te derrite algo adentro. En algún lugar entre Kant y Kardashian, el concepto se ...

Pasión

Lo que nunca fui: apasionado. Nadie, ni mi mejor amigo ni mi peor enemigo, me acusaría de ser apasionado. Uno tiene que reconocer sus límites. O tal vez no. Tal vez mi error últimamente ha sido ése. Reconocer mis límites. Tal vez fue cuando los reconocí, creyéndolo deber insoslayable, que empecé a morir. Este pantanal de muerte adagio ma non troppo en que ahora me ahogo poco a poco, silenciosamente. Quizás sea deber de toda res probar a diario el cerco eléctrico, en lugar de interiorizarlo y darse por cercado. Fue ella ( ella , ya sabes) quien me los impuso. Me dijo, hace 16 años: "Yo soy apasionada... tú eres cariñoso ." Me dio tal estocada tan cariñosamente como pudo. Quise contradecirle, quise animarla a romper el embrujo. Si no lo hice, habrá sido por la misma razón que me impidió desvelar ante ella mi secreta pasión: hay leyes. Mejor dicho: hay decoro. El embrujo fue demasiado fuerte, y ella no tuvo fe. No besó rana. No liberó a la bestia. Nadie lo ha hecho, ni lo...

A la carte

"Can I help you?" "Yes, I'd like one religion, please." "Certainly. Monotheistic, polytheistic or atheistic?" "Erm... I dunno. Atheistic I suppose. I wouldn't like to to spoil my Big Bang." "One atheistic religion. Sense of community with that?" "Community?" "Belonging." "Ooh, yes. Lots of belonging. I like belonging." "Morality?" "I beg your pardon." "How deontological would you like your religion? Rare, medium or sharia?" "Oh, rare please. I already have my own morality." "So that's one atheistic religion, with belonging, rare... Side order?" "What have you got?" "Ritual, dogma, oppressive sense of guilt, self-righteousness, patriarchy, steeple hats, mystical visions, Sistine chapel. slaughter of innocents.... no, slaughter of innocents is off the menu today. Fresh out of innocents until next week." "Oh, ...

Last Chance Gulch

En mi faceta de siervo de la LOES, tengo el deber, muy de vez en cuando, de solicitar respuestas a la pregunta "cómo se diferencian los hechos de las opiniones". Mi propia manera de responder, me doy cuenta, ha cambiado bastante desde mi juventud. En aquel entonces, habitaba un jardín lleno de opiniones. Sobre un cielo indiscutiblemente azul se desfilaba el interminable cumulonimbus de opinión, traido por el viento del oeste; allá, en los árboles, las opiniones cantaban alegremente; más abajo, en el fondo del jardín, en un rincón rocoso se divisaba el murmullo opinionoso de un babbling brook; y alrededor, a cada lado las variopintas opiniones florecían entre las mariposas y el sopor del zumbido de algunos insectos. Así era entonces: yo me acuerdo. Ahora, en cambio, me encuentro aprisionado en el lóbrego manicomio de los hechos. Ahora sólo queda planificar la excursión nocturna, la liberación secreta, intermitente, para lo cual hay que tener bien marcada la ruta de salida. E...

Superchería

En el colegio me hicieron leer los cuentos escogidos de Leopoldo Alas "Clarín", donde el más largo tenía este nombre, de etimología en aquel entonces misteriosa. La colección entera me embelesó, y ese cuento en especial. Para entendernos: el hogar espiritual de Clarín a mi ver siempre fue esa Asturias lluviosa, ese Oviedo/Vetusta conservador, provinciano y soñador que supe vislumbrar más luego también en la ciudad de Segovia, donde residí un año. Yo, de adolescente, vivía en una Inglaterra también lluviosa, conservadora, provinciana y soñadora: tenía, entonces, referencias suficientes para compartir estados de ánimo, desesperaciones, dudas, escrúpulos, lujurias con aquel autor. Del argumento del cuento no me acuerdo con detalle: un tipo se enamora de una diosa, de ésas dulces y discretas, una diosa clariniana , para luego enterarse de que ella participa en un engaño urdido por un marido inescrupuloso, con fines de supervivencia económica y para darle de comer a un hijo....

(Cuidado con los radicalismos)

¿Cómo se reconoce a un radical? Dos métodos que se me ocurren: (1) Explícale un dilema ético. No importa cuál. Unos de los consagrados. Si su primera palabra después de escuchar tu exposición es "Fácil...", es un radical. Da lo mismo que haya escogido salvar al gordinflón sacrificando a las 5 reinitas de belleza, o al revés (todo dilema se reduce a eso: circunstancias y números pueden variar), es decir su solución particular es lo de menos: la cuestión es que para él, la elección de lo éticamente correcto es eso, fácil. Sacrificar a un ser humano o a varios, mientras tengas la justificación bajo el codo en texto de 8,5 puntos y encuadernado de cuero viejo, es fácil. Ya está. (2) "Para hacer una tortilla hay que romper huevos". Uno habría pensado que un siglo XX, cualquier siglo XX, bastaba por sí solo para exiliar ese refrán a la zona de las ironías conscientes, pero no. No apunté el dato (tal vez en este blog, si buscas) pero juro que un columnista del Telégraf...

Shall I compare thee to a Sour Grape?

Acabas de perder un juego de póquer. Tus ahorros, todos para el sonriente ganador, con su odiosa cara burlona. Sospechas que ha habido trampa, pero no tienes pruebas. El otro es demasiado astuto. ¿Qué haces? Las reglas dicen que en casos así, hay que saber perder con dignidad. Puede que él haya hecho trampa. Puede que no. Cree lo que quieres. Sin esas pruebas tuyas, que no tienes, da exactamente lo mismo. Déjalo ir. El juego es así. ¿Cómo es eso de perder con dignidad? Mejor dicho, ¿cómo se hace? Bueno, da la casualidad que en eso de perder, estás leyendo a un experto.  Pon atención.  El quid está en decir "esas uvas de todas maneras eran agrias". Simplemente eso. Decirlo las veces que sean necesarias. Y creerlo. - Pero - espeta el candidato jugador. - Pero lo que estaba en juego era nada menos que el poderrr. ¿Quién va a decir que el poderrr, el mismo poderrr, era un premio sin importancia, una bagatelle, un déjalo ir? ¿Quién sería capaz de creerse semej...