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Showing posts from October, 2014

Oi!

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Porque la nostalgia acecha constantemente...

Die Leiden des Junger Werners, segunda parte

Al joven Werner le preocupa ahora el mesianismo . Esto es un dato esperanzador. Constituye un progreso. Claro que tal progreso fuera más palpable si solamente se diera la molestia de expresarse con un mínimo de claridad. El artículo arranca así: [El mesianismo neoconservador e]s aquel que redunda por las bocas de diferentes generaciones que invocan a un continuo individualismo casi salido de la nada y que se construiría a partir de su propio vacío y ansiedad de llenarlo todo con su presencia. Ejem. Intentemos descifrarlo. Hay un "continuo individualismo", o sea, un individualismo que no se interrumpe, frente (se presume) a otros individualismos que sí se interrumpen, o sea, que son discontinuos. No se me ocurre por qué un individualismo (¿"un" individualismo?) se tendría que interrumpir, y bajo qué circunstancias, pero en fin. Este "continuo individualismo" es "casi salido de la nada". No salió de la nada, pero casi. ¿Casi salió, o salió de la c...

La Restauración Conservadora

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El "Tintin", o "Restaurador Conservador", imaginado por el dibujante del diario Extra Hace unos años una bicicleta chocó contra el portal de una de esas grandes mansiones que se encuentran en ciertas avenidas de los sectores más exclusivos de Urdesa. El choque no fue excesivamente grande (el tipo iba a unos 4 kph), pero inmediatamente después del impacto, se derrumbaron dos paredes exteriores, quedándose en polvo fino; asimismo, gran parte del techo de la primera planta se desplomó, el bar con sus botellas de ginebra y vermut quedó sepultado bajo un montón de escombros, y se desactivó el alarma antirrobo, por lo que a los pocos días la casa lucía vacía, expoliada, gracias a esos maleantes que en Urdesa pululan como en todas partes. La reacción del dueño de la casa fue natural, fue la que cualquier persona normal tendría: cogió todos los billetes y las joyas y se fue pitando en un helicóptero. En fin, ha pasado tiempo desde entonces, y era inevitable que tarde o temp...

Laughing outside the can

Según el observatorio climático de Mora La Nueva, España, que como es sabido lidera al mundo en eso de las previsiones y retrovisiones meteorológicas a plazo medio y largo, estaríamos a dos meses menos algunas décadas, con un 83% de probabilidad, de sufrir los embistes del fenómeno del Ñaño. Y lo más grave del caso es que, si bien el fenómeno del Niño sí despierta alguna ansiedad en algunos sectores, cuando se asoma el del Ñaño, muchísimo más terrorífico, es como si la gente oyera llover. Sí, es exactamente eso. Sin el fenómeno del Ñaño, enciendes la tele (nota para jóvenes: una especie de caja con pantalla, aún popular entre las viejas generaciones, que transmite lo más tonto que mente humana puede concebir), sintonizas tu comedia favorita, la ves, y en algún momento, si el guionista ha hecho bien su trabajo, te ríes. Nadie te dice cuándo debes reírte, ni siquiera te lo sugiere. El guionista tendrá sus prejuicios al respecto, desde luego, y el telespectador experimentado...

Bolivarian Express? That'll do nicely!

Supongo que hay que tener una cierta edad para recordar esos anuncios televisivos, donde siempre era cuestión de un joven con aspecto de yuppie en estado larval, que pretendía saltarse las columnas o comprarse lo incomprable o acceder a ese espacio vedado pero intrigante. Ante las negativas de la fembra plazentera de turno, que fungía de recepcionista, de vendedora o de azafata, quien con resignada paciencia le explicaba que tal o cual cosa no era posible, no estaba en venta, o que el avión que el joven pasajero pretendía coger ya estaba en vuelo desde hacía cinco minutos, el joven recursivo sacaba la tarjeta mágica. La expresión de la fembra se tornaba instantáneamente en sonrisa deslumbrante, seductora, y su blusa se desabrochaba tres botones por arte de magia. "American Express? That'll do nicely, sir!" Y de repente, todo de nuevo se hacía posible. Si bien los anuncios son de la década de los 70, le calzan mejor a la de los 80, de los yuppies , y de ese breve boom pet...

No pasarán de analfabetas

Ayer un articulista en El Universo, no recuerdo el nombre, lamentaba que en este país, y si le creemos en este subcontinente, las modales institucionales, políticas y mediáticas parecen adolecer de un estado de adolescencia artificialmente prolongado. El adolescente, decía, es tan seguro de la razón propia como del error ajeno; le parece nimia cosa el enorme sufrimiento ajeno que acarrea la realización de sus sueños (le cayó al articulista Follari, del Telégrafo , hace poco el desentierro de ese cliché revolucionario de you can't make an omelette without breaking eggs : no, no había ironía en todo el párrafo) y, bueno pues, si no estás con él, con ese adolescente, estás contra él, y él tiene mejores cosas que hacer que escuchar puntos de vista alternativos: más propicio y productivo es colmar de insultos al interlocutor en el momento que tímidamente le sale un pronunciamiento errado . El articulista en cuestión decía algo que vale la pena decirse, a favor de la razón, ...