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Showing posts from August, 2011

Degenerado

Mi otro lector, que por su silencio me da la sensación de ser muy inteligente, se habrá quedado perplejo ante el comentario de Anónimo en la última entrada. Debo precisar que Anónimo es como una rata que visita la celda de un solitario condenado: no es la compañía que uno quisiera, pero es compañía, es lo que hay, y por eso le tengo una suerte de aprecio. Por supuesto que está como una chota; pero tal vez también lo estoy yo. ("Si la locura fuese dolor", dice sabiamente la Celestina, "en toda casa dieran voces".) Desde luego que tengo talento para atraer a este tipo de parásito, por eso creo que debo de tener algo, algún olor a podredumbre de que estoy inconsciente, para que estos hongos proliferen en mi alrededor. Hace años, cuando frecuentaba Usenet, hubo un tipo que por alguna extraña razón, y contra toda la profusa evidencia autobiográfica que yo habitualmente proporcionaba, logró convencerse de que yo era "en realidad" un joven actor, protagonista de ...

De jueces y mamadas

La identificación de un juez antes era sencilla: sólo tenías que mirarle la cabeza. Si ésta llevaba pegada encima una peluca con rulos que parecía excrecencia del mismo cráneo, ése era tu hombre. Claro que eran todos hombres, faltaría más. Pero no importaba que lo fueran, porque eran hombres sólo en ese sentido minimalista que se solaza y se consume en no ser mujeres. Por lo demás, eran seres asexuados. La edad lo garantizaba. Sólo se podía ser juez si llevaba en este planeta, o algún otro, unos cuantos centenares de años, los suficientes como para haberte desprendido de toda pasión corporal, si alguna hubiera padecido en su momento, y para que la modernidad, con sus automóviles, sus faldas cortas y sus pulgares oponibles le pareciera nimia e irrelevante. Prueba de esa falta de apego a los apetitos terrenales era una complexión desnutrida, digna de una película de Hammer: esqueleto vestido de toga, el juez modelo dudosamente gozaba de facultades locomotoras, las cuales en todo caso no ...

Demonios

He estado ausente de Twitter (lo que se dice ausente, ni sapear siquiera) y de este blog, y se perfila más ausencia y más ausencias. El por qué pertenece al blog negro. Mis enemigos, si es que tengo alguno (no soy consciente de ello) se alegrarán al saber que la columna de mis demonios ya da vuelta y media de la manzana. Son muy pacientes: simplemente esperan, día y noche, conversando intermitentemente, como quien espera las rebajas de enero en algún almacén de Londres. La mayoría visten estilo Mormón, con terno y corbata, y algunos el consabido macuto de donde sobresalen unas enormes tenazas. Tal vistosa columna como que da un poco de colorido al vecindario: por lo menos eso dicen los vecinos. Tantísima pezuña hendida junta creo que ni en la Asamblea, vaya. Las noticias de las últimas semanas, tal como me han sido filtradas a través de las fuentes no contrastadas de rigor, como mi esposa por ejemplo: Lourdes Tibán ha hablado de ladillas. Me parece correcto. Se ha d...