Sobra la gratitud
Esta vez, discrepo, tanto con ese amigo que, hace unos meses, nos señaló que el voto por Nebot en Guayaquil se puede considerar un gesto de cortesía de “bien nacidos” en agradecimiento por esa supuesta transformación de la ciudad que habría propulsado, como con ese rector de la U. Caótica que se hace cruces ante la falta de agradecimiento del Primer Mandatario por la educación que recibió en dicha Universidad. Mi razón de fondo es muy sencilla: no se agradece a la gente por cumplir con su trabajo, aun en el supuesto de que lo hayan hecho a cabalidad. Diría que ese tipo de gratitud mal concebida es hasta peligrosa. Según la versión extendida, que no consensual, el Alcalde Nebot hubiera hecho lo que no hicieron apenas ninguno de sus predecesores, es decir, echarle imaginación, creatividad, ganas, dedicación y esfuerzo a la tarea de transformar Guayaquil en una ciudad moderna, siendo la Perla del Pacífico algunos años antes un escuálido vertedero. ¿Será cierto? No tengo nada que comentar ...