A postman’s diary
¨How can you have any pudding if you don’t eat yer meat?” (R. Waters) “Estoy pensando en dejar esta universidad,” le dije un día a mi tutor, hace cosa de 30 años. ¨Pamplinas. ¿Qué piensas que vas a hacer allá fuera?” “Quiero ser cartero.” No lo cogió, y eso que hablábamos en inglés. Unos meses más adelante, me encontraba en una cama de hospital, con una mancha de sangre seca en la almohada, la visión borrosa y una nueva faceta de tartamudo. Había querido, pero sin éxito, convertirme en postman , o sea, en aquello que una vez fue hombre, pero ya no lo es. Sucede (digamos, con Neruda) que me cansé. Pero la vida es eso, es cansancio. Uno no se escaquea tan fácilmente. Hoy, a los niños y las niñas les encanta eso de ser pos-lo que sea. Digamos que desde la adolescencia meridional van en pos de poses. Quieren ser posmodernos, sin pasar por la modernidad; comer postre sin tocar la carne; y en algunos casos, ser posfeministas sin haber tenido que pasar primero por la guillotina de la Dworkin....