Los Vendepatrias
Brindaban uno de tantos espectáculos costumbristas entrañables del viejo Ecuador. Sabían estar ahí en ese semáforo al lado de la Terminal. Cuando el semáforo cambiaba, irrumpían en la calzada aprovechando esos breves segundos entre verde y verde para intentar venderte una. Eran fácilmente reconocibles, pues a diferencia de los vendedores del “Extra” y similares, siempre andaban vestidos con terno y corbata, como mormones pero más avispados. Yo nunca he tenido patria, pero viendo que en este país estaba de moda llevar una pegada a la ventana trasera del automóvil, hace un par de años creo que fue, le llamé a uno de esos vendedores, uno que iba con la camisa manchada de kétchup y no sé qué más colores, y le pregunté qué patrias nomás tenía. Él dudó un momento y echó una mirada nerviosa alrededor, como temeroso de que alguien le viera, lo que me hizo pensar que sin duda todas sus patrias estarían robadas, cosa que por otro lado siempre había dado un poco por descontado, lo mismo para su c...