No lo vas a recordar: me he encargado de ello, refiriéndome al asunto en un idioma extranjero y en un medio microscópico como éste, para que nunca te topes con él. Por ese lado puedes estar tranquila. Yo sí recuerdo, a pesar de lo ridículo que eso suena. Recuerdo un pasillo frío en una clínica, donde a ambos nos mandaron, yo para ser privado de mi dignidad durante unos cinco minutos (que luego me volverían a visitar para volverse eternos), tú por razones ignotas y supongo que triviales, ya que ibas vestida y yo no. Recuerdo lo incómodo que me sentí con esa bata. Creo que no intercambiamos ni una palabra, a pesar de estar sentados frente a frente esperando a que nos llamaran. Eras la niña que recién (creo) se había incorporado a la escuela, y apenas nada más que eso. Eras alta, flaca, con el pelo rizado y bastante corto, de un castaño claro. Bueno, tal vez: lo borroso de todos esos recuerdos les resta bastante fiabilidad, pero me aferro a que eras flaca, y a que eras reservada, como abs...