Cabra e Iguana
Fue una amiga mía en Barcelona, Pauline, dour Yorkshirewoman con sensibilidad hacia los animales, quien fundó aquel refugio metropolitano que, a pesar de ser concebido para albergar a gatos y perros extraviados, tuvo como primeros huéspedes a una cabra y una iguana, que a decir de mi amiga ocupaban el mismo recinto y se llevaron como excelentes compañeros. El lado cómico del asunto tal vez no sea tan evidente por aquí, donde esos reptiles salen hasta en el wan ton; en Europa, donde las iguanas son tan exóticas como, digamos, los heterosexuales en el Municipio de Durán, “cabra e iguana” podría servir fácilmente como nombre de un grupo de rock avant-garde, o como título de álbum, o como apelativo de pub inglés, o como inspiración para una obra de arte discretamente surrealista. En cambio, aquí me valgo de la combinación para, sencillamente, recordarle al lector que tiene tres cabezas; o sea, que aquello de ser Santísima Trinidad ya es de todos. El meme en cuestión me lo contagió primer...