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Showing posts from January, 2015

Jesuitas (no soy uno)

Hace años en este blog inventé el necesario término todosomosismo , refiriéndome a esa extraña tendencia de algunas personas a acudir a manifestaciones con carteles que dicen "TODOS SOMOS" algo que por lo visto todos no somos, por ejemplo, migrantes, prisioneros políticos, víctimas de un terremoto o lo que sea la tragedia actualmente de moda. Ahora habría que actualizar el término y llamar jesuitas a los que, con idéntica despreocupación, anuncian a través de las redes sociales que  #je suis algo que demostrablemente je ne suis pas, por ejemplo, una revista francesa que, si hubiera estado de venta en su quiosco más cercano cinco días antes de la masacre de Paris, probablemente uno ni siquiera habría querido hojear y menos comprar. Será porque soy anticuado, pero creo que está mal ir mintiendo y diciendo que eres algo que no eres, que bastante tenemos con los políticos que tienen eso por especialidad, sobre todo aquí en Latinoamérica. Aparte, si dices que...

El catolicismo sicodélico (5)

No sé por qué se me ocurrió ponerme a hablar de Francis Thompson. No lo leo desde los 18 años. El haber aprendido de memoria varios poemas de él me valió, quizás, el sobresaliente en el S-Level de Literatura Inglesa que tomé a esa edad; en el sistema educativo inglés, siempre es bueno saber algo que el examinador no sabe: ser repelente es rasgo premiable. Poco me valió en lo posterior. Lo vuelvo a leer y me doy cuenta de que, si es un poeta menor, es por algo. La verdad, leí mucha basura a esa edad. Siempre he tenido mente de basurero. El poema que cité significó algo para mí en aquel entonces. Ahora no significa nada (supongo que se notó en el torpe intento de sacarle jugo en el último post. No tenía el corazón en ello). Eso quiere decir que no soy la misma persona que fui hace un cuarto de siglo. La perdurabilidad de la personalidad humana tal vez sea, entonces, un mito como otro cualquiera.   Lo único que te da la sensación de ser la misma persona que ayer son tus hábitos. Si en...

El catolicismo sicodélico (4)

En inglés, y sospecho que en otras muchas lenguas, la mala poesía sería, si se pudiera obviar el hecho de ser mala, un género literario aparte. Fuera de las consideraciones más superficiales, como la acumulación de espacio blanco en el lado derecho de cada página, los dos géneros, la mala poesía y la buena, muy poco tienen en común, empezando con las motivaciones iniciales del compositor (extrínsecas en la mala, intrínsecas en la buena), pasando por la meta propuesta (el mal poeta quiere que la atención del lector se centre en él mismo, en sus "sentimientos", en su "dominio",  etcétera; el buen poeta quiere hacerse invisible y centrar la atención en el objeto escogido, aunque, paradójicamente, el objeto sea su propia existencia), y abarcando hasta las filosofía estética que determina el proceso creativo (el mal poeta es imitativo, y sus palabras se apoyan cual muletas en vagos recuerdos de mejores obras: el buen poeta se ahorcaría antes de escribir algo predecible, ...

El catolicismo sicodélico (3)

Francis Thompson (1859-1907) fue uno de esos jóvenes estudiantes de medicina que rápidamente se hartan de tanta embriología e inmunología y sueñan con dar la vuelta a Sudamérica en bici, o bien con ir a Londres y convertirse en joven y brillante promesa de la literatura. Ignoro si el haberse graduado en medicina era algo que facilitaba la obtención de drogas que de todas maneras en aquel entonces eran lícitas (Las Confessions of an English Opium Eater de de Quincey, de hacia medio siglo, eran aun best-seller, y apenas había poeta romántico de renombre que no había flirteado públicamente con el opio): la cuestión es que a poco de graduarse, y de cumplir su sueño de instalarse en Londres, Thompson ya era adicto, lo que significó en la práctica que los pocos ingresos que podía percibir a través de la venta ambulante (fósforos, diarios) se le fueron en droga, convirtiéndolo en uno de esos sin hogar que hoy día siguen la acostumbrada tradición londinense de ...

El catolicismo sicodélico (2)

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Creo que existe un instinto de instrumentalizar , y que ese instinto es hasta más básico que el de atar hombres a la cama y perforar sus cuerpos con rompehielos. (Ahora se me ocurre que el segundo tal vez sea manifestación del primero.) Quiero decir que si de niños apreciamos la belleza intrínseca de colores y patrones de una manera contemplativa (ver último post), el crecer implica, primero, querer adueñarnos de esos objetos, o bien literalmente (coleccionismo) o bien simbólicamente (libros, conocimientos), con lo cual pasamos de contemplación a posesión ; después viene la pregunta insistente: ¿para qué sirven?, y ahí entra de bruces la instrumentalización , instinto que la naturaleza privilegió en nuestra especie por la simple estrategia de quitar de en medio a quienquiera no supiera reconocer en una ramita una flecha, o en una piedra un arma. Excusado decir que los mismos instintos pueden estar en juego en las relaciones sexuales, y en ningún lugar más que en Ecuador, donde s...

El catolicismo sicodélico (1)

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Hay una fase de la niñez en que te fascinan las piedras "de colores". (De la niñez , siempre en el supuesto schopenhaueriano de que para las mujeres, la infancia se extiende por toda la vida, and I mean that in the nicest possible way.) No me acuerdo cuánto me duró: pongamos seis meses, o seis días, o seis años, pero lo recuerdo aún por sus efectos. El color, cuanto más afrutado mejor. La translucidez, la textura, la lisura, todo era significativo. Quisieras ser niña para poder, legítimamente, codiciar collares y pulseras aunque fueran de cristal o cuarzo, con tal de hacerte dueño de esos colores. Supongo que el tema, la fascinación infantil del color, habrá sido debidamente estudiado y que las conclusiones informarán el decorado de aulas de primaria, helados, caramelos y parques temáticos. Uno aprende enseguida, si es varón, que es extremadamente peligroso manifestar perversa inclinación por las piedras, pero hay escapatoria: las canicas. Yo fui devoto de ...

Utopía

Esquemáticamente: el reaccionario sitúa su utopía en el pasado. El progresista, en el futuro. Y el resto la situamos en ningún lugar , que es lo que la palabra realmente significa. Hace poco comenté un artículo de uno de esos apologistas del cristianismo odontológico, donde nos intentaba vender el cuento de que el universo está hecho, "casi milagrosamente", a nuestra medida (el llamado argumento del "fine tuning"). Efectivamente, tal como me recordaron en los comentarios, esa idea parte de una manifiesta incapacidad para entender y apreciar en qué universo vivimos, algo bastante grave si esperas que te lleguen las cartas. Cualquiera diría que viviéramos en un planeta blindado contra la catástrofe, girando alrededor de una estrella tan eterna como domesticada. Es un bonito cuento para dormir a los niños. Yo todavía recuerdo esa visita que hice al Planetario de Londres, a la edad de 8 ó 9 años posiblemente, y la desazón con que todos esos niños salimos del edificio al...

Reelección y democracia

El Socialismo del Siglo XXI, según nos informan, es un fenómeno inédito: un movimiento dotado de una ideología sui generis , que puede o no tener antecedentes históricos pero que en todo caso nunca antes fue puesta en práctica a nivel de todo un país. El tipo de Estado conjurado por la nueva Constitución del Ecuador, al amparo de dicha ideología, es también un fenómeno (supuestamente) nuevo. Estados de Derecho, todos los que quieras, pero ¿"de Derechos"? Eso sí es original , como también es original contemplar lo Electoral y la Participación Ciudadana como funciones del Estado al mismo nivel que la Ejecutiva, la Legislativa y la Judicial. Y eso, sin ir más lejos, sin tocar temas más sutiles como el Buen Vivir y otros afines. Resulta, entonces, que tenemos un Estado nuevo, refundado, producto de un proceso pretendidamente "revolucionario", con un gobierno unido en torno a una ideología también nueva y revolucionaria . Dentro de tantísima novedad, quizá...