Homenaje al burrócrata
Aprovechando la efeméride del Día Internacional del Burócrata (vigente desde el 2007) he decidido hacer una parada en mis actividades cotidianas de infructuosas búsquedas de sellos y timbres oficiales, para cantarle los loores a ese ser tan importante como menospreciado en la actualidad: ese pequeño y calvo hombre o esférica y surcada mujer que día tras día, infatigablemente y ante la indiferencia o la ingratitud de la mayoría, se dedica a sembrar en nuestro oscuro mundo un poco más de frustración, un poco más de irritación, un poco más de exasperada incredulidad. Se trata del Viejo Calientasillas ( Pedantus ariscus ), especie que encuentra en el Ecuador su más pletórica evolución. Estoy hablando de ese hombre o esa mujer cuya existencia se resume en rechazar, en cada momento, a quien sea, a lo que sea, donde sea, previa constatación de que el rechazo surtirá el deseado efecto de crear en el rechazado esa sensación de angustia, de desperdicio de tiempo, dinero y esfuerzo, de absurdo ex...