Ecuador desde dentro

Ni que Assange fuera Bin Laden. Qué ridícula se ha vuelto la Foreign Office. Aterricemos: el tipo no se puede "extraditar", salvo en los tabloids, porque en la prensa seria todavía nadie confunde "wanted for questioning by a couple of Swedish bints in stilettos and their boyfriends in the local police" con "acusado y convicto de algún delito". Es como si se propusieran extraditarme a mí del Ecuador porque una ex en España quiere ver si tengo más canas. Si no lo veo no lo creo. Y allanar una embajada. Hay tanta ridiculez en esto (de lado y lado: más tabloide que Patiño, imposible) que terminas sospechando que el quid está en esto, en imponer ridiculez como moda obligatoria. En fin. Assange no representa a nada ni a nadie, sólo a sí mismo, así que perdónenme el bostezo. Y a nuestros mutones.

Hay una serie en la tele, entre varias: Ecuador Desde Fuera, en alguno de esos canales gubernamentales. La idea es transmitir... (coj, hiq, buaj, hac, prrrj)... La idea es transmitir una "imagen" paradisíaca del país en cuestión, mediante entrevistas a notables cojudos internacionales. Es decir: si desde acá tienes la impresión de vivir en un país lleno de corrupción, de viveza criolla, de pobreza, de delincuencia, de prepotencia, de histrionismo infantil, de Dalo Bucarám (valga la múltiple redundancia) y su histérica esposa, tranquilo, todo eso no es más que una simple percepción donde te falta the big picture, la cual evidentemente te la tiene que proporcionar Noam Chomsky, Oliver Stone o Stig of the Dump. Lo que me hace pensar, inevitablemente, en lo dicho por The Economist hace días sobre las Olimpiadas de Londres: "El Reino hUnDido se miró a sí mismo y le gustó lo que vio". ¿En serio? ¿El país entero se miró a sí mismo? Entonces, la siguiente pregunta tiene que ser: ¿desde dónde? Y la respuesta inevitable: desde fuera, por supuesto. Como éstos de acá. Otra moda de que no veremos nunca el anhelado final.

(Y hablando de modas, es hora de confesión: fui el primero en resucitar la palabra avatar: es hasta googleable. Pero ¡no sabía! ¡no sabía que esto iban a hacer con mi palabra estrella del día sacada del Concise Oxford! No sabía que iba a ser la parodia semántica de la década, tal como hicieron en los ochenta con maverick. Es mi única defensa. Ya sé que no va a servir.)

Así que en ésas estamos: en mirarnos desde fuera. Que conste que en este país hasta tenemos un partido de gobierno, una constitución, todo un sistema, vaya, basados en esto de mirarse desde fuera. Piénsalo. La Constitución no es apenas más que una letanía de piadosas sandeces transmitidas (Powerpoint mediante) desde algunas universidades extranjeras presas de la corrección política del día. Es el sueño húmedo compartido de un valenciano y un venezolano, con nihil obstat de the Guardian. Más desde fuera, imposible. Y el resultado de su imposición a lo largo del país, y de la eternización del gobierno que la parió, que en el día a día cada ciudadano se acostumbra a practicar la doble mirada: primero, desde dentro de la situación en que se encuentra, y acto seguido, desde fuera. Así que, por ejemplo, si el gobierno te prohibe ir a más de 70 en las carreteras, desde dentro es obvio que como todas las demás medidas relacionadas con automóviles, la cuestión es joderle a ese imaginario pelucón de la Vía Samborondón que le tiene comido el coco al Presi, y no hay mayor misterio (eso de reducir accidentes, cuéntenlo a los chiquillos). Pero, espera: ¿qué tal desde fuera? Ah, desde fuera es otra historia.

Desde fuera - desde arriba pero muy arriba - estamos presenciando la eclosión de un nuevo país. Una revolución. Mira qué bonito: todos esos carros arrastrándose en perfecta sincronización, ese ordenado y prusiano fluir de las carreteras, con un fuerte sol chispeando todos esos techos de fibra de vidrio, una maravilla de cultura, de civismo, de hormiguismo. Y si nos acercamos un poquito, sólo un poquito, veremos todas esas caras felices, beatas, llenas de solidaridad y buena onda y Lenin Moreno. Porque desde fuera, Ecuador es eso: mucha sonrisa, mucho paisaje, mucha tortuga, toda honestidad y sencillez y alegría y patriótico optimismo.

SMPFRUNCHT.

Es una onomatopeya entre varias posibles para representar el sonido de una bobada cuando cae a tierra tras un breve paso a través de las diferentes esferas. Y no es que a mí no me gustaría practicar eso del desdefuerismo, que se entiende que reduce el estrés, el colesterol, calma los nervios, hasta puede que alargue la vida. El problema es que todavía existe la realidad: esa cosa que te obliga (de vez en cuando) a mirar tu situación desde dentro, desde donde estás, y no desde donde la retórica del más ambicioso político te quiere transportar. Acá dentro, te das cuenta, entre otras:

Que la pobreza no es noble, ni pintoresca, ni bonita, ni forja de solidaridades y de simpatías. Ni siquiera es sonriente, salvo por cálculo. La pobreza es, en cambio, aquello que transforma los seres humanos en miserables bestias, cínicas, aprovechadas, oportunistas, mentirosas y corruptas. Cuanta más pobreza hay, más fea (de espíritu) verás a la gente de tu entorno. Un país pobre es el último lugar del mundo donde vas a construir una utopía de desprendimiento y Buen Vivir. Mejor fuera, entonces, construir primero un país más rico. Aunque ya sé que eso no gusta. La riqueza nunca va a ser políticamente correcta. Una pena.

Perdonen de nuevo el bostezo. Esta vez, es porque el cuerpo me pide acostarme, tras otro día de luchar en esto de la supervivencia. Se trata de una demanda judicial que han extendido contra mi familia basándose en declaraciones de testigos falsos. Sí, ese tipo de pobreza. Ese tipo de Ecuador. Estoy viéndolo todo desde dentro, y sin sonrisas de agraciados actores, porque no tengo más opción. Para mí todo esto no es cinismo, es una realidad de la que huiría, si solamente pudiera, si solamente tuviera adónde.

Comments

  1. Respetado escritor:

    Gracias por una nueva entrega.

    Suponiendo, que la Robolución Ciudadana le ofrece una mejor realidad, la cual ha sido posible para tantos acólitos, iría hacia ella?

    Hablando de onomatopeyas, su idioma inglés está lleno de aquellas. Por eso creo que a veces es fácil hablarlo para muchos.

    MUNCH MUNCH MUNCH

    Oíd, son los sonidos de las ratas en las sucias alcantarillas guayacas. O del festín robolucionario?

    Gran saludo.

    (Disculpad las preguntas estúpidas. Momentos de desempleo mental).

    ReplyDelete
  2. Tranquilo, la última frase no es una petición solapada para que el Gobierno me dé un puestito en el Ministerio de Caminares Bielorrusos. Mi plan de escape consiste en esperar que esto de antiimperialismo británico se ponga más feo, para que el Consulado me pague a mí y a toda la familia un pasaje a Londres para evitar derramamiento de sangre. Así que si conoces a alguien que esté dispuesto a ir paseando con carteles tipo "muerte a los británicos", convéncele y me harías un grandísimo favor.

    ReplyDelete
  3. "(...)si solamente pudiera, si solamente tuviera adónde."

    La eterna queja de aquel que disfruta su propia miseria.

    ReplyDelete
  4. Ciertamente es la misma que millones de ecuatorianos que no estamos en el rol mensual de la burocracia hacemos.

    Aunque también cientos de miles burócratas la hacen avergonzados y temerosos del gobierno en el cual trabajan.

    Escritor: todavía no estamos en Venezuela, ahí los comités revolucionarios ya te hubiesen grafiteado la casa o te hubiesen garroteado. Los futuros líderes de nuestros cómites todavía se están especializando en las escuelas de pais.

    ReplyDelete

Post a Comment

Popular posts from this blog

Odio

Relaciones diplomáticas

The OK Salvadoran