Xarnegos
Hasta con El Telégrafo a veces uno se pone a soñar. El artículo de Juan Cárdenas Espinoza (nombre de apostólico azote de herejes donde los haya) hoy me ha transportado de sopetón a mis pasadas vivencias catalanas. Y no es que hable para nada de Catalunya, pero eso de distinguir entre guayaquileños “de cepa” y los que son “nietos de emigrantes”, qué quieren que les diga, a uno le hace revivir experiencias que creía enterradas en un pasado lejano e irrelevante. Aunque tal vez no tanto, ahora que lo pienso: si fui capaz, al llegar aquí, de captar el doble sentido de “cholo” (etnia para algunos, burdo peyorativo para otros, estos últimos al parecer miembros de cierta burguesía rancia y juvenil), seguramente fue mediante analogía inconsciente con ese “xarnego” catalán, que la explicación wikipediátrica glosa deshonestamente, sin mencionar siquiera que para toda una burguesía barcelonense pudiente de los años 90, la de los JASP y de las camisetas Lacoste, “xarnego” era el descalificativo de...