Un restaurante, para ganarse clientela, tiene que lucir impecable. Manteles blancos, recién planchados. Flores frescas en la mesa. Cubertería bien lavada, reluciente. El camarero tiene que acercase a la mesa - aunque esté muerto de sueño, de dolor, de rabia - con formalidad y corrección, sonriente, servicial. Todo eso supone trabajo. Trabajo de lavandería, de cocina, de repostería, de limpieza, de atención al cliente, de autocontención. Sincronización, coordinación, eficiencia. Gente que se gana a pulso lo poquísimo que se le paga. En una compañía de televisión, otro tanto. Herculino labor el de tener cada mañana, a primer bostezo, las noticias frescas sobre la mesa, la animadora sonrisa, la agenda de entrevistas y de variedades, y coordinarlo todo para que no se note el estrés, el nerviosismo, la angustia por el invitado que no aparece, la necesaria improvisación, las múltiples y traicioneras incertidumbres del oficio. Perder kilos en sudor para que todo parezca relajado, cordial, inf...
El príncipe tampon está dando la vuelta al mundo antes que el nivel de los oceanos suba y mueran ahogadas las tortugas galapagos:
ReplyDeleteGlobal warming has reached a 'defining moment,' Prince Charles warns "The best projections tell us that we have less than 100 months to alter our behaviour before we risk catastrophic climate change."
No que eran 2 bolleras muy feas?
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