Xarnegos
Hasta con El Telégrafo a veces uno se pone a soñar. El artículo de Juan Cárdenas Espinoza (nombre de apostólico azote de herejes donde los haya) hoy me ha transportado de sopetón a mis pasadas vivencias catalanas. Y no es que hable para nada de Catalunya, pero eso de distinguir entre guayaquileños “de cepa” y los que son “nietos de emigrantes”, qué quieren que les diga, a uno le hace revivir experiencias que creía enterradas en un pasado lejano e irrelevante. Aunque tal vez no tanto, ahora que lo pienso: si fui capaz, al llegar aquí, de captar el doble sentido de “cholo” (etnia para algunos, burdo peyorativo para otros, estos últimos al parecer miembros de cierta burguesía rancia y juvenil), seguramente fue mediante analogía inconsciente con ese “xarnego” catalán, que la explicación wikipediátrica glosa deshonestamente, sin mencionar siquiera que para toda una burguesía barcelonense pudiente de los años 90, la de los JASP y de las camisetas Lacoste, “xarnego” era el descalificativo de preferencia, era como decir feo, barato, chillón, de mal gusto: o sigui (y hay que ser catalán para entender esta equivalencia), ostentosamente andaluz.
Por todo lo cual, claro, cuando la Carmen me dijo que era xarnega (hija de “inmigrantes” andaluces), más la quise. Siempre había querido tener una novia de mal gusto. Las mujeres de mal gusto son mejores mujeres. (Y que sea nativa del lugar más caliente de la península, eso sí es para hacer soñar a cualquiera.)
Claro que el pecado de esos xarnegos, especie numerosísima en Catalunya por razones históricas (mano de obra barata en las fábricas textiles de la dictadura y desde bien antes), era de índole menos grave que el que (parece ser) aqueja a los recién salidos de “los desiertos de Asia Menor” (fíjense: hasta como asiáticos son cosa menor). Pregunta a cualquier catalán “convergente” cuál es el problema con los xarnegos y te dirá exactamente lo mismo: ellos se niegan, sí, se niegan rotundamente a aprender el catalán. No els surt dels ous aprendre’l. Amb lo fácil que és i tot. Ahora, el pique que ha cogido el señor Cárdenas Espinoza con los “malcristianos” inmigrantes de estos lares, eso sí es cosa de admirarse. Sobre todo cuando lo expresa en términos como éstos:
“Y allí están incómodos […] masticando la tal consigna [“madera de guerrero”] que no tienen mucha razón genética de sentirla.”
Es decir, que Nebot, por ejemplo, por haber sido nieto o bisnieto de libaneses (el primer apellido parece más bien catalán, debería ser coincidencia), no tiene derecho a identificarse con una frase que se quiere descriptiva de los guayaquileños “de cepa”, pues él no es tal, y por tanto, la “razón genética” no está de su parte. (Claro que le estoy traduciendo en registro aséptico. Lo suyo son referencias a caravanas de dromedarios. El estilo es el del caricaturista que, para dibujar a "un negro" cualquiera, le coloca un hueso en la coronilla a modo de guiño: "antropófago de segunda generación".)
Diguem-ne: lo de ser guayaco es cosa de los genes. Hay unos que nacen más guayacos que otros, eso es todo. Puedes ser todo lo guerrero que quieres, pero si no satisfaces los criterios etnológicos del Herr Doktor Cárdenas Espinoza (permítanos medirle la nariz con este instrumento, no vaya a ser que nos metan gato por liebre), nunca, nunca podrás ser uno de los nuestros.
Y yo me pregunto: ¿eso de darle ínfulas de respetabilidad a la negación del Holocausto (le cayó a cargo del columnista Bueno hace poco), y ahora esto de abogar por el etnocentrismo y descalificar a opositores por cuestiones raciales, ¿a qué me suena? ¿A qué están jugando los oficialistas? ¿Adónde nos quieren llevar?
Por todo lo cual, claro, cuando la Carmen me dijo que era xarnega (hija de “inmigrantes” andaluces), más la quise. Siempre había querido tener una novia de mal gusto. Las mujeres de mal gusto son mejores mujeres. (Y que sea nativa del lugar más caliente de la península, eso sí es para hacer soñar a cualquiera.)
Claro que el pecado de esos xarnegos, especie numerosísima en Catalunya por razones históricas (mano de obra barata en las fábricas textiles de la dictadura y desde bien antes), era de índole menos grave que el que (parece ser) aqueja a los recién salidos de “los desiertos de Asia Menor” (fíjense: hasta como asiáticos son cosa menor). Pregunta a cualquier catalán “convergente” cuál es el problema con los xarnegos y te dirá exactamente lo mismo: ellos se niegan, sí, se niegan rotundamente a aprender el catalán. No els surt dels ous aprendre’l. Amb lo fácil que és i tot. Ahora, el pique que ha cogido el señor Cárdenas Espinoza con los “malcristianos” inmigrantes de estos lares, eso sí es cosa de admirarse. Sobre todo cuando lo expresa en términos como éstos:
“Y allí están incómodos […] masticando la tal consigna [“madera de guerrero”] que no tienen mucha razón genética de sentirla.”
Es decir, que Nebot, por ejemplo, por haber sido nieto o bisnieto de libaneses (el primer apellido parece más bien catalán, debería ser coincidencia), no tiene derecho a identificarse con una frase que se quiere descriptiva de los guayaquileños “de cepa”, pues él no es tal, y por tanto, la “razón genética” no está de su parte. (Claro que le estoy traduciendo en registro aséptico. Lo suyo son referencias a caravanas de dromedarios. El estilo es el del caricaturista que, para dibujar a "un negro" cualquiera, le coloca un hueso en la coronilla a modo de guiño: "antropófago de segunda generación".)
Diguem-ne: lo de ser guayaco es cosa de los genes. Hay unos que nacen más guayacos que otros, eso es todo. Puedes ser todo lo guerrero que quieres, pero si no satisfaces los criterios etnológicos del Herr Doktor Cárdenas Espinoza (permítanos medirle la nariz con este instrumento, no vaya a ser que nos metan gato por liebre), nunca, nunca podrás ser uno de los nuestros.
Y yo me pregunto: ¿eso de darle ínfulas de respetabilidad a la negación del Holocausto (le cayó a cargo del columnista Bueno hace poco), y ahora esto de abogar por el etnocentrismo y descalificar a opositores por cuestiones raciales, ¿a qué me suena? ¿A qué están jugando los oficialistas? ¿Adónde nos quieren llevar?
Vaya con el Herr Doktor Cárdenas. Bueno sería saber que opina de esto su compañero de medio, el citamucho ese que tanto se queja de los que abusan de los adjetivos, pero esto de las "quotes" de supuestos expertos en vaciedades y globos de humo para apuntalar sus flojos (en necesidad de apuntalarse), argumentos le parece todo un recurso estilístico.
ReplyDeletePues resulta evidente el guión filionazista de la Revolución imparable y sin marcha atrás. Sólo les falta usar iconografía cátara.
Txarnegos, que diría mi abuela, somos un poco todos, menos el Herr Doktor, claro. ¿No preside la Generatlitat Catalana uno de esos?