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Showing posts from June, 2014

Make her moan and scream in Skegness

Make her moan and scream in Skegness: Play the ocarina. The world's yer barrelhoop, son: happiness Seldom come much cleaner Than seafront Exceptionals togged to the nines Soused in a birthdaze of pink calamines Huddlin' up to them "jelly divines" that yer Dad - when he was seener. Bring back a pontefracts, son, if ya can, With a glue-like surface? Course you'll be wantin' to take her to Cannes The can, eh? (pint o' Murphy's). Give 'er one up the back ginnel from me? Don't tell yer ma, lad, it's quart up to three - See now what's doin' when Cold Roe For Tea Snarls up all yer peterpervies? Give me regales to Your Fathers Moustache. Colman's cut the mustard Them days, we made a go on sauce panache (You finally got a custard). Be catchy with trains, if you see what I mean, Expectorate only as much as the Queen, And on no account let yer clodhoppers be seen Either scruffed or (still worse) lacklustred. Make her moan and scream in Sk...

Resumen opinionoso

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Allá, no diré dónde (adivinen) un joven con designer stubble está diciendo que lo de ISIS es culpa de Blair y semejantes. De acuerdo. Pero más me seduce esto . En serio, léanlo. Es conmovedor encontrarme con alguien que esté de acuerdo conmigo en alguna cosa: ¡son tan pocos!, en este caso con mi frecuente aseveración de que vivimos en una sociedad infantilizada, que la adolescencia fue un invento (engendro diría yo) del posmarxismo sesentero, que el torpe aliño hormonal no justifica renuncia a la responsabilidad adulta, y que si queremos ser adultos bien poca ayuda vamos a encontrar en los libros de autoayuda, o más generalmente en el oficioso entorno. (Y que los colegios son cárceles, pero eso es tal vez una obviedad entre entendidos.) Cómo ser "líder" (puajj), cómo vender o venderse, como ganar amigos y conquistas, pues todo lo que quieras, pero cómo ser adulto? Busca y busca. En lugar de esto, venden el "crecer" permanente, hacia una madurez asimptótica, en un ca...

¡Hijueneo!

Hasta hace poco, si querías insultar a alguien en el contexto de un debate político, le llamabas fascista y te quedabas bien tranquilo. Si bien se suele usar con poco sentido de propiedad ( fascista , según el diccionario, significa algo más que feo y desagradable ) el instinto que lleva a echar mano de este término aun puede ser saludable en el peor de los casos: el colectivismo que subyace a los movimientos fascistas originarios nos sigue acechando hoy por doquier, y es bueno que la máxima expresión de este colectivismo se pueda resumir todavía en una mala palabra, en una grosería escupible. Y sin embargo... Cuesta admitirlo, pero ahí están las evidencias: por muy mal que nos suene, la etiqueta de fascista a algunos no les incomoda, y hace poco más de medio siglo, allá por Europa, muchos la llevaban con orgullo. Ha habido, y hay, fascistas declarados y confesos, lo mismo que ha habido, y hay, comunistas declarados y confesos, sin que haga falta ningún Senador McCarthy para d...

Yo también he sido rey

Further to my last post: unos cuantos centenares (¿miles?) de españoles no se conforman con la adaptación al entorno estúpido e inamovible. Quieren república, pero ya. Mejor dicho, quieren referéndum, y creen que lo pueden ganar. Bien por ellos. Si confieso que no creo que las monarquías sirvan para nada bueno, no creo estar diciendo nada controversial. De hecho, en mi vida he topado con un defensor de la monarquía, de la que fuera. Supongo que han de existir en algún lado, y tengo la sospecha de que estos defensores de las coronas aceptarían de buena gana, en lo político, la etiqueta de conservadores . Eso explicaría esa escasez de argumentos pro monárquicos: el conservador, en el mundo de hoy, es especie en peligro de extinción, lo cual tal vez justifica la amargura de ese columnista del Telégrafo de la semana pasada, no recuerdo cuál, que citaba como argumento en contra de las monarquías el hecho anecdótico de que el Rey Juan Carlos de España había matado a un conserv...

Mal adaptado

Lo dije hace días, en referencia a la mala novela que entonces estaba leyendo, y lo vuelvo a decir: nos adaptamos a todo con demasiada facilidad. A la corrupción, a la decepción, a la venialidad, a la estupidez, a los malos argumentos y a las malas sorpresas, a no cobrar o a cobrar con atrasos. En parte es tal como lo cuenta Orwell, en 1984: todo eso se convierte en el paisaje de tu vida, y los paisajes no se compran, no se escogen, vienen dados por una mano invisible (invisible a menos que veas la sabatina), son tu sino y tu destino. Te ha tocado vivir en una dictadura onírica, te ha tocado estar rodeado de escombros de posguerra nuclear , te ha tocado ese viento gélido, esos malos olores, ese vecino Boy Scout . Adáptate, pues nada de eso se va a adaptar a ti. ¿Qué opciones tienes? ¿Quejarte? Adelante. Supongo que también se quejó esa cebra en las llanuras del Serengeti cuando el león ya le tenía partida la tripa y le estaba arrancando un jugoso hueso. Quéjate, y verás cuán poco duras...