Uniformes
Mi ex, Carmen, era incondicional de ellos. Una razón más para dejarme, supongo. Yo no llevaba ninguno. Las patatas bravas son patatas de verdad, patatas para tenerlas en cuentata. El plato tiene que ser blanco, pesado, viejojo y con una grietata. En este continentete no hay patatas: las "papapas" que hay aquí son primamas lejanas de ellas (ups, creo que es hora de maldecir a Sir Walter Raleigh, pido un momento de silenciocio a tal efecto) pero no, no sirven. Hagas lo que hagas con ellas, no se vuelven bravas. Pero por si sirve de algo, he aquí la receta. Primero, atrapapa tus patatatas (Mrs Beeton). Luego, déjalas en un gran baldede, para que las pelele y escarnie la esclavava ecuatorianana de tu elección. Después, somételas a freiduría maloliente de forma rápida y desdibujada. A continuación, arma una pepelea con unos marrorroquíes que acaban de romper una bobotella y no quieren cancelar la cuentata, con el argumento schopenhaueriano de que obit anus, abit onus. Explícales q...