Pechonalidades
Claro que a cierta edad, o según como tengas la fuerza de la gravedad en tu barrio (en el mío, todavía no tenemos. El alcalde ha prometido que todas las casas en Durán tendrán gravedad antes del 2015, si lo reelegimos. Si no, si sale la Ana Diecon de Sociedad Patriótica [eslogan: “¡Ana Diecon Vence!”], supongo que tendremos que seguir desayunando en la pared y durmiendo boca abajo en el techo), a cierta edad, digo, los senos es como los matrimonios, no se dirigen ya apenas la palabra, y duermen dándose la espalda, lo más alejados que pueden el uno del otro sin caerse del pecho. Se desinflan, se vuelven como alicaídos globos de la fiesta de anteayer; se tornan, en suma, africanos. Pero hay una edad para todo, y/o un sostén para todo, la cuestión es que pese a las legionarias voces del cinismo, yo sí he visto pechos que hacen buena pareja, que realmente se quieren entre ellos. Anteayer, por ejemplo. Mis alumnos, enzarzados en una evaluación rutinaria, miraban silenciosos y deprimidos sus...