El Síndrome de Estoeselcolmo
Hace muchos años, en algún programa de comedia de la televisión inglesa, no recuerdo si perpetrado por The Two Ronnies o el irrepetible Benny Hill (a quien yo personalmente canonizaría, o sea le colgara el sambenito de San Benny, en vez de ese plasta de Karol Wotyirarwe?, bien se lo merece), hubo un sketch satírico en que los policías de tráfico multaban a los transeúntes, por cosas como “andar con exceso de velocidad”, “no mirarse el pintalabios en el espejo”, etcétera. Han tenido que pasar muchos años para que viera convertido en realidad ese supuesto. Que Ecuador pertenece a los países con cultura fuertemente matriarcal, con la consiguiente dosis de autoritarismo arbitrario y desquiciado (entendámonos: el matriarcado niega a los ciudadanos el atributo de adultos responsables; todos somos niños eternos en la nursery de la Madre Patria), ya lo constaté hace tiempo, pero este nuevo esperpento de multar a los peatones es menos revelador al respecto que las entrevistas callejeras hechas...