A Brief History of No Time
La semana pasada impartí 55 horas de clase. Pasé 11 horas en la carretera conduciendo. Pasé 5 horas comiendo en la carretera entre clases. Pasé 14 horas en espera entre clase y clase (imposible regresar a casa), haciendo preparación o simplemente fumando en el asiento conductor del vehículo. Creo que esto más o menos suma mi cuota de horas de vela, es decir, sumando a todo esto el sueño necesario para poder seguir trabajando ya se ha rendido cuenta de toda la semana (creo que en algún rato también me habré duchado, por lo menos lo espero.) Lo más doloroso de esta semana ha sido no poder ver a mi hijo, de 11 meses recién cumplidos, excepto a primera hora de la mañana y a última de la noche, siempre dormido, como también ahora. Mi mujer dice que ahora casi casi camina. Y ya sabe llamar a los autobuses con la mano. Es por todo esto que desconfío de la ahora tan en boga “democracia participativa”. Por si acaso, no creo que mi horario laboral sea gran cosa, seguramente hay gente que trabaja...