Last Chance Gulch
En mi faceta de siervo de la LOES, tengo el deber, muy de vez en cuando, de solicitar respuestas a la pregunta "cómo se diferencian los hechos de las opiniones". Mi propia manera de responder, me doy cuenta, ha cambiado bastante desde mi juventud. En aquel entonces, habitaba un jardín lleno de opiniones. Sobre un cielo indiscutiblemente azul se desfilaba el interminable cumulonimbus de opinión, traido por el viento del oeste; allá, en los árboles, las opiniones cantaban alegremente; más abajo, en el fondo del jardín, en un rincón rocoso se divisaba el murmullo opinionoso de un babbling brook; y alrededor, a cada lado las variopintas opiniones florecían entre las mariposas y el sopor del zumbido de algunos insectos. Así era entonces: yo me acuerdo. Ahora, en cambio, me encuentro aprisionado en el lóbrego manicomio de los hechos. Ahora sólo queda planificar la excursión nocturna, la liberación secreta, intermitente, para lo cual hay que tener bien marcada la ruta de salida. E...