Resumen opinionoso

Allá, no diré dónde (adivinen) un joven con designer stubble está diciendo que lo de ISIS es culpa de Blair y semejantes. De acuerdo. Pero más me seduce esto. En serio, léanlo. Es conmovedor encontrarme con alguien que esté de acuerdo conmigo en alguna cosa: ¡son tan pocos!, en este caso con mi frecuente aseveración de que vivimos en una sociedad infantilizada, que la adolescencia fue un invento (engendro diría yo) del posmarxismo sesentero, que el torpe aliño hormonal no justifica renuncia a la responsabilidad adulta, y que si queremos ser adultos bien poca ayuda vamos a encontrar en los libros de autoayuda, o más generalmente en el oficioso entorno. (Y que los colegios son cárceles, pero eso es tal vez una obviedad entre entendidos.) Cómo ser "líder" (puajj), cómo vender o venderse, como ganar amigos y conquistas, pues todo lo que quieras, pero cómo ser adulto? Busca y busca. En lugar de esto, venden el "crecer" permanente, hacia una madurez asimptótica, en un camino sembrado de brillantes adquisiciones y selfies inolvidables. Mañana, o pasado, o pronto, moriré (bien avanzada tengo la enfermedad, pero eso es otro post, para especialistas en autocompasión): ¿de qué me sirve ya "crecer", o peor, "autosuperarme"? Quiero ser. Quiero saber, aunque sea durante un dia, lo que es sentirse fin y no medio para. Pero esto también es otro post. ¿Qué tiene esto que ver con Iraq? Mira. Quieras o no, gárrulo progresista, el mundo no es ese enigma que tú con tu magnífico sentido de justicia vas a resolver. No pende el bienestar de la humanidad del hilo de la aceptación de tus ideas, prejuicios y bestias negras. No. Es escandaloso y signo de un Dios bien rechocho, pero el bienestar de billones de personas depende mucho más, en la actualidad, de los mecanismos algo opacos y complicados, realpolitik incluído, que permiten que una sustancia negra, sucia y apestosa, siga sacándose de la tierra en Oriente Medio y luego sea refinada y repartida entre aquellos países donde dicho bienestar sea una posibilidad real. En esto te tengo ventaja, ¿ves? porque yo ya calculé lo que significaría para mí el cumplimiento del sueño progresista de la justicia universal, que en la práctica se traduce en un mundo arrodillado ante los dictadores petroleros de turno (dictadores porque "es su cultura" serlo o aguantarlo, aceptémoslo, no seamos colonialistas) y sé que las voy a pasar putas, lo mismo que tú, pero desde la perspectiva de la enfermedad crónica, de la despedida al universo, del umbral de la muerte, pues qué quieres que te diga, je m'en fous. Apres moi, le déluge. Entonces yo puedo renegar de papá y mamá sin que eso sea el colmo del berrinche infantil "os odio, pero síganme dando de comer". Sé de dónde viene la comida y si decido algún día quemar los campos de trigo, será con conocimiento de causa y aceptando consecuencias. Claro que no lo hago. El progresismo desde que se vista de designer stubble me da repelús. Y no soy sádico tampoco.

Si Gatto y yo llegamos a la misma conclusión por vías diferentes, supongo que lo mismo podrá decirse de los columnistas del Universo que últimamente han coincidido conmigo en varias cosas de modo sorprendente. Uno se dedica a propagar el meme que lancé hace unas semanas, eso de que, sin todosomosismos, todos somos afrodescendientes, y que por tanto, la palabra en sí es una redundancia disfrazada de eufemismo PC. Otro repite mi observación de que la Merkel, diosa del Queso, no es jefa del Estado y por tanto no es role model adecuado para un Correa, entre otras coincidencias. Una de dos: o alguien me está leyendo, o empiezo a decir obviedades y debería de callarme, pues las obviedades con acento extranjero son doblemente irritantes. Ustedes dirán. (O más previsiblemente, no dirán nada.)

De lo que nunca hablé, mientras otros sí han hablado, es de los buitres tenedores de bonos argentinos. Estoy seguro que tiene razón el Sr Follari, del Telégrafo, cuando dice que son gente despreciable, de lo último. Pero entre adultos, las deudas se tienen que pagar incluso a acreedores despreciables y malolientes. Así funciona ese mundo cruel de la edad adulta, donde la palabra "responsabilidad" cobra sentido y se ubica en un rango de prioridad superior a las apreciaciones personales, a las ambiciones electorales e incluso al "bienestar" de propios y extraños. ¿Cuánto "crecimiento personal" se necesita para llegar a estas certezas? No sé. Tengo un poco la sensación de haber tropezado con ellas cuando estaba realmente buscando otra cosa. Es una sensación desorientadora.





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