Yo también he sido rey

Further to my last post: unos cuantos centenares (¿miles?) de españoles no se conforman con la adaptación al entorno estúpido e inamovible. Quieren república, pero ya. Mejor dicho, quieren referéndum, y creen que lo pueden ganar. Bien por ellos.

Si confieso que no creo que las monarquías sirvan para nada bueno, no creo estar diciendo nada controversial. De hecho, en mi vida he topado con un defensor de la monarquía, de la que fuera. Supongo que han de existir en algún lado, y tengo la sospecha de que estos defensores de las coronas aceptarían de buena gana, en lo político, la etiqueta de conservadores. Eso explicaría esa escasez de argumentos pro monárquicos: el conservador, en el mundo de hoy, es especie en peligro de extinción, lo cual tal vez justifica la amargura de ese columnista del Telégrafo de la semana pasada, no recuerdo cuál, que citaba como argumento en contra de las monarquías el hecho anecdótico de que el Rey Juan Carlos de España había matado a un conservador en la selva africana, para luego posar junto con el cadáver del mismo. En otros tiempos, no habría nada malo en eso, pero hoy en día, siendo como digo los conservadores tan escasos (y algo reacios a procrear) pues lo dicho, hay que conservarlos, a los pocos que nos quedan. Un mundo sin conservadores sería un mundo más pobre, de eso creo que no nos tiene que caber duda.

En fin. Como simple acto de higiene mental, a veces me veo tentado a asumir el papel de abogado del diablo, como se suele decir, argumentando a favor de cosas en las que no creo, simplemente porque sospecho que argumentos ha de haber para fenómenos tan palpables, y porque nadie más, de Edmund Burke en adelante, se toma la molestia de hacerlo, y porque no tengo a ningún conservador entre mi círculo de amistades (y no es por falta de intentos: simplemente, huyen en tropel cuando te acercas, como gorriones). Así que allá va: argumentos a favor de las monarquías:

1. Es el mismo argumento que el aplicable a los conservadores: son especie en vías de, y por eso mismo, hay que conservar las pocas que quedan. A lo que alguno me objetará: pero si los reyes no sirven para nada... Ya. ¿Quién sabe? ¿Serás, acaso, ecologista? ¿Habrás estudiado su papel en el complicado ecosistema donde habitan? ¿Serás tan ingenuo para pensar que los mosquitos tampoco sirven para nada? A las cosas que no entiendes, mejor no tocarlas, pues su simple existencia nos sugiere que alguna funcionalidad oculta han de desempeñar, algún nicho ecológico han de ocupar, contra algún depredador desconocido nos han de estar protegiendo a su discreta manera. Sin la monarquía española, ¿cuántos Tejeros y Milans del Bosch camparían a sus anchas, reproduciéndose como conejos a lo largo de la Gran Vía, irrumpiéndose a cada rato en cada casa y cada tienda con su todos al suelo, coño? Sin la inglesa, ¿qué harían los fotógrafos y reporteros de Hello y Paris-Match y Bild? Desesperados y hambrientos, se volcarían a los manicomios y asilos de ancianos como hienas en busca de babeantes imbéciles y pecados indumentarios fotografíables. Se volverían como bestias rabiosas en un cuento de Stephen King. Eso no puede ser nada bueno.

2. "Pero no son simples adornos inofensivos. Cuestan dinero. Tener a un rey es como tener a un león de mascota. Exigen kilos de carne a diario. Son parásitos que le chupan la sangre a los países a los que se adhieren con sus grandes mandíbulas succionadoras." De acuerdo. Pero ¿qué te hace pensar que aquel personaje que en tu República alternativa ocuparía el lugar de Jefe de Estado costaría menos? El rey Federico IX de Dinamarca iba por todos lados en bicicleta; Su Majestad el Presidente de la República de Ecuador, en cambio, lo primero que hizo al acceder al cargo fue comprarse un avión para él solito. Los reyes cuestan un ojo de la cara, pero los presidentes no les van muy a la zaga que digamos. Así que la elección parece ser entre tener un Jefe de Estado caro y dispendioso, o tener un Jefe de Estado caro y dispendioso. ¿Vale hacer un referéndum para eso, cuando hay temas mucho más importantes, como la apremiante necesidad de salirse de la UE y del euro, por considerar?

3. "Pero por lo menos, al presidente le votamos. A los reyes nadie los vota. Son un insulto a la democracia." Ya. Para el cargo de columnista del Telégrafo, ¿quién te votó? Y al editor de dicho medio, ¿quién? Los cargos que en democracia hay que votar son los que conllevan alguna responsabilidad, o que permiten tomar alguna decisión que afecte a otros, como asambleístas o congresistas o diputados, presidentes del gobierno, senadores, dictadores de países caribeños, ayatolás iraníes, burgomaestres, concejales, etcétera. En las monarquías europeas (y para nuestros propósitos, asumamos que África no empieza en los Pirineos) hace siglos que los reyes aprendieron que calladitos son más bonitos (porque con la cabeza separada del cuerpo es difícil lucir elegante). No deciden nada. No tienen más responsabilidad que la de casarse y tener hijos de vez en cuando. ¿Algo más? A posar para retratos (por lo de las monedas y los billetes), a asistir a los eventos más aburridos que se organicen a nivel mundial, poniendo cara de póquer, a dar trabajo a mecánicos capaces de arrancar motocicletas, y a decir alguna sonada tontería ocasional, para entretener a los periodistas. Si se tuviera que poner una descripción al cargo de rey o reina, podría ser algo así como "Percha en Jefe, Bufón Principal de la Nación, y Embajador del Estereotipo Nacional". A efectos prácticos, son funcionarios menores. Sería un sinsentido y una pérdida de tiempo poner un cargo tan irrelevante e intrascendente a votación por sufragio universal. Si se hiciera, estoy absolutamente seguro que tendríamos reyes y reinas iguales de tontos, aunque tal vez un poquito más fotogénicos. Y hablando de fotogenia:

4. "Dan mal ejemplo. La existencia de reyes y reinas en algunos paises alientan a los organizadores de concursos para reina de belleza, reina del colegio, etcétera, y a las participantes en estos concursos. Lo que es peor: algunas personas vulgares y cursilonas hasta llaman reina a su amada, o rey a su novio, y cosas así que no deberían ser permitidas". En serio, estoy citando aunque no textualmente al articulista del Telégrafo de la semana pasada antes mencionado. Y es que si bien el argumento en sí es tan tonto que no merece rebatirse, lo que revela es el desprecio profundo en que el socialista local tiene al pueblo bruto, al que permanentemente hay que educar con el ejemplo, pues criterio propio nunca alcanzará a tener; además, resume una actitud ante la monarquía de la que quisiera desentenderme. Si estoy en contra de las monarquías, no es porque me produce tristeza, desazón y envidia el aparente hecho de que algunas personas tienen más suerte que yo, viven en castillos y conocen el interior de 1.500 coños. Tampoco estoy en contra de que la gente se divierta organizando concursos de lo que sea, desde vibraciones de nalgas hasta flacuchitas saborías que anhelan la paz mundial. (Aunque ya va siendo hora de que el dwile flonking llegue a estas costas.) No voy a decir cuáles son mis razones. Si son tan obvias, se adivinarán fácilmente: si no, mal asunto.

Yo también he sido rey. Me tomó por sorpresa cuando la Nuria empezó a llamarme así, sobre todo tras constatar que sólo emitía este vocablo cuando se encontraba en posición horizontal. La semiótica horizontal nunca ha sido lo mío. Sin embargo - seré cursi, claro que lo soy, eso es obvio - me produjo cierto placer que ella me dijera así, mi rey. Era una faceta suya más. Pero ese placer no fue nada al lado de lo que sentí cuando de boca de la Carmen escuché ese legendario cabrón. Entre rey y cabrón, mil veces lo último. Al fin y al cabo, los reyes tienen que seguir el protocolo. Los otros no, o no tanto.


Comments

  1. ¡Jajajajajajaja eres un maestro! Ojalá algú día, cuando yo crezca, pueda escribir tan exquisitamente como tú. Algún día igualaré el número de libros que has leído y quizás ahí pueda aventurarme en algo como tu arte. Humildemente presento mi admiración.
    PD/ Lo de Carmen si me llegó por sorpresa. (Mi Rey)

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