La vida se ha vuelto bella



Esta lluvia… nací para ser llovido encima (ya sé, sintaxis impresentable. En inglés funciona.) Quisiera que no parara nunca. Y eso que entra en la casa (se supone que las casas no deberían dejar entrar la lluvia. Intenta decírselo a la nuestra.) La lluvia es de las pocas cosas a que, siendo viejo, aun les concedo el reconocimiento de ser algo real.

Hoy, a ese ridículo “empleo” bajo esos impresentables “jefes” le mandé a freir espárragos, después de una nueva estafa de parte de esos “jefes” que sobrepasó en audacia a las anteriores (esta vez me robaron unos $200, o sea, la tercera parte del sueldo). Por consiguiente estoy en paro. Debería estar angustiado, pero sólo quiero disfrutar ahora de la lluvia.

Mañana me pongo a buscar de nuevo.

Comments

  1. Sin palabras.

    Aplausos de pie,mis felicitaciones y un hasta un abrazo.

    Que envidia de como te llueve.

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  2. Supongo que debería de haber un voto de apoyo a tu digna actitud.

    No obstante, a veces se debe deponer el orgullo. Sobre todo, si lo que lo ofende o agravia, es algo banal y sin relevancia trascendental en la vida de uno, pero en cambio, tragárselo, puede comprar un poco de dicha para terceros. La lluvia, mirada detrás del vidrio, siempre tiene ese aire conciliador que ayuda a una mejor reflexión. Que llueva sobre mojado, but don't cry a river over it!

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  3. Gracias Amanda, gracias Sr Mayor.

    No se trata de orgullo, sino de reunir un suelo adecuado para sostener a la familia. Ellos prometieron mucho, pero a la hora de la verdad, simple explotación de cojudos para costearse sus vacacioncitas en Cancún. Yo solito podría vivir cómodamente con $400 mensuales pero no mantener a una familia. En una mañana, hoy, he conseguido mejores ofertas. Gracias de nuevo.

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  4. No obstante, yo pienso que la belleza de la vida radica, precisamente ahí.

    En tal caso, los mejores augurios para usted, don lechuguín gorgonzola, en la persecución de sus metas laborales. Si la explotación es así de seria, ya no es un agravio pasajero. Un poco de kartoffensalat, gulash húngaro condimentado con caraway y páprika, y de postre strudel pueden ayudar.

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  5. Ja. La mejor ley en defensa de los trabajadores es la de la gravedad. (Te cae un objeto pesado encima de la cabeza, y por consiguiente te mueves de sitio. Si no, no saldríamos nunca de donde la buena sombra, ni cuando relampaguea.)

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