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Mosquero bermellón (Pyrocephalus rubinus)

Cuando llegué a Ecuador mi patrimonio total sumaba $400 en efectivo, una vieja guitarra, unas cuantas camisas y una colección de libros. Esos $400, en billetes de a veinte, los guardaba en una especie de cinturón de lienzo que llevaba debajo de la ropa. Mi primera mañana en Ecuador fue amenizada por la visión de un viejo pescador que pasaba debajo del balcón, con un pescado enorme colgado del manillar de su bicicleta. Más tarde pasó otro, esta vez llevando a una señora viejísima como saco de arroz. Poco a poco el aire frente al balcón, ese aire puro Guayas de una soleadísima madrugada de enero, se llenó de aves fragata de muy diversos tamaños y orientaciones, como piezas de un desenfadado puzle hitchcockiano. Me tomé una bebida que me decían que se llamaba “jugo de tomate de árbol”, me desperecé y me dediqué a la tarea de seducir a la mujer con la que estaba. Se dejaba. En ese mundo irreal en el que había aterrizado casi por accidente, hasta yo podía jugar a ser amante: el amante de al...

¿Dónde está la campaña?

Mi carro todavía no lleva el sticker del No, por una simple razón: nadie se ha acercado a ofrecerme uno. ¿Tendré que fabricarlo yo? He visto algunos carros con stickers que creo que son del partido de Lucy "El Sucy", que rezan textualmente "NO al aborto" (está bien si se toma la última palabra como metáfora de la gestación del proyecto constitucional) y algún otro mensaje por el estilo. Son pequeños, rojos y faltos de ingenio. Al parecer, a nadie se le ha ocurrido todavía tomar ese nauseabundo calco de Correa que algunos llevan en la ventana trasera del vehículo, que hace señal de victoria, y arreglarle los deditos para que la señal represente con más fidelidad la actitud que ese señor últimamente está tomando respecto a su pueblo. En fin. La oposición visible (=/= bloggeros) es una vergüenza, si se exceptúa a unos cuantos columnistas de "El Universo" y esos valientes manifestantes de la Universidad Caótica. ¿Hasta cuándo tanta distracción innecesaria, cue...

Elogio de la pornografía

Primero desterremos los mitos. Que la pornografía induzca a la violencia, eso es un poco como decir que el beber agua produce cáncer. ¿Cómo lo vas a demostrar, a menos que encuentres a un grupo de personas que no hayan bebido agua en su vida, o lo que viene a ser lo mismo, que no hayan consumido nunca pornografía? Y sin esas personas, ¿cómo pretendes demostrar que la ausencia de ese factor incide en las tendencias violentas de las personas? Y si efectivamente encuentras a alguna persona que asegure no haber consumido pornografía, ¿vas a ser tan ingenuo como para creerlo? En realidad, la afirmación no tiene ni pies ni cabeza, pues no se han ideado, ni mucho menos realizado, estudios experimentales fehacientes que lo respalden; sin contar con lo anti-intuitivo que resulta proponer que “induce a la violencia” aquello cuyo efecto más inmediato parece ser todo lo contrario. Vamos: ¿para qué piensan que sirve la pornografía? Pues como salsa para la masturbación, evidentemente, como aide-bran...

Mensaje del ministerio de Buen Vivir

Niños: hay que decir NO a las endorfinas.

Noticias posibles

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La bola de cristal es de fabricación coreana: no hay garantías de fiabilidad absoluta. Juzguen ustedes mismos. 28 Diciembre 2009 PERIODISTA DETENIDO POR INSULTAR AL PRESIDENTE “No sé cómo se me ocurrió decir algo así. Le pido perdón a nuestro Presidentísimo, al Estado y a mis conciudadanos revolucionarios: díganselo también a los marines”. Así se expresó esta mañana el periodista Juan Luis Calvo, acusado de haber insultado, en su columna de opinión en el diario “ El Universo ”, al Presidentísimo Correa , de quien osó asegurar en el artículo que “posiblemente se equivocaba” al calificar el régimen iraní como “la democracia más avanzada del mundo”. El orden de arresto fue emitido por inmediato cuando el Presidentísimo se percató del insulto al leer el mencionado diario por la madrugada. En palabras textuales del Presidentísimo, “insinuar que el Presidente de todos los ecuatorianos se puede equivocar es algo completamente inaceptable, propio de otras épocas que ya creíamos superadas. Es e...

A Franz le hubiera encantado

"Era una de esas frías mañanas. Edwin M. se despertó, tras una noche de sueños inquietos, transformado en opositor a la Revolución Ciudadana..." Acabo de ver a Lucy en la tele, el de la Suciedad Pudreóptica. No, ni siquiera él lo ve. Para ese tipo, el problema de la Constitución que viene es simplemente "que permite la unión entre homosexuales", o sea, que permite lo que viene pasando en los salones frente al Malecón de Durán desde hace varios centenares de miles de años sin que a nadie le moleste ni le importe. O que "despenaliza el alborto", o sea, que permite (supuestamente: yo sigo sin verlo) que la consabida vieja con aguja de tricotar tenga título en medicina. "Y otras cosas..." ¿Que permite ? Esto ya es de locos. Totalitarismo, chucha. Estatismo. Hiperpresidencialismo. Feminismo. Censura. Intervencionismo económico. Neofascismo con maquillaje populista. Ni en la isla de Patmos cabían tantos jinetes microcefálicos. Me recuerda un viejo post...

Mis razones por estar aquí (cuento de perro peludo)

A veces me preguntan por qué estoy en Ecuador. Sucedió así. En la primavera del 2002 era vendedor de boletos de lotería (sí, he hecho casi de todo y de nada en esta vida). La lotería en cuestión era el Sorteo del Oro (del Loro, entre entendidos) de la Cruz Roja Española. Yo estaba posicionado en uno de los portales de un gran supermercado en las afueras de Granada. Era mal vendedor: llevaba los boletos en la mano como un vulgar principiante. Fumaba mucho y vendía poco. En el otro portal estaba San Jacinta. Ella era otra cosa. En cada superficie de su cuerpo había por lo menos un boleto. Los llevaba en la cabeza, en ese anárquico cabello sambo que tenía, los llevaba en los codos, los llevaba en los hombros: si los boletos fueran pájaros ella sería San Francisco. Un ficus artificial que había en esa entrada también florecía lotería. El contraste no podía ser más picante: el austrohúngaro alto, delgado y enjuto, con aires quijotescos, destartalado, tristón, por un lado, y si entrabas ...