Atheism Plus: la comedia
Mi estado físico ya no es para ponerme a escribir una comedia, sea para la tele, sea para la gran pantalla, y ponerme a buscar agentes y todo el intríngulis. Pero alguien tiene que hacerlo: es un regalo.
La historia arranca cuando algún joven o alguna jovencita (poco importa) de movimientos torpes, piel oleaginosa y discretas perspectivas sociales se levanta bostezando, mira el reloj de la cocina y se da cuenta de que llegará tarde a su clase universitaria de Fisica Cuántica con Enfoque de Género (¡Enfoque! ¡Enfoque! ¡Enfoquitifoque!). Baja la escalera de dos en dos, llega a la calle, se pone a buscar taxi. Delante de él/ella, una señora mayor ya se está aprestando para subir al único taxi disponible. Nuestro héroe se lanza por delante: "Perdón, señora, pero soy ateo." La vieja dama y el taxista se miran asombrados, y espetan al unísono: "Bueno, ¿y qué?"
En cuestión de segundos, el taxi se está perdiendo entre el denso tránsito matutino, y el ateo, o pongamos que atea, se queda furibunda al borde de la vereda. CLOSE-UP: su mirada se pierde en el espacio de los sueños. DISSOLVE TO:
La atea llega (tarde, pero llega) a la universidad en su Rolls Royce. Un lacayo viene corriendo para recibirla. "Will Your Atheyship please step this way?" A medida que se acerca al edificio por el amplio sendero, los diversos grupos de intelectuales se apartan con ademán de humildad y respeto. "Mira, ¡viene la atea!" dicen en tono reverencial. "¡La valiente defensora de la obviedad!" Con una sonrisa de secreta satisfacción, llega a la clase. El professor le da la bienvenida, con cierto gesto de nerviosismo. "Bueno, como iba diciendo, para calcular el grado de refracción que la piel de una naranja de la especie satsuma ejerce sobre un rayo laser en condiciones de cero gravedad, se usa esta fórmula, en donde la letra f representa la talla de zapatos del cultivador de la naranja, y z representa la popularidad de los tweets que mencionan a Kate Middleton, y q representa la voluntad, ejem, la voluntad de Dios..."
La atea se levanta de un salto, como disparada. "Perdón, profesor, pero... ¡Dios no existe!"
Murmullo dentro de la clase.
"¿Cómo puede decir que Dios no existe?"
"Porque es verdad. Si no, si tiene alguna prueba de la existencia de Dios, ¡preséntala ahora!"
El profesor de repente se pone a llorar, se desmorona, sus hojas de apuntes caen al suelo. "Es verdad," dice. "No tengo pruebas. Usted me ha descubierto. Soy un farsante. Me largo de aquí para nunca más volver."
En unos minutos se presenta el rector en el aula de clase. "Gracias, señorita, por haber salvado esta institución de la irracionalidad, del error y de la superstición. Vamos a erigir una estatua en su honor. ¿Dónde quiere que esté colocada?"
Se va el sueño, los bordes de la pantalla se vuelven normales. Está lloviendo.
En fin, de ahí es un paso relativamente pequeño hacia la formación de Atheism Plus, el e-grupo de los que piensan que ser ateo merece algún tipo de distinción, por ser el ateo (evidentemente) mucho más listo que el grueso de la humanidad, y que si no se le abren todas las puertas ("Atheism Express? That'll do nicely, sir") debe ser por... debe ser por... pues claro, porque existe un estereotipo sexista según el cual el ateo debe ser un hombre de mediana edad, tirando a viejo, de piel más bien blanca y con barba. Para demostrar la falsedad de tal estereotipo, el grupo se llena inmediatamente de hombres de mediana edad, tirando a viejos, de piel más bien blanca y con barba, listos para entrenarse en la sagrada tarea de combatir el inexistente prejuicio.
La historia arranca cuando algún joven o alguna jovencita (poco importa) de movimientos torpes, piel oleaginosa y discretas perspectivas sociales se levanta bostezando, mira el reloj de la cocina y se da cuenta de que llegará tarde a su clase universitaria de Fisica Cuántica con Enfoque de Género (¡Enfoque! ¡Enfoque! ¡Enfoquitifoque!). Baja la escalera de dos en dos, llega a la calle, se pone a buscar taxi. Delante de él/ella, una señora mayor ya se está aprestando para subir al único taxi disponible. Nuestro héroe se lanza por delante: "Perdón, señora, pero soy ateo." La vieja dama y el taxista se miran asombrados, y espetan al unísono: "Bueno, ¿y qué?"
En cuestión de segundos, el taxi se está perdiendo entre el denso tránsito matutino, y el ateo, o pongamos que atea, se queda furibunda al borde de la vereda. CLOSE-UP: su mirada se pierde en el espacio de los sueños. DISSOLVE TO:
La atea llega (tarde, pero llega) a la universidad en su Rolls Royce. Un lacayo viene corriendo para recibirla. "Will Your Atheyship please step this way?" A medida que se acerca al edificio por el amplio sendero, los diversos grupos de intelectuales se apartan con ademán de humildad y respeto. "Mira, ¡viene la atea!" dicen en tono reverencial. "¡La valiente defensora de la obviedad!" Con una sonrisa de secreta satisfacción, llega a la clase. El professor le da la bienvenida, con cierto gesto de nerviosismo. "Bueno, como iba diciendo, para calcular el grado de refracción que la piel de una naranja de la especie satsuma ejerce sobre un rayo laser en condiciones de cero gravedad, se usa esta fórmula, en donde la letra f representa la talla de zapatos del cultivador de la naranja, y z representa la popularidad de los tweets que mencionan a Kate Middleton, y q representa la voluntad, ejem, la voluntad de Dios..."
La atea se levanta de un salto, como disparada. "Perdón, profesor, pero... ¡Dios no existe!"
Murmullo dentro de la clase.
"¿Cómo puede decir que Dios no existe?"
"Porque es verdad. Si no, si tiene alguna prueba de la existencia de Dios, ¡preséntala ahora!"
El profesor de repente se pone a llorar, se desmorona, sus hojas de apuntes caen al suelo. "Es verdad," dice. "No tengo pruebas. Usted me ha descubierto. Soy un farsante. Me largo de aquí para nunca más volver."
En unos minutos se presenta el rector en el aula de clase. "Gracias, señorita, por haber salvado esta institución de la irracionalidad, del error y de la superstición. Vamos a erigir una estatua en su honor. ¿Dónde quiere que esté colocada?"
Se va el sueño, los bordes de la pantalla se vuelven normales. Está lloviendo.
En fin, de ahí es un paso relativamente pequeño hacia la formación de Atheism Plus, el e-grupo de los que piensan que ser ateo merece algún tipo de distinción, por ser el ateo (evidentemente) mucho más listo que el grueso de la humanidad, y que si no se le abren todas las puertas ("Atheism Express? That'll do nicely, sir") debe ser por... debe ser por... pues claro, porque existe un estereotipo sexista según el cual el ateo debe ser un hombre de mediana edad, tirando a viejo, de piel más bien blanca y con barba. Para demostrar la falsedad de tal estereotipo, el grupo se llena inmediatamente de hombres de mediana edad, tirando a viejos, de piel más bien blanca y con barba, listos para entrenarse en la sagrada tarea de combatir el inexistente prejuicio.
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