Según el observatorio climático de Mora La Nueva, España, que como es sabido lidera al mundo en eso de las previsiones y retrovisiones meteorológicas a plazo medio y largo, estaríamos a dos meses menos algunas décadas, con un 83% de probabilidad, de sufrir los embistes del fenómeno del Ñaño. Y lo más grave del caso es que, si bien el fenómeno del Niño sí despierta alguna ansiedad en algunos sectores, cuando se asoma el del Ñaño, muchísimo más terrorífico, es como si la gente oyera llover. Sí, es exactamente eso. Sin el fenómeno del Ñaño, enciendes la tele (nota para jóvenes: una especie de caja con pantalla, aún popular entre las viejas generaciones, que transmite lo más tonto que mente humana puede concebir), sintonizas tu comedia favorita, la ves, y en algún momento, si el guionista ha hecho bien su trabajo, te ríes. Nadie te dice cuándo debes reírte, ni siquiera te lo sugiere. El guionista tendrá sus prejuicios al respecto, desde luego, y el telespectador experimentado...