Cuando no te escuchan
"In January 2013, a joint report by the NSPCC and Metropolitan Police, "Giving Victims a Voice", stated that 450 people had made complaints against Savile, with the period of alleged abuse stretching from 1955 to 2009 and the ages of the complainants at the time of the assaults ranging from eight to forty-seven. The suspected victims included 28 children aged under 10, including 10 boys aged as young as eight. A further 63 were girls aged between 13 and 16 and nearly three-quarters of his victims were under 18. Some 214 criminal offences were recorded, with 34 rapes having been reported across 28 police forces."
Así el Tío Wiki. OK, un monstruo violador/abusador de niñ@s entonces. ¿Por qué no está pudriéndose en la cárcel? Pues porque murió allá en el 2011. Ya, pero ¿antes de morir? Ahí está. Antes de la muerte de este sujeto, que ya que preguntas se llamaba Jimmy Savile, famoso DJ y presentador inglés, ni una sola de estas 450 personas que supuestamente fueron abusadas y/o violadas por él durante el período 1955-2009 puso una denuncia formal. Ni una. Lo que sí hubo, esporádicamente durante la vida del sujeto, fueron "allegations", rumores, sospechas, algunas de ellas investigadas por la policía pero abandonadas por "insuficiente evidencia". El funeral de este hombre fue una de esos orgías públicas de inenarrable mal gusto tan queridas por los ingleses, repleto de emotivos tributos a ese extraordinario tipo que había pasado su vida recaudando fondos para diversos fines caritativos (se estima un total de 40 millones de libras), entre ellos un hospital (Stoke Mandeville) que muchos asociaban con su nombre; y quien durante muchos años había presentado un programa televisivo (Jim'll Fix It) donde era cuestión de cumplir los caprichosos sueños de niños socialmente desventajados, tipo "quiero jugar al fútbol con Ian Rush", ante los agradecimientos lacrimosos de sus emocionadas mamás. Un santo, vaya. Todo un public institution. Y luego...
Hay quienes no se creen nada de las acusaciones póstumas en contra de este hombre. Entre sus argumentos de mayor peso:
(1) Si tantos crímenes cometió, ¿por qué no hubo ningún juicio durante la vida del sujeto?
(2) El escándalo Jimmy Savile ha sido (y sigue siendo) un regalo de Dios para la prensa sensacionalista británica, debido en parte a la inmensa fama de que gozaba el hombre durante su vida, y su reputación de santo patrón de las celebridades recaudadoras de fondos caritativos.
(3) Algunas de las acusaciones contra él ya se han demostrado ser falsas.
(4) A un muerto no se le puede seguir un juicio formal. Y en la ausencia de un juicio, prevalece la presunción de inocencia, ¿no es así?
A estos argumentos yo quisiera agregarles dos más:
(5) El tipo tenía una personalidad bien rara, de ésas que provocan en muchos casos una intensa antipatía. Es posible que su aparente predilección por la compañía de niños y adolescentes (como presentador de Top of the Pops y Jim'll Fix It, y como patrón de algunas escuelas y hospitales, tenía el pretexto perfecto para rodearse de ellos) haya sido la causa, sin más, de que el ex cantante de los Sex Pistols Johnny Lydon, en una entrevista censurada del año 1978, le haya deseado a Savile la muerte, sospechando "all kinds of seediness" y alegando "rumores", o que en una letra de uno de mis bandas preferidas haya salido la siguiente alusión, transparente a más no poder:
Down at Stoke Mandeville I bumped into Mr IQ
I said “Hey, albino, this is not 1972!
So stub out your King Edward and get that small boy off your knee
And melt down your rings and things and get yourself off my TV”
Jim, could you fix it for me
To come down and suck out your kidneys?
I've got this young brother, you see,
Who wants to stay alive to watch Bilko...
Está todo aquí: el tipo tenía desde muy joven un cabello demasiado largo y demasiado rubio; era adicto a los habanos ("King Edwards"), que manejaba al estilo Groucho, a las cadenas y joyas (bling, en el argot actual); tenía una forma de ser como presentador tan falsamente jovial y maquinalmente dicharachero que cansaba, y solía disfrazar su mediocridad y falta de ingenio verbal con una serie de catchphrases vacíos de contenido y la mar de irritantes ("How's about that, then", etc.). Yo recuerdo que de niño, verlo en TOTP, donde turnaba con otros DJs bastante más fumables, me causaba siempre una especie de vago desazón. Todo en él me irritaba: su aspecto estrafalario, su manera de hablar, la vaga sensación o intuición de un alma superficial, vacío, de una personalidad medio cretina y, como dirían los franceses, ratée. Sí, era raro. Y para colmo de rareza, nunca se casó, ni se le conoció en vida una sola relación de salir con.
Todo lo cual predispone a sospechar. Y donde existe este tipo de predisposición, la razón y la conciencia moral nos obligan a ser doblemente cautos. Sobre todo a quienes hemos experimentado en carne propia algunas de las consecuencias de ser, de alguna manera y mutatis mutandis, diferentes, "raros".
(6) Criminal o no, monstruo o no, la reputación de Savile ha sido, obviamente y de manera póstuma, víctima de la feria de los buitres carroñeros de los medios y de la babósfera, bajo la mirada indulgente de los Murdochs-That-Be. Como consecuencia de ello, denunciar un supuesto acoso de Savile acaecido décadas atrás se convirtió en algún momento en un pingüe negocio, tanto desde el punto de vista de la fugaz celebridad como desde el punto de vista financiero (casi toda la fortuna del DJ, estimado en 3.3 millones de libras, se ha dedicado al pago de indemnizaciones presentes y futuras: firme aquí, ¿recibo policial?, ya, perfecto, tome sus sesenta mil libras). La feria ha sido tan desvergonzada, tan rapaz y tan desmesurada, que obliga, al mismo tiempo en que tristemente intentamos hacernos alguna idea de las vidas que ese hombre posiblemente envenenó, a cuestionar el papel de los medios en todo esto. Sí, de los medios.
Correa antaño gustaba de citar a Blair a este respecto, y hay que reconocerle algo certero en este tema, pese a que Blair es un mentiroso y un presunto criminal de guerra, pues como dice la Biblia, "out of the mouth of knaves and fuckwits,", etc. Decía esto:
News is rarely news unless it generates heat as much as or more than light.... attacking motive is far more potent than attacking judgement. It is not enough for someone to make an error. It has to be venal. Conspiratorial. (...) The fear of missing out means today's media, more than ever before, hunts in a pack. In these modes it is like a feral beast, just tearing people and reputations to bits. But no-one dares miss out.
Cuando el ojo depredador de The Sun cae en ti, olvídate de la mesura, de las matices, del equilibrio, de la imparcialidad, de cualquier ética. Si lo único interesante que hayas hecho es algo bueno, harán de ti un santo: si es algo malo, un demonio. No vaya a ser que la competencia les gane la partida con un adjetivo más barriobajero. Si tu crimen fue montártelo con una chica a quien le faltaban meses para llegar a la mayoría de edad, con su entero consentimiento, te llamarán pedófilo y violador, porque, legalmente, pueden. Vendrán prestos los "testimonios" que permitirán sumarle el apetecido "...en serie". Y así, podrán colocar tu foto al lado de la de Hitler o Stalin. Y la babósfera hará el resto.
¿Babósfera?
"Although we speak of communities as of sentient beings; although we ascribe to them happiness and misery, desires, interests and passions; nothing really exists or feels but individuals."
Lo de arriba fue dicho por Wiliam Paley (el del Divino Relojero, ya sabes). Se trata de una verdad muy necesaria hoy en día. Digámoslo así: un individuo puede tener inteligencia, ideas sofisticadas, brillantes proyectos, y delicados y matizados sentimientos. Un grupo o colectivo cualquiera no puede pensar o sentir nada, salvo en el sentido metafórico que se resume en que los individuos de que consiste compartan esas ideas, esos sentimientos. Pues bien: la experiencia nos demuestra, una y otra vez y hasta la saciedad y a veces el suicidio, que hay ciertas ideas y ciertos sentimientos que son de muy difícil comunicación. Tomemos un ejemplo: yo mismo pasé dos años en el Colegio Mixto Pequeños Ornitorrincos del Saber (q.v.) intentando, como profesor, compartir mi entusiasmo por la literatura inglesa. ¿A cuántas personas conseguí contagiar con ese entusiasmo? A ninguno que yo sepa. Por eso dejé ese trabajo. (Enseñar idiomas es mucho más fácil que enseñar entusiasmo por lo demostrablemente irrelevante.) Por el otro lado, vemos a diario que cualquier sugerencia o sospecha sobre la supuesta ruindad, maldad o perversión de un personaje público o celebridad siempre reunirá a un posse de entusiastas seguidores, y fácilmente se convertirá en lynch mob. Somos así los humanos: seres tribales, siempre con la búsqueda o la nostalgia de pertenecer, donde dicha pertenencia se afianza sobre unas bases muy limitadas y asaz atávicas, bien comprendidas por cualquier político exitoso, como pueden ser: el odio al diferente, el cinismo y el estereotipo como sucedáneos del pensamiento y de la discriminación, respectivamente, y la sumisión al poderoso, al sobredimensionado Gran Líder, de que el mito de la santidad es necesario corolario. Resumiendo: es lástima, pero casi lo único que se puede compartir eficazmente a nivel de colectivo es aquello que se ajuste a nuestros instintos y emociones de primate prehistórico. Lo demás, para los individuos o en petit comité. Y es por esto mismo que uno, con los años y los golpes, aprende a desconfiar del sentir de las masas, de la "democracia" misma, y se vuelve feroz defensor de ese pequeño espacio en que a uno mismo se le permite ser todavía un poquito inteligente y un poquito uno mismo, a espaldas de la muchedumbre. Es decir, se vuelve liberal ("Libertario" no, por favor: un libertario es una persona tan bizarramente cojuda que cree que algún día puede haber una sociedad estable de individuos gloriosamente libres, sin caudillos ni gobiernos tiranos: si sientes la tentación de volverte libertario, googlee Milgram Experiment y piénsatelo un poco).
En fin, perdonen el exabrupto, pero viene a cuenta. Lo de Savile ha sido, en resumen, un feeding frenzy de los medios y del morbo inconfesado de cada uno. Pero queda la pregunta: ¿y si hubiera algo de verdad en todas esas acusaciones?
Estamos en el año 1969. Una chica de 15 años de Leeds, digamos (la ciudad más deprimente de Inglaterra, aclaremos), tiene, desde hace años, el deseo inmoderado de salir en Top of the Pops, entre todas esas inglesitas torpes y sudorosas que se mueven torpe y dócilmente al son del último gran éxito de los Top Twenty, mientras un camarógrafo preso de lujuria roda por el suelo intentando algún ángulo upskirt para el lúbrico telespectador. Llamémosla Kate.
Con el beneplácito de sus padres, hace el peregrinaje a Londres, a la BBC, y ¡oh felicidad! le dejan pasar, eso sí, mintiendo sobre su edad. La filmación del programa, bien divertido, aunque no se había dado cuenta de que todas las canciones eran modo Playback. Es una discoteca, básicamente, amenizado con la presencia de algunas estrellas menores del Pop haciendo mímica como pueden. "Un aplauso más para la cámara". Bien. Luego, al final... parece que todas las demás chicas se van para allá, donde están los vestidores. A lo mejor habrá autógrafos de las estrellas. Voy con ellas.
"Hola, muñeca. No, tú no, esta otra, la de la blusa. ¿Estás sola? Oye, ¿te atreves a entrar aquí? Estoy con el mismísimo Gary Glitter, nada menos. 'Ow's about that then?". A ella nunca le ha gustado Gary Glitter, peor este Jimmy Savile, pero bueno, no es todos los días que una tiene la posibilidad de estar con estos famosos, tan cerca, y dejando a tantas otras decepcionadas allá fuera...
"Joder, Jimmy, ésta es muy vieja para mi gusto, ya sabes, a mí me van las tiernas. Cógetela tú, haz el favor."
"Bueno, muñeca, ya que estás aquí, no nos vas a decepcionar, ¿verdad? A ver qué sorpresas hay debajo de esa ropa barata... adelante, enséñanos..."
En el tren de vuelta a Leeds, todo el tiempo, ella va repitiendo: soy una tonta, soy una tonta. La anciana que tiene sentada frente a ella en un momento le ofrece su pañuelo para secarse las lágrimas.
Ella que había supuesto, siempre, que un hombre célebre, una estrella, era por definición un ser amable, cortés, un caballero. Un adulto, vaya, como sus profesores, capaz de interesarse por ella, por sus estudios, por sus sueños. Y ahora resultaba que no. Que ellos eran los depredadores y ella, la presa. Que lo único interesante que ella tenía era su cuerpo. Y que ese interés caducaba a los diez minutos, el tiempo de aprovecharse de su inesperada presencia. Luego, adiós y muy buenas. No dirás nada a tus papás, pues se reirían de ti. Ah, hay un baño enfrente. Lávate, no vaya a ser que dejes sangre en el asiento del tren.
Llega a casa. "Niña, ¿cómo te fue?"
"Muy bien, mamá".
La verdad era ésta: que había dos mundos. El mundo aparente, donde la gente hace ademán de entenderte, de preocuparse por ti, donde los hombres (algunos) son amables y corteses. Luego está el otro mundo, el de verdad, donde eres una mercancía, eres carne en venta, y los hombres son gorilas que manosean, braman, agarran... Y el símbolo de esta dicotomía, del engaño de las apariencias, es ese tipo asqueroso, hediondo, siniestro, sonriente, que aparece en la tele todas las semanas, a quien todo el mundo admira porque hace tantísima cosa por la caridad. ¿Cómo iba a contarle a nadie lo sucedido? ¿Quién lo iba a creer? Peor, tal vez: lo creerían, a lo mejor todo el mundo ya lo sabe, a lo mejor yo soy la última tonta del mundo y que un hombre así se aproveche de toda chica que se le acerque, se sabe, se permite, es parte del mundo en que vivimos, y entonces: si algo digo, estoy intentando echar abajo todo eso, soy enemiga de la sociedad, que se ha erigido sobre el fundamento de una necesaria hipocresía en que todo el mundo participa. Porque no hay alternativa. Porque los seres humanos no damos para más.
¿Qué hago entonces?
Les enseñaré que no soy ninguna tonta. Que conozco mi lugar. Que sé tanto como ellos...
Pasan los años, en una furia de vengativa promiscuidad. Pasan las enfermedades, las decepciones, las discusiones. Al final, madre soltera con dos niños, y unos padres que ya, hace mucho, no le hablan. "Jimmy" se ha muerto, pues qué bien. Uno menos. Y un día, en el periódico, la sorpresa: SAVILE, EL ¿MONSTRUO? "Por fin puedo contarlo, por fin..."
Sí, puede ser. Dentro de las limitaciones de mi dudosa capacidad narrativa, es verosímil.
¿Mi punto?
Suponiendo que tan sólo una cuarta parte de lo alegado contra Savile fuera verdad (y sinceramente, no creo descartable esta posibilidad), la cuestión ha de ser: cómo, en qué mundo, en qué tipo de sociedad fuera concebible que Kate contara su historia, a tiempo, no décadas después? Cómo conseguiremos una sociedad donde a un monstruo se le desenmascara oportunamente, donde no se le da carta blanca a una "celebridad" para que vaya cometiendo sus fechorías durante décadas con la venia o la vista gorda de tantos y tantos "responsables" (BBC, autoridades de hospitales, etcétera) como vienen implicados en este caso?
No sé, o no sé mucho. Lo que sí creo al respecto: que la tal sociedad es la misma que la que preconizamos los liberales, a sabiendas que no la vamos a tener nunca, o solamente en una realización muy parcial, inestable, incompleta y a pequeña escala. Una sociedad que escucha tiene que ser, necesariamente, una en que se valora al individuo, con sus necesarias imperfecciones como tal, encima del arquetipo jungiano tan cínicamente manejado en la propaganda de los movimientos políticos, que proyectamos sobre los demás y nosotros mismos: el proletario y el campesino rudos, explotados e inmaculados en su honra; la mujer santa, sabia, inocente e impoluta; el neolítico "hombre machista", el líder o prócer, valiente e incomprendido, de alma "superior"; el vil e inescrupuloso capitalista o banquero; el monstruo de la perversión sexual que se disfraza tras la cortina de la celebridad, la trágica y desde luego inocente víctima de la maldad ajena. Si venciéramos nuestros prejuicios que realmente son tantos pretextos para menospreciar al otro, y así afianzar nuestra tambaleante ego, herido a muerte por la constante sensación de nuestra irrelevancia y mediocridad en un mundo demasiado globalizado, sabríamos ver que así como no hay santos, aunque sí útiles recaudadores de fondos de vez en cuando, tampoco hay demonios, aunque sí algún que otro peligroso narcisista sicópata. Sabríamos que, de acuerdo con Blair, no toda equivocación es una conspiración, no todo toqueteo es una violación, no toda vergüenza y humillación necesariamente te tiene que estropear la vida, a menos que quieras estropeártela con ese pretexto. En una sociedad así, ninguna reputación se cotizaría en 80 millones de dólares ni 40, sino en lo que puede valer la reputación de cualquiera en una sociedad donde se tolera la imperfección y ya no se sobredimensionaran las cualidades de las personas, donde ya no hubiera "lideres", donde los piropos y las críticas se sopesaran mucho, por respeto a la verdad. Una sociedad sin culto a la celebridad ni al poder.
Y como siempre voy diciendo, eso no se consigue ni con Leyes de Comunicación ni con Ministerios de Cultura, sino con el esfuerzo diario de las personas por ser un poco mejores, más humanos, más comprensivos, más inteligentes y más caritativos que ayer. Nada más.

“Man is and remains an animal.Here a beast of prey, there a housepet, but always an animal.” - Goebbels
ReplyDeleteDebere disentir en la posibilidad de una sociedad libre sin culto a la personalidad. Si no somos lobos, somos ovejas y eso implica que habra quienes quieran aprovecharse tanto como habra quienes quieran ser aprovechados. Una de las cosas que mas sorprenden en la historia, para aquellos que vivimos en la era post-moderna, es el poco efecto que tenian las falencias individuales en las personas publicas hace 100 años.
Churchill podia ser sin problemas el mejor primer ministro para el momento mas dificil de la historia reciente, y hoy dificilmente seria parlamentario. Y eso solo fue posible, por la ausencia de los medios como jueces fundamentales de todo lo correcto.
Una epoca donde lo imperante son las ideas y los pensamientos, y no las falencias y humanidad. Tal vez ya paso el momento donde era posible tener figuras publicas humanas, reales.
Ahora todo tiene que ver con imagen y no sustancia. A quien le importa lo que el piensa, lo importante es lo que el parece.
La realidad es que la humanidad es un gusano desagradable y el mundo esta apenas lejos de ser una cloaca. Tapadito, pintadito, con lindos adornos, pero el olor insoportable de lo que hay debajo es asfixiante.
No soy amigo de que cualquier tiempo pasado fue mejor, insisto en que no ha habido mejor momento que el presente en toda la humanidad, tan solo no es facil reconocerlo. Lo que me obliga a pensar, que putridas realidades esconde el pasado y tan solo ignoramos.