Complejidad, Neotenia y Sacralizacion

Ja. Mastodonte de título para intelectuales, ¿verdad? No, aquí no hay ningún intelectual, sólo soy yo, el pendejo de siempre. Tranquilos. Y un sentido tant pis para los que vinieron queriendo intelectualizarse. Oye, allá en el otro canal, si se dan prisa, hay una sueca a punto de quitarse el sostén. Digo nomás.

Complejidad. Yo aun me acuerdo de ese veranillo de San Martín de mis mocedades en que a veces se me daba por mirar anuncios "de corazón" en el Internet. Una palabra recordé esta mañana: "descomplicada". "Soy una chica descomplicada", algunas decían (podría haber también "descomplicados" confesos, no sabría decirlo). Levanten la mano quienes sienten una especie de oscuro rechazo ante tal palabra, al punto de perder todas las ganas de ver la foto. Bien: ya lo pensaba. Asi que tendré que explicarme.

A veces siento algún fugaz deseo de ser una persona descomplicada. Veo que el mundo, sobre todo la sociedad, está hecho por y para los descomplicados. Ser descomplicado te permite, entre otras cosas, tomar decisiones con tino y rapidez. Te permite evaluar los motivos ajenos, asintiendo ante las evidencias, creando un adecuado y servicial Photofit del otro, sin tener esa desesperante sensación de que "tiene que haber algo más", porque lo que se ve es demasiado simple. Podría extenderme sobre las supuestas bondades de la descomplicación, pero ¿para qué? No me voy a convencer a mí mismo ni a ese hipotético lector capaz de seguirme hasta aquí. Es inútil. El deseo de ser descomplicado me dura lo mismo que el de ser lobotomizado. Y se apaga por la misma razón.

De hecho, ahora que pienso, para mí "descomplicada" y "lobotomizada" son sinónimos exactos en todo menos aquello del registro. ¿Tú saldrías con una chica lobotomizada? ¿La llevarías a la cama? Claro que no: va contra tus principios. Sería tanto (y tan poco) como hacerse un julianassange. Veo que ahora nos estamos entendiendo.

La complicación psíquica (que algunos insistirán es eufemismo nomás, por "trastorno" o algo colindante con trastorno, ahí no me meto, los autodiagnósticos en todo caso valen verga) es una carga, es una maldición, es un bloody nuisance, pero sólo en el mismo sentido en que ser humano es todo eso y más. Es desagradable estar encadenado en una roca y que las águilas te coman eternamente el hígado. Pruébenlo y me darán la razón. Pero es lo que toca: y ante la perspectiva de perder ese torcedura necesaria, ese pecado capital que te define, ese Brighton Rock del alma, te rebelas. Si el cielo cristiano, o el buen vivir correista si prefieres, es una inmensa nube poblada por Stepford Wives y Stepford Husbands, abriendo y cerrando anaqueles de cocina como quien dice "loas y alabanzas al Altísimo, y al Vicealtísimo cincuenta por ciento de lo mismo" para siempre jamás, prefieres estar con el Satanás ése al igual que Milton y Blake, y ¿quién te puede culpar de ello?

Lo que me hace pensar (puedo estar inmensamente equivocado, como en todo) que por alguna ley de la naturaleza, tal vez sea de la química, la complejidad lucha por conservarse. No necesita razones por hacerlo. A veces tiene razones de mucho peso por no hacerlo, pero no puede menos.

Hace décadas que Dawkins demostró que la última y exclusiva finalidad de todo ser humano, al igual que toda criatura viviente, es reproducir el material genético del cual somos simples portadores. Algunos aún no se dan por aludidos. Es lógico. Digo "finalidad" y enseguida me caen encima los religiosos, los profesionales en eso de dirimir teleologías amén de teologías, para "informarme" (es un decir) que vivir para reproducirse es inhumano... y no puedo sino darles la razón. Tan cierto es que nuestro cerebro evolucionó para satisfacer la mencionada Primera Directiva, como que dicho cerebro, por naturaleza propia, es incapaz de someterse a esa misma directiva, sino que insiste en crear otras metas que nada tienen que ver con ella. La rebelión, entonces, está inscrita en nuestro propio ser. No se puede ser humano (humano deslobotomizado, vale precisar) sin ser rebelde.

Si no eres descomplicada, se te nota en la mirada. No hace falta que digas nada.

Neotenia. Se lo debo a la Straughan, que me ilustró en ese tema, insospechado por mí hasta que vi el video. La hipótesis (desde mi punto de vista) no tiene que ver tanto con el detalle del proceso evolucionario, sino con la presunta herencia psicológica que cargamos, respecto a eso de la diferencia sexual. La teoría (tal como lo entiendo) propone lo siguiente:

El animal (mamífero, por lo menos) por instinto ve al crío (recién nacido o por lo menos en etapa juvenil) como un ser indefenso al que hay que alimentar y proteger. (Lo ve "cute".) En cambio, al adulto (por defecto, y a menos que se identifique como miembro de la tribu) lo ve como peligro, como competidor o rival.

Una especie con una gestación tan larga, un parto tan peligroso y una infancia tan prolongada como la nuestra requiere, para sobrevivir, de que tanto la madre como los críos gocen de cierto grado de protección y de cooperación de parte de la tribu o de la pareja, o ambos. Por tanto, el proceso evolutivo seleccionó a las mutaciones donde la hembra exhibiera cierto grado de neotenia, es decir, se pareciera lo suficiente a un crío, aun siendo adulta, para suscitar en otros (de ambos sexos) ese instinto de protección que le facilitara la supervivencia y la exitosa reproducción, sin mermar demasiado sus propias capacidades de autodefensa y autoayuda.

Bajo esta óptica, muchas (no todas evidentemente) de aquellas características que distinguen a la mujer del hombre son también características de la etapa juvenil del mamífero. Ausencia de vello corporal, estatura levemente reducida, estructura ósea facial menos desarrollada, y el resto del largo etcétera lo encuentras en Straughan. Y aquí viene lo importante:

Una actitud sexista, por común acuerdo, es la que desestima en una mujer, supuestamente por razón de género, su "agency", el término preferido por Straughan, es decir, su capacidad para actuar libremente, para decidir, para responsabilizarse como individuo, al tiempo que gustosamente otorga al hombre dicha facultad. La otra cara de la moneda: tal modo de infantilizar a la mujer también le proporciona (siempre lo ha hecho) diversas ventajas (privilegios, si quieres) en el sentido de que goza de protección y apoyo material de parte de otros, y de "la sociedad", mientras al hombre se le considera tan responsable de su propia suerte que donde fracasa, pierde, sufre, es aplastado, a nadie se le ocurre culpar de ello a "la sociedad": la culpa de todo la tiene él mismo. Dos cosas dice Straughan: primero, que tal actitud discriminatoria no es el invento de ningún oscuro "patriarcado", sino que la llevamos inscrita en nuestra herencia genética. Segundo, si nuestra misión como humanos es rebelarnos contra la genética, no lo vamos a hacer infantilizando aún más a la mujer, tal como lo hace el feminismo moderno estilo Emma Watson (HeForShe, el colmo de la infantilización, quién duda de ello), sino devolviendo a las personas su autonomía y su responsabilidad individual. En última instancia, desarmando pieza por pieza la maquinaria infantilizadora del Estado. Que toda persona, hombre o mujer, sea vista como único culpable de su propia suerte, buena o mala. De modo que los cucos quedan fuera.

A lo que yo sólo añadiría: y seamos comprensivos con las expresiones de nuestra herencia humana, al tiempo que educando a las personas para que reconozcan tal herencia, sean capaces de superarla, y no condenadas a repetir patrones seculares sin saber lo que hacen. Hay que aprender mejor qué significa ser humano, no tener al todavía sin eclosionar Human v. 2.0 (¡mejorado!) como punto de partida, como suelen hacer algunos ideólogos marxistizantes.

Hay más, pero me obligan a ir a una fiesta. Será otro día.

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