Todos somos Freddy Ehlers

Creo que hay que demostrar, en este caso, un poco de solidaridad. Para quienes vienen de fuera, y no saben nada de la historia, Freddy Ehlers es un respetable ciudadano ecuatoriano que ocupa el puesto gubernamental de Secretario Nacional del Buen Vivir de Ecuador. Pues bien, este pobre hombre está siendo, en la actualidad, objeto de un terrible chantaje de parte del Presidente de la República, nada menos, quien le ha dicho que si no trabaja, dejará de percibir ese pingüe salario ministerial que actualmente, por indudable mérito propio, recibe. Y la naturaleza cruel de este chantaje se vuelve patente nada más formular la pregunta: ¿qué tipo de trabajo debe o puede realizar un Secretario Nacional del Buen Vivir? La respuesta es evidente: un Secretario Nacional del Buen Vivir tiene la obligación de vivir bien. Ni más, ni menos. El mismo nombre del cargo lo indica. Y hasta donde se alcanza a ver, eso es precisamente a lo que se ha dedicado el mentado Sr Ehlers... hasta ahora. Pero por lo visto, esto no ha sido suficiente para el Presidente, quien con notable crueldad le ha exigido que se vaya a España y se reúna con "intelectuales españoles y emigrantes ecuatorianos" para explicarles que deben adoptar otro "modelo de vida".

Es decir, el pobre Ehlers se encuentra en la angustiante necesidad de hacer el ridículo por obligación profesional.

Quien no se haya visto en semejante apuro alguna vez en la vida, que tire la primera piedra.

Yo, personalmente, he tenido que asistir a tantas reuniones sobre el tema que empiezo a ver la necesidad de crear un verbo, "buenvivirear" o algo por el estilo, para describir lo que ineluctablemente pasa en tales encuentros. Los presentes, en cuanto escuchan eso del Sumak Kawsay, ponen cara de buen niño, o de místico medieval, o de no haber roto un plato, o de bobo embelesamiento, o de hambriento espiritual, lo que crean que les ganen más puntos. Luego viene una presentación en PowerPoint, con muchas caras sonrientes y puestas de sol, y a continuación, una corta y confusa discusión en que se trata de "inculcar" o de "fomentar" o de "desarrollar" eso de los Valores del Buen Vivir mediante, pues, proyectos y... cosas así. Después la reunión termina y los organizadores se echan flores por haber, pues eso, fomentado el Buen Vivir según la agenda impuesta desde Arriba. El resto se va a casa, y quedan tan ilusionados y hondamente impresionados por lo que han aprendido sobre el Nuevo Modelo de Vida, que inmediatamente se disponen a ponerlo en práctica en su propia vida, de la siguiente manera: haciendo exactamente lo mismo que hacían antes.

Lo que no es de extrañar, realmente, pues hasta la fecha no me he encontrado con ningún Valor del Buen Vivir que no quede adecuadamente resumido bajo uno de los siguientes rubros: perogrullada, piadosa prédica de sermón dominical, oquedad, o idiotez. "Hay que cuidar la naturaleza", "hay que ser solidarios", "hay que trabajar en equipo", "el dinero no da la felicidad", cosas por el estilo. Y con ese arsenal de revolucionarias ideas, bajo estrictos órdenes, el pobre Ehlers tiene la obligación de dar la vuelta al mundo proponiéndolas como solución a una supuesta "crisis ambiental, social, política, económica, ética y espiritual" a nivel mundial. Yo, lo que es yo, preferiría correr un maratón por Nueva York desnudo de cintura abajo... y conste que soy tímido.

Lo curioso del tema, para mí, es la facilidad con que semejante sarta de estupideces ha podido calar entre el gremio que mejor conozco, el de los educadores (pero lo mismo valdría para políticos) que se supone que son gente de cierta solidez y preparación intelectuales. ¿Cuál es el atractivo? Si se mira con frialdad, creo que lo esencial del Buen Vivir se puede resumir así: es una ética para ser observada por los demás. Es decir, cada cual se supone que ya "vive bien", según su propio entendimiento, pues si no fuera así ya se habría percatado de ello y ya hubiera emprendido los cambios necesarios. De modo que, pues lo dicho, después de escuchar el sermón y de haber mostrado entusiasta aprobación, uno vuelve a su rutina diaria y no cambia nada. Si a mí me parece bien "ser solidario", pues se supone que por eso mismo, porque me parece bien, ya lo soy. y si no me parece bien, nada en todo el arsenal de propaganda que hay al respecto me va a cambiar de opinión. El "buen vivir", prácticamente por definición, es aquello que uno ya vive, que ya hace. Pero no es necesariamente lo que hacen los demás. O sea, es un concepto según el cual para que todo esté bien, para que vivamos en la utopía, los que deben mejorar su comportamiento son "ellos". Los demás. Y tal vez, ese subconjunto de "ellos" que conocemos por el Gobierno.

¿Cómo no va a ser popular una idea así?

Popular, claro está, entre los que no piensan. Por eso, esa exquisita crueldad del Presidente, eso de exigir que el pobre Ehlers se dirija a "intelectuales", es decir a gente que sí piensa. Supuestamente, por lo menos. Si eso no es sadismo, no sé bien bien cómo llamarlo.

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