Darwinismo social, mi pie

Docentes, estudiantes, ciudadanos y ciudadanas que firmamos este manifiesto declaramos nuestro compromiso y voluntad de contribuir a la democratización del acceso a las universidades ecuatorianas. En un país aquejado por inaceptables desigualdades sociales, étnicas, regionales y de género, la amplia participación en la universidad ecuatoriana de personas provenientes de grupos históricamente marginados es una contribución necesaria para la construcción de una sociedad más justa, con buena convivencia cívica y más cohesionada. Contribuye también a construir universidades críticas y comprometidas con la eliminación de las inequidades.

Así arranca el manifiesto al que se refiere Iván Sandoval en su artículo de hoy. Vaya por delante que apruebo y comparto la creencia de que algo tan importante como el proceso de selección de estudiantes en las universidades públicas debe ser sujeto a debate: para algo esas universidades se denominan "públicas". A lo mejor en una sociedad ideal no existirían las universidades públicas, pero si las tenemos, deben de cumplir ante la sociedad con unos criterios (de justicia, de transparencia) que a las privadas no les serían exigibles, aunque tal vez en el mejor de los casos sí les resultaran aleccionadores y hasta imitables a discreción.

Hasta ahí bien. Con lo demás, no conforme, aunque debo aclarar que mi desacuerdo no se basa en aquellos documentos (Constitución, Ley de Educación Superior, o los propios estatutos de las universidades en cuestión) donde seguramente los autores de este párrafo y del manifiesto encontrarán piadosas declaraciones de principios que les apoyaran y acolitaran - sino en mi propia concepción, indudablemente minoritaria pero asentada por lo menos sobre la base de mi experiencia como docente, de lo que debería ser la única función valedera de una universidad tanto pública como privada: la de proporcionar a sus estudiantes una educación de calidad que les capacite para ejercer en el futuro un rol profesional autónomo, creativo y productivo en un mundo lleno de incertidumbre.

Desde esta perspectiva, se puede compartir algunas de las dudas puntuales de los autores del manifiesto, por ejemplo, respecto a la fiabilidad del examen de ingreso estandarizado como indicador de futuro éxito académico, y hasta me parece digna de tomarse en consideración su propuesta de profundizar en el modelo del "foundation year", sistema que en algo podría remediar el déficit de habilidades y destrezas básicas (lectura, escritura, cálculo) que los estudiantes arrastran a partir de una educación secundaria notoriamente disfuncional a nivel nacional. En fin, no es que falten en este manifiesto críticas bien fundadas ni propuestas interesantes. Lo que me provoca rechazo frontal es la visión que al parecer comparten los autores, de un sistema universitario que funcione como agente de transformación o ingeniería social, donde la participación de estudiantes de "grupos históricamente marginados" sirva para construir "una sociedad más justa, con buena convivencia cívica y más cohesionada".

Me parece que todos estaríamos de acuerdo en suponer que en una sociedad verdaderamente "justa", tanto en la universidad pública como en la privada como en otros ámbitos sociales y laborales no habría grupos étnicos vistosamente "marginados", es decir, estaría desterrada, no por decreto sino por simple evolución social, cualquier discriminación a base de prejuicios y estereotipos. Los autores del manifiesto dicen claramente que no basta, para estos fines, que el acceso a la universidad se decida según una prueba de aptitud socialmente imparcial ("colorblind"), porque la propia "aptitud" se comprueba, al parecer, usando criterios que favorecen los grupos sociales de mayores recursos (mejores colegios, capacidad económica para pagar cursos de "cramming", etcétera) y por tanto, que favorecen al status quo. Bien puede ser cierto. Pero ante este panorama, creo que no debemos botar al bebé con el agua de la bañera: lo correcto sería dirigir las críticas y las propuestas hacia aquellas instituciones que por lo visto están fallando en su pretensión de ofrecer en la educación primaria y secundaria calidad e igualdad de oportunidades, no esperar que las notorias y profundas deficiencias del sistema escolar se solucionen en el último momento obrando improbables milagros en la educación terciaria, y peor, diluyendo o rebajando los criterios de selección según aptitud más elementales.

Claro que no se trata de una disyuntiva exclusiva: en teoría se podría buscar hacer ambas cosas a la vez, reformar la enseñanza tanto secundaria como terciaria, y así lo ha entendido el actual gobierno. Pero aun así, creo que la universidad pública estaría fallando en su responsabilidad hacia el estudiante si permitiera que tales consideraciones de ingeniería social interfiriesen en lo realmente importante, que es la calidad de la educación recibida, o en la transparencia, objetividad e imparcialidad del método de selección empleado (lo cual también incide, indirectamente, en dicha calidad). Los autores del manifiesto en algunos momentos se acercan peligrosamente a la filosofía de acción afirmativa en boga en algunos estados de EEUU y detalladamente refutada por, entre otros, Thomas Sowell. No se combate la discriminación con discriminación, por las mismas razones que declarar la guerra es una pésima manera de evitar la guerra. Por tanto, en el manifiesto sencillamente sobran todas esas referencias a "grupos marginados", que si bien tienen cabida en un estudio sociológico, no deben incidir para nada en un proceso de selección universitario, y por tanto, no tienen relevancia alguna.

Acabo de usar, con cierta ligereza tal vez, el término "evolución social". Debo especificar que no se trata de ningún guiño hacia teorías social-darwinistas ampliamente desacreditadas, como sin duda me acusaría Iván Sandoval. (El propio Dawkins, paladín del darwinismo donde los haya, ha rechazado en numerosas ocasiones la insinuación de que ser darwinista implica ser también social-darwinista, insistiendo en que la selección natural en biología es un simple hecho científico, no un principio ético que nos pueda guiar en las decisiones políticas. Estoy absolutamente de acuerdo.) Encuentro algo de histerismo en la imputación que ofrece Sandoval, ausente del documento original, según la cual el gobierno con la ENES estaría aplicando un "instrumento de darwinismo social". Tal como yo lo entiendo, el ENES estaría diseñado con el fin de seleccionar los estudiantes técnicamente más aptos para seguir una carrera universitaria, no los "más fuertes" según los términos de no sé qué delirio neofascista. Otra cuestión es si consigue o no el objetivo descrito, o si lo hace de la mejor manera: aquí sí caben algunas de las críticas del manifiesto. ¿Sería "social-darwinista" también la empresa que selecciona al candidato para un empleo según criterios transparentes (aunque posiblemente equivocados) de idoneidad para el puesto, por encima de, por ejemplo, su pertenencia a "grupos marginados"?

Un poco de realismo tal vez hace falta. Las sociedades, pace los autores del manifiesto, no se "construyen" (si se intenta, se termina en lágrimas): con la necesaria libertad se desarrollan, evolucionan en uno u otro sentido, y no necesariamente en la dirección que quisiéramos, y desde luego con muy poca ayuda por parte de una institución tan secularmente conservadora como la universidad publica o privada. El mecanismo de desarrollo en ningún caso va a ser el mismo que en el darwinismo, es decir, la mutación genética aleatoria, pero tampoco se asienta sobre las decisiones de una élite ilustrada de gobernantes y/o firmantes de manifiestos llenos de idealismo y felizmente ignorantes de ciertas realidades económicas. La mayor transformación social de nuestra época no fue gestado por político alguno, sino que vino de la mano de Bill Gates y Tim Berners-Lee: por tanto, si en la universidad pública ecuatoriana se dieran las condiciones para que un Gates ecuatoriano terminara la carrera, o un Berners-Lee se quede en el país, no se me antojaría para nada un mal comienzo para una nueva época. El debate no ha hecho más que arrancar.

Comments

  1. Quizás lo que el señor Sándoval busca es ¨épater le bourgeois¨ con el uso de ese término. A mí ya me resulta similar a eso del ¨neoliberalismo¨ (definición ambigua y fácil de usar como crítica), ¿hay un transfondo teórico en el ENES de principios darwinianos o lamarckianos?, ¿se está usando en la elaboración de esas pruebas los postulados del ¨struggle for existence¨ de Malthus o el ¨survival of the fittest¨ de Spencer? Creo que es posible acusar al Darwinismo social de innatista, pero me parece que en ese contexto es más exacto el término nativismo psicológico.


    ¨(El propio Dawkins, paladín del darwinismo donde los haya, ha rechazado en numerosas ocasiones la insinuación de que ser darwinista implica ser también social-darwinista, insistiendo en que la selección natural en biología es un simple hecho científico, no un principio ético que nos pueda guiar en las decisiones políticas. Estoy absolutamente de acuerdo.)¨

    Lo que me resulta curioso con Dawkins es que si bien ha negado esa condición de ¨darwinista social¨ recuerdo que la primera vez que leí ¨The selfish gene¨ esta parte me llamó muchísimo la atención:

    ¨Be warned that if you wish, as I do, to build a society in which individuals cooperate generously and unselfishly towards a common good, you can expect little help from biological nature. Let us try to teach generosity and altruism, because we are born selfish.¨

    Como consecuencia de la ¨selfish gene-theory¨ somos egoístas de nacimiento (determinismo genético), aparte del problema de la diferencia conceptual entre egoísmo genético y humano, lo de que debemos tratar de enseñar generosidad y altruísmo es una frase normativa, a diferencia de las frases descriptivas o explicativas que uno encuentra en las ciencias fácticas. A tal punto es problemática que en la edición del trigésimo aniversario Dawkins explícitamente corrige esa frase.


    ¨ ¿Sería "social-darwinista" también la empresa que selecciona al candidato para un empleo según criterios transparentes (aunque posiblemente equivocados) de idoneidad para el puesto, por encima de, por ejemplo, su pertenencia a "grupos marginados"? ¨

    Supongo que si la empresa es privada y se utiliza esa lógica pues será ¨social darwinista¨, yo no tengo dudas de que hay cosas que criticar en los procesos de selección y modificación de los sectores educativos y otras con las que se puede estar de acuerdo (por ejemplo en mi facultad enseñan ¨Principios de Buen Vivir¨ o algo así, es patético), pero lo de ¨instrumento de darwinismo social¨ es exagerado, casi tan exagerado como acusar al régimen de ¨totalitario¨ (suficiente con todo el daño que ha hecho y le hace a este país siendo un régimen despótico y autoritario).

    ¨El mecanismo de desarrollo en ningún caso va a ser el mismo que en el darwinismo, es decir, la mutación genética aleatoria, pero tampoco se asienta sobre las decisiones de una élite ilustrada de gobernantes y/o firmantes de manifiestos llenos de idealismo y felizmente ignorantes de ciertas realidades económicas¨.

    Es claro que los mecanismo de la evolución (flujo genético, mutación, deriva genética, y el mecanismo principal, selección natural) no tienen mayor influencia en este tipo de cambio, pero si que hace falta poner los pies en la tierra; creo que el asunto principal es que para que se de un cambio (para bien) en nuestra sociedad (y creyendo que las sociedades humanas se comportan como sistemas complejos no lineares) se requieren múltiples soluciones en distintas áreas. Hoy por hoy creo que sería sencillo que un Gates ecuatoriano termine una carrera en la universidad pública (ni modo, tan corruptas como son cualquiera puede terminar una carrera), pero de lo que estoy seguro es que ese mismo Gates se larga de este país. Ojalá me equivoque...


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    1. Si me vuelvo tonto, me avisas. No estoy en mi mejor momento ahora, siquiera analíticamente. Supongo que se nota.

      Dawkins evolucionó, supongo. No estoy realmente contento con el mecanismo. Pero sigue habiendo momentos sublimes en YT, siendo mi preferido su trazado de ese nervio despistado que baja por todo el cuello de la jirafa para luego volver a subir. Hermosa metáfora de la vida mental y espiritual de un servidor y seguramente de muchos más.

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