El choque

Siempre me han impresionado esas personas que tienen portafolio. Y creo que no soy el único. A los profesores hace tiempo que las "autoridades" a todos nos exigen tener un portafolio, que en realidad no es más que una carpeta pesada llena de grillos aplastados, manchas de café, caricaturas maliciosas del rector e información aleatoria que a nadie le importa y que jamás será examinada, salvo que alguien quiera separarnos de nuestro puesto con urgencia y alevosía (tercer estante, segundo fichero desde la izquierda). A los estudiantes, donde antes les exigíamos deberes, ahora más se estila exigirles también portafolios, que significa lo mismo pero suena más, no sé, más portafolioso*, aparte de echarle una ayudita a la industria de las carpetas amarillas. Para mí que forma parte de una tendencia cultural más amplia, que apunta a amalgamar contenedor y contenido, face y book. "No juzgues el libro por la cubierta", decían antaño: ahora la cubierta es el libro, y la acción de abrirlo, síntoma de holgazanería, pedantería, suspicacia, complejo persecutorio, literalismo, algo malsano en todo caso. Guíese por las apariencias nomás. Son lo único en este mundo que nunca te decepcionarán.

RECETA NAVIDEÑA DE RELLENO DE CEBOLLA Y TOCINO

Ingredientes

2 cebollas, finamente picadas
100gr de tocino
unas hojas de salvia
un huevo batido
pan rallado
sal y pimienta

Preparación

Se apartan las cebollas, el tocino, y el resto de ingredientes para hacer una sopa. A continuación, se hace una búsqueda en Wikipedia sobre cualquier tema, se inserta el contenido en Google Traductor, cuidándose de no incluir las tres primeras palabras de la primera frase, se traduce al rumano, luego al árabe y finalmente al inglés, y se copia el resultado en un documento nuevo de Word. Luego se hace una búsqueda en Google Images con la cadena "kitsch visual apto para PowerPoint" y se pega la primera imagen al principio del documento. Se centra todo el texto y se le pone un título con un color de letra psicótico. Finalmente, se vierte todo en una carpeta amarilla, el sagrado "portafolio". Listo para servir.

Bueno, me he apartado un poco del tema. A lo que iba: siempre he admirado a las personas que tienen un portfolio, pero de verdad, esa gente que entiende del mercado de valores de la Bolsa, más allá de haber descubierto que una inversión pretérita temeraria valió bolsa. Yo no me puedo preciar de tanto. No tengo portafolio de inversiones en cosas como Rio Tinto Zinc o General Motors (como si tuviera con qué invertir. Eso sí, cuando los grillos aplastados lleguen a ser moneda de cambio corriente, seré millonario). Ayer, sin embargo, descubrí que tengo un portafolio emocional. Al parecer, sin sospecharlo siquiera, había invertido simpatías y confianza, hasta niveles insospechados, en personas cuyos nombres no salían siquiera en la cubierta del dichoso documento. Ahí ponía, simple y tranquilizadora, "estás bien". Al parecer, ese estar bien iba condicionado, en una letra pequeña casi indescifrable, por el bienestar y la honradez de otras personas lejanas y en apariencia irrelevantes. Cuando esas personas de repente se salen de sus papeles, ahí se produce el choque.

De manera perversa, sin duda, apruebo estos terremotos emocionales, este encontrarte de repente sin tierra bajo los pies, estas traiciones del hipotálamo. No solamente porque te achican y te ponen en tu lugar, te recuerdan tus vínculos con la comunidad. No solamente porque te proporcionan un pretexto para algo de spring cleaning afectivo. También porque te recuerdan quién fue siempre tu mejor y más fiel amigo.

Sobre ese amigo, poco les tengo que contar, apenas si tengo noticias de él últimamente, pero hace días que me irrita lo que encuentro escrito e insinuado a su respecto en los medios públicos. Está bien decirles a la gente que no conduzca borracha, siquiera bebida. Yo mismo se lo digo a mis estudiantes. Pero ya está bien de ponerle cachos a Baco. Empiezo a pensar que a lo que me enfrento en estos días es al puritanismo originario americano en estado puro, a ese no gozarás perentorio que sigue jodiendo a todo un subcontinente. ¿Acaso no se dan cuenta esos puritanos, esos antidomingueros, que el alcohol ha hecho más por la civilización que la gasolina, que la taxonomía de Bloom, que el prestobarba descartable, que la institución del matrimonio, que las obras completas de Hegel y Kant? ¿No se dan cuenta que apenas hay obra artística valedera en la historia universal que no fuera concebida bajo su influencia, inspiración y dirección, ni amistad duradera que no haya sido sellada bajo su sonrisa etílica e indulgente? ¿No se dan cuenta que, a menos que seas un poco extraterrestre (TS Eliot), es prácticamente imposible llegar al nirvana de la integración psíquica sin pasar por la depresión deliberada del sistema nervioso central? ¿No saben nada de eso?

En tal caso, vengan renos. Que no haya nieve acá es un detalle. Es sólo nieve física la que falta para que los jeremías del imperialismo cultural anden jeremiando por doquier (sin olvidar a los sanjorges del viernes negro, los anticonsumistas "consúmame otra vez" y demás fauna tolkienesca): mirando con los ojos del corazón, nos encontramos tiritando bajo un manto blanco de frialdad que se extiende hasta ese lejano horizonte que con las lágrimas se confunde fácilmente.


* "Fancy an eclair, Helen?" he murmured, with a portfolious grin.
... Nah.

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