Alma de dictador
El argumento: "esto no es atentado a la libertad de expresión: sólo atent amos contra el bolsillo de la media docena de familias que manejan la prensa privada en este país". Facilito, como para despacharlo en los 3 minutos que tengo. Como siempre, Correa demuestra tener una noción sólidamente desarrollada de lo que significa libertad, honor, dignidad, en lo tocante a su propia y majestuosa persona, al tiempo que parece desconocer por completo la existencia de otras personas, y la necesidad que de ello se deriva de practicar la tolerancia, de reconocer los propios límites, de conceder a aquellas otras aquella libertad que para sí mismo reivindica. Claro que él no tiene ninguna obligación de dar entrevistas a ningún medio en especial: faltaría más. Ni él ni nadie. Pero las razones perfectamente respetables que sustentan esa decisión personal suya de no complacer a la prensa privada no sirven para justificar una prohibición que se hace extensiva a los demás funci...