Posts

Alma de dictador

El argumento: "esto no es atentado a la libertad de expresión: sólo atent amos contra el bolsillo de la media docena de familias que manejan la prensa privada en este país". Facilito, como para despacharlo en los 3 minutos que tengo. Como siempre, Correa demuestra tener una noción sólidamente desarrollada de lo que significa libertad, honor, dignidad, en lo tocante a su propia y majestuosa persona, al tiempo que parece desconocer por completo la existencia de otras personas, y la necesidad que de ello se deriva de practicar la tolerancia, de reconocer los propios límites, de conceder a aquellas otras aquella libertad que para sí mismo reivindica. Claro que él no tiene ninguna obligación de dar entrevistas a ningún medio en especial: faltaría más. Ni él ni nadie. Pero las razones perfectamente respetables que sustentan esa decisión personal suya de no complacer a la prensa privada no sirven para justificar una prohibición que se hace extensiva a los demás funci...

Dónde está mi mente?

Image
OK, Vanilla Fudge es un acquired taste. La cuestión es ésta. Uno está ocupado. Con trabajo, y otros trabajos. Y de repente llega esa hora de la noche del domingo (suele ser domingo) cuando de repente se te ocurre que hace tiempo que no te ha escrito tu mente, nada, ni un postal. ¿Dónde está? ¿Qué ha estado haciendo estos días? De joven, esto no te pasaba. Vivías solo. Cada día había dónde y cuándo reunirte con toda la tropa, con tus instintos, con tus gozos y tus sombras (aunque éstas se quedaban en la sombra, como por timidez), con tus ridículos anhelos (gloriosamente ridículos) y también tus ambiciones prácticas y mezquinas. A cada momento sabías dónde quedaba tu mente. La vigilabas, por si acaso se le ocurriera algo interesante. Ahora, tus pensamientos quedan sanducheados entre clases, entre obligaciones impostergables, entre todo tipo de distracciones que hace tiempo dejaron de ser molestas y se convirtieron en destino. Al final del día, sólo queda el recuerdo de haber pen...

Who's Al Gore?

Image
Como el trabajo me devora el tiempo últimamente, y no hay tiempo para otra cosa, les dejo con esto, una selección de paneles de cómics de los años 30 para adelante. Todo cortesía de comicallyvintage.tmblr.com . Disfruten.

Simples

Simples A crone, she croons and crows a newborn mite into ataxia, worries it with dill, spits small deft prayers at horrid eyes. The sight of so much skin not grown yet into still unsettles; is there time to reunite, in burgeoning child, what demons stoop to kill? A young girl’s next – an eye, imagined spite, requires, she says, the herbal woman’s skill applied ab ovo in a simple rite. As hen’s egg stencils her, I note the spill of pleistocene Nativity to my right (Three Wise Men meet Triceratops) and will her better; past the garden garage light a sudden flock of doves, disturbed, takes flight.

El deseo es messy

Cumpli la fatídica edad de veinte años y dos meses detrás de un par de platos giratorios, que recién había aprendido a manejar. En realidad el ser DJ de discoteca no tiene mucho misterio, o no tenía en ese entonces. Te hallabas con el disco puesto. Te buscabas otro. Aprovechando el detalle anatómico de tener dos orejas (a veces sospecho que me dieron el trabajo por esa peculiaridad: no tenía nada más a mi favor), usabas los cascos para comparar ritmos entre las dos canciones. Basándote en la similitud o diferencia de ritmos y, hasta cierto punto, de claves, decidías si era mejor un cambio brusco o uno paulatino (yo, en general, me decantaba por los primeros). Con el dedo índice, girabas el segundo elepé o estendeplé (que cabalgaba sobre un disco de cartón encima del plato) hasta encontrar el momento donde tenía que irrumpir. Lo guardabas ahí, inmóvil, con el mismo dedo. Cuando era el momento, lo soltabas y al mismo tiempo, ajustabas los potenciómetros de volumen. Y dal capo . ...

Nunca escuchaste nada igual

Image
Ambas canciones me parecen soberbias. La segunda es algo más que eso. Burt Bacharach podría haber reinventado la música popular, si el público hubiera tenido un poco más de criterio. Tal como le fue, en vez de ser influyente tuvo que conformarse con ser rabiosamente comercial. Pero aquí tenemos la evidencia de que detrás de esos números eternamente reciclados había todo un master plan para revolucionar las ondas y acostumbrarnos a la sorpresa.

Homúnculo

El púlpito no entrena muy bien para el debate. Cada lugar tiene sus protocolos, y en la iglesia, se supone que al feligrés no le luce el papel de interlocutor. Si no estás de acuerdo con lo que dice el cura en el sermón, te lo callas, por lo menos hasta que tengas un momento en privado con él, y si tal momento se produce, lo más probable es que entre tantos pecados que hay que confesar, el posible tanto dialéctico parecerá irrelevancia y frivolidad. De modo que lo único que llegará a escuchar el cura sobre su sermón, en que acaba de demostrar a su propia satisfacción el estatus privilegiado de la "familia tradicional", es ese borboteo entusiasmado de la viejita de 84 años que siempre viene a felicitarte al final de la misa, pero que a veces te da un poco la sensación de que cuando está sola en casa va felicitando a la olla arrocera y a alguna que otra salamanquesa que esté ahí de paso, también. De modo que el hacendoso curita cae en malos hábitos. Se permite, de...