Por fin llueve (la cita escurridiza)
Tengo cita con la lluvia. De aquí una hora salgo al patio. Espero para entonces no amaine, como tantas lluvias de estas pasadas semanas. Tiene que durar, fortalecerse, tronar, ocupar toda la noche. Quiero volver a descubrir la distancia, la lejanía, lo subjetivamente infinito, esa dimensión que sólo el sonido de la lluvia puede revelarte. Lo necesito tanto. Mientras, voy a volver sobre algunos pasos anteriores. Voy a repetirme. Lo hago a menudo en este blog; a veces, me acuso de reciclador. No importa. He notado muchas veces a lo largo de los años que todo el que tiene algo que decir, lo dice más de una vez: tanto es así (y sobre todo ahora, en este mundo tan sordo) que quien no recalca como que se pierde en el ruido circundante, y algunos genios a veces se confunden peligrosamente con aquellos locos de una única idée fixe . En el concierto mismo de la lluvia hay muchas repeticiones, así no llegue a basso ostinato. La cita, entonces, que seguramente habrá salido antes en estas página...