Momento Cívico

Forma parte de la cultura escolar. En el R. hUnDido, había un tipo llamado David Kossoff que se ganaba la vida siendo leído en los assemblies a las 9 de la mañana, antes de la primera clase, ante un auditorio uniformado y resignado, entrenado para sonreir sumisamente cuando tocaba dosis de ese fofo "humor" que hacía las delicias de directores y adláteres. Siempre habrá autores piadosos "aptos para colegios". Acá supongo que Coelho y Galeano. (Y luego dicen que no practican la indoctrinación.)

Soy partidario de que en los colegios, si ha de haber literatura, que sea de la más sucia y la más auténtica. (En mi breve paso por el Colegio Ornitorrincos del Saber, opté por 1984 y Catcher in the Rye para el programa del BI). Que en cierta medida poner algo en un examen es envenenarlo, de acuerdo, pero los recuerdos de la obra perduran cuando el veneno ya perdió su fuerza. Y algunos no leerán en su vida nada más de lo que tú escoges. Atroz responsabilidad.

En este país hay un tipo, Jaime Galarza Zavala, que aparte de tener la distinción de ser quizás el único escritor premiado en el mundo que no tenga biografía en Wikipedia, parece ambicionar para sí ese niche especializado de ser autor momentocíviqueable. Lo suyo, al igual que con Galeano y Cía, son los clichés izquierdosos más rancios disfrazados de apercues. El problema, en el caso de Galarza, es que no es muy buen escritor:

Tampoco es únicamente la cercanía geográfica lo único que ha dado lugar a la voracidad imperial de los Estados Unidos, sino su propia estructura de dinosaurio universal, que no  puede vivir sin devorar pueblos y continentes. El caso de Irán, la antigua y deslumbrante Persia, es parte notable de esta historia.

Sumado a los tropiezos estilísticos (Tampoco es únicamente... lo único...), y a la confusión de metáforas y vaguedades (¿qué se entiende por una "estructura de dinosaurio", peor de "dinosaurio universal", peor todavía de uno que "devora continentes"? ¿Será que Galarza ignora que entre los dinosaurios había pocos carnívoros, y que el ecosistema de que formaron parte fue inmensamente más estable y más longevo que lo que podemos esperar del nuestro?) lo que más se nota en este artículo es un maniqueísmo rutinario, tan ensayado que degenera en un vistoso y desabrido infantilismo. Para Galarza, los países, como protagonistas en los viejos Westerns, llevan sombrero blanco o negro, y no caben más colores. Así, EEUU es el "Imperio del Dólar", la "gran potencia asaltante de naciones", y hoy, "un barco gigantesco que hace agua por todos lados". Israel, la única democracia de Oriente Medio, su "perro de presa más importante". El caso de Irán es interesante. Cuando cayó debajo del yugo yanqui, tuvo un "gobierno tiránico y corrupto", pero "bajo el liderazgo del Ayatola Khoimeni", las "masas" iraníes "iniciaron la construcción de un país soberano e independiente, que establece relaciones de cooperación y trato igual con diversos gobiernos del mundo". Que ese "trato igual" no se extiende a los propios ciudadanos de tal nación no parece preocuparle, tampoco el hecho de que "tiránico y corrupto" siga siendo una descripción perfectamente acertada de su gobierno, que se sustenta en un sistema donde los candidatos electorales que no sean del gusto de los teócratas tienen solamente la opción de retirarse o de terminar en la cárcel... un poco como si, digamos, en Ecuador para ser candidato electoral primero tuvieras que gozar del nihil obstat de Fidel Egas, Jaime Nebot y Carlos Vera. Formidable soberanía la que nos propone este escritorcillo.

Pero lo que más llama la atención es esto:

Por fortuna para Irán y la humanidad toda, Estados Unidos es hoy un barco gigantesco que hace agua por todo lado. (...) Hosni Mubarak (...) ha desatado un real genocidio para sofocar las protestas populares que exigen su renuncia y continuar disfrutando de los setenta mil millones de dólares robados al pueblo egipcio con la complicidad de Washington y el abrazo fraterno de Israel, que constituye una amenaza, no sólo para Irán y el mundo árabe, sino para toda la humanidad.

Ya me dirán ustedes. ¿Qué es lo que constituye una amenaza aquí? ¿Mubarak? la gramática lo descarta. ¿El genocidio (que no es tal: ojalá los periodistas revisaran el significado de esta palabra antes de usarla)? No alcanzamos a ver por qué la matanza de egipcios por las fuerzas de seguridad leales al dictador se erija en amenaza "para toda la humanidad", y el artículo no da pistas al respecto. Entonces: ¿Israel (o su "abrazo fraterno")? Si lo leemos así, creo que llegamos al corazón de ese infantilismo que es incapaz, por razones ideológicas, de adaptarse a la sucia y matizada realidad y de medir sus palabras en consecuencia. Si no tuviéramos la evidencia de escritores como Galarza, diríamos que es imposible ignorar que el gobierno teócrata iraní es un elemento desestabilizador y peligroso, máxime cuando su Presidente niega el Holocausto y hace alarde de sus deseos de borrar el Estado de Israel de la página de la Historia. Aliarse con alguien como Ahmadinejad significa, ineluctablemente, legitimar una visión según el cual la destrucción de Israel con sus siete millones y medio de habitantes a través de un plausible ataque nuclear sería un acto de higiene. Pero al fin y al cabo, esto es solamente una interpretación de una frase sintácticamente ambigua. Y aquí llego al punto principal:

Galarza dice ser poeta. En serio. Googléalo. Que el autor de un panfleto como el mencionado tenga tales pretensiones sorprende bastante, pues por lo menos en las tradiciones que yo conozco, el poeta se suponía un virtuoso de la palabra, mientras el periodista que escribe para El Telégrafo con ese nombre más bien desconcierta por su ineptitud lingüística, por no hablar de su podredumbre moral e intelectual. A mí me cuesta creer que un poeta, dondequiera que viva, pueda escribir sin sentir vergüenza acerca de "las masas", pueda confundir nombres de países con gobiernos, o pueda usar frases trilladas como "perro de presa" y quedarse tan pancho. Tanto me sorprendió que fui a buscar algún poema suyo. Aquí encontré uno. Cito:

Esta es la guerra de los pueblos míseros
contra el imperio de la panza llena.

Da tristeza, ¿verdad? Pero debo reconocer que existe una tradición según la cual la poesía es eso: es pretenciosidad, pose, verborrea, cualquier cosa menos inteligencia. En los colegios, en los momentos cívicos ceremoniales, siempre hay una niña que sube nerviosa al estrado para leer unos versos heroico-patriotas, en que parece ser cuestión, mayormente, de hacer unos exagerados gestos con las manos para reforzar el ritmo (apártense todos los jarros de agua antes de empezar). Consigue desembuchar todo sin equivocarse: abanderada segura. Bueno, supongo que esto es poesía de abanderadas. Da tristeza, da mucha tristeza.

Comments

  1. Aventurándome en tus archivos, me topo con este grandioso artículo.

    Sin querer ser lambiscón, no encuentro mejor análisis de las cosas horrendas, terribles y grotescas que emiten los columnistas del diario impúdico.

    Vergüenza nacional que esta caricatura de Max Schreck escriba en el diario que todos costeamos.

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