Premio Tartuffe
Cuanto más te lo miras, lo de Correa y Assange es un matrimonio hecho en el cielo. Resulta que el australiano que niega para los demás el más elemental derecho a la privacidad (ver caso Rudolf Elmer), cuando se trata de su propia y majestuosa persona, considera como intrusión hasta el siguiente video, filmado en un lugar público, que documenta su accidentada relación con el arte terpsicoreano. Vamos, que el tipo baila como un inglés. Entiendo su reticencia para que el dato se haga público, pero... en fin, qué se le va a hacer. La coherencia tal vez es una virtud que no va con este siglo. Me siento viejo.
¿Y no nos quieres contar brevemente en qué consiste el caso Rudolf Elmer?
ReplyDeleteMil gracias, y disculpa...