El colono
Ya que no hay nada mejor que hacer (sólo calificar centenar y medio de exámenes, y el doble de ensayos, y actualizar no sé qué base de datos decretado por algún rond-de-cuir en Quito, que probablemente no me deje entrar por aquello de los plazos límite, y etcétera, el temible etcétera) entonces se me ocurre emitir una opinión sobre algo que a nadie le importa ni le interesa: el nombre de las letras en castellano. Y mi opinión es ésta: díganlas como quieras, que a nadie le importa. Personalmente, tengo mis días ye y mis días igriega. En aras de la paz y la armonía mundial, generalmente voy con vechica y begrande, pero tengo una secreta nostalgia por la amada uve. Son simples caprichos. Pero lo que me saca de quicio es cuando las ecuatorianísimas partidarias de la uve te salen con que lo suyo es "más correcto" porque "así se pronuncia", y a continuación te emiten un fricativo labiodental a la inglesa o la francesa, fvfvaaa-caaa, ¿fvfves? Así se pronuncia. Lo que pasa es que la gente (es decir, la población hispanoparlante entera, con salvedad de ellas mismas, y sólo en ese momento) es ignorante, y pronuncia igual la be como la uve, pero no debe ser así. Y se repantigan con ese aire de superioridad demostrada, y ni un whoopee-cushion a la vista. Eso es lo que me saca de quicio.
Los sajones lo llaman virtue signalling, término que espera ansioso una versión adecuada en castizo. Se trata de dejar sentada la superioridad (moral, acaso intelectual) del sujeto, haciendo eco de huecas divisiones tribales, en este caso entre los vfvfirtuosos y los bbiciosos, los que saben que el castellano se debería de pronunciar con fonética francesa y los ignorantes de tal misteriosa deontología.
Pero creo que hay más.
Me esperan los exámenes, así que muy brevemente: en la mente de las defensores de fonéticas inexistentes, y más generalmente de la virtue-signaller de tropa, creo que se esconde un colono. En este caso, puede que sea el colono español europeizante y bonapartista, esa misteriosa voz interior que dice que Latinoamérica no se merece su propia Academia de la Lengua, que si bien África empieza en los Pirineos, más allá de los Azores sólo hay el Congo, que todo lo de allá es mejor porque tiene más solera, que hay que ir siempre jadeando y desesperados tras la última ultracorrección de importación, etcétera. Ese tipo de colono. Ese tipo de bastardo. Una de las pocas cosas discutiblemente benignas que habrá realizado la Revolución Ciudadana puede ser esto: normalizar el merecido desprecio en que cae (debe caer) el desvertebrado adulador de todo lo ultramarino. Y digo discutiblemente sólo porque en esas expresiones de fáctico menosprecio demasiadas veces se apercibe una nota falsa que resuena a envidia y a complejo de inferioridad. Y tampoco es eso, eh. Lo que pasa es que para no caer en complejos de inferioridad, hay que quererse un poco, y eso es algo que se les escapa vistosamente de las manos. Será otro día: pero el asunto es ése.
Hay otros tipos de colonos mentales.
¿Tienes un colono en tu mente?
¿Tengo uno en la mía?
Te lo dejo pensando.
Sobre el pobre de L. Rosero: mal asunto.
El RU está integrado por la isla de Gran Bretaña (Inglaterra, Escocia y Gales) y la isla de Irlanda (del Norte y la República de Irlanda).
Sí, ya sé, es columna de opinión nomás. Pero opinar que la República de Irlanda pertenece al RU, bueno, yo le recomiendo encarecidamente que no lo vaya diciendo allá, por lo menos si en algo valora y aprecia sus rótulas. Por lo demás, de nuevo estamos con lo mismo: los partidarios de la salida de la UE son, ipso facto, de la extrema derecha. Plus ca change...
Los sajones lo llaman virtue signalling, término que espera ansioso una versión adecuada en castizo. Se trata de dejar sentada la superioridad (moral, acaso intelectual) del sujeto, haciendo eco de huecas divisiones tribales, en este caso entre los vfvfirtuosos y los bbiciosos, los que saben que el castellano se debería de pronunciar con fonética francesa y los ignorantes de tal misteriosa deontología.
Pero creo que hay más.
Me esperan los exámenes, así que muy brevemente: en la mente de las defensores de fonéticas inexistentes, y más generalmente de la virtue-signaller de tropa, creo que se esconde un colono. En este caso, puede que sea el colono español europeizante y bonapartista, esa misteriosa voz interior que dice que Latinoamérica no se merece su propia Academia de la Lengua, que si bien África empieza en los Pirineos, más allá de los Azores sólo hay el Congo, que todo lo de allá es mejor porque tiene más solera, que hay que ir siempre jadeando y desesperados tras la última ultracorrección de importación, etcétera. Ese tipo de colono. Ese tipo de bastardo. Una de las pocas cosas discutiblemente benignas que habrá realizado la Revolución Ciudadana puede ser esto: normalizar el merecido desprecio en que cae (debe caer) el desvertebrado adulador de todo lo ultramarino. Y digo discutiblemente sólo porque en esas expresiones de fáctico menosprecio demasiadas veces se apercibe una nota falsa que resuena a envidia y a complejo de inferioridad. Y tampoco es eso, eh. Lo que pasa es que para no caer en complejos de inferioridad, hay que quererse un poco, y eso es algo que se les escapa vistosamente de las manos. Será otro día: pero el asunto es ése.
Hay otros tipos de colonos mentales.
¿Tienes un colono en tu mente?
¿Tengo uno en la mía?
Te lo dejo pensando.
Sobre el pobre de L. Rosero: mal asunto.
El RU está integrado por la isla de Gran Bretaña (Inglaterra, Escocia y Gales) y la isla de Irlanda (del Norte y la República de Irlanda).
Sí, ya sé, es columna de opinión nomás. Pero opinar que la República de Irlanda pertenece al RU, bueno, yo le recomiendo encarecidamente que no lo vaya diciendo allá, por lo menos si en algo valora y aprecia sus rótulas. Por lo demás, de nuevo estamos con lo mismo: los partidarios de la salida de la UE son, ipso facto, de la extrema derecha. Plus ca change...
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