"It's only wafferrr thin!"

Me refiero al compromiso de algunos miembros de la biempensanteoisie británica, la de Remain, con la democracia plebiscitaria (¿cuáles? Date un paseo por la portada del Guardian). Y es que no salgo de mi asombro al ver a tantísima gente que si hubieran ganado, aunque por estrechísimo margen, habrían celebrado con bombos y platillos el "triunfo de la democracia". Como no ganaron, desde hace una semana las páginas del Guardian se han transformado en un simposio filosófico sobre los límites de tan defectuoso sistema. De repente algunos han descubierto que los referendos "no valen" si no coinciden por lo menos dos tercios de los votos; otros han salido con la interesante teoría de que eso de votar es muy siglo pasado, que para "perfeccionar" la democracia habría que olvidarse de los votos y confiar en los sorteos; otros, más atávicos, salen a la calle a reclamar a grito pelado, o simplemente se ponen a llorar y a patalear.

Y me parece muy bien que se cuestione la democracia: yo llevo algunos años cuestionándola. Pero no sólo cuando uno pierde. Eso es como un futbolista que descubre que no está de acuerdo con el offside rule sólo cuando le anulan un gol. Es que canta un poco.

¿Quieren saber qué pienso de la democracia? Pienso que es mejor que la tiranía. Sólo eso. Si tengo que escoger entre vivir bajo un dictador único y singular, o bajo los caprichos de unos cuantos millones de dictadorzuelos bien provistos de sánduches que gritan al unísono "¡somos más! ¡somos muchísimos más!" pues me decanto por lo segundo. La dictadura de la mayoría casi siempre será mejor que la dictadura de uno solo, simplemente porque las mayorías, indefectiblemente, son tontos, y así, siendo tontos a veces te dan chance. No hay cosa en el mundo más aterrador que un dictador inteligente. Peor todavía si él cree a sí mismo "benévolo". Prácticamente todos los genocidios de la historia nacieron en el corazón de un alma benévola.

Pero si la democracia es mejor que la tiranía, eso es muy poco decir, y creo que hay que ser un poco más ambiciosos o digamos que exigentes. Obviamente hay algo mejor que la democracia, y ese algo es la libertad individual. Aclarémoslo con un ejemplo:

Su excelencia el Gran Poobah de la República decide cuáles películas puedo ver y cuáles no. < -- Peor opción.
Un comité nombrado por un gobierno democráticamente elegido decide cuáles películas puedo ver y cuáles no. < -- Un poco mejor, pero aún no me pongo a bailar.
Yo mismo decido cuáles películas quiero ver y cuáles no. < -- Mejor opción.

Como dijo mi amigo el periquito: no mear sobre papas ajenas será toda la Ley. Fuera de eso, que cada uno haga lo que le plazca.  A quienes quieren voz y voto sobre qué hacen los demás hay que mandarles las veces que sean necesarios a freír espárragos, hasta que maduren. Cansa, pero hay que hacerlo. Por el bien de uno mismo, que casi siempre será el bien de todos.

Por eso uno se decantó por el Leave: por no darle cancha a los dictadorzuelos.

Y todavía salen tontas del bote como ésta para quejarse de que no hay un Plan, y de que los elegidos por esa defectuosa democracia culpable del Brexit serán "de las élites". ¿Es en serio? Los elegidos serán de las élites?

elite: late 18th century: from French élite ‘selection, choice,’ from élire ‘to elect,’ from a variant of Latin eligere (see elect)

Vaya por Dios. Luego se estará quejando de que todos los limones que venden en el súper saben así como cítricos. Hasta dice, con voz plañidera, que ni Farage ni Rupert Murdoch "care about her life". Lo que es yo, que algún político "se preocupe" por mí me parece prácticamente la peor pesadilla concebible.

El error de fondo: querer líderes. Querer que otros te faciliten la vida. Escoger la opción cómoda. Puedo simpatizar... pero mejor no lo hago por escrito. A fin de cuentas, somos humanos. Intentemos, empero, ser un poco mejores que lo que somos. Al menos por escrito.

Últimamente (cambiando de tema, y mirando el reloj: chucha, son las doce y media) me entretengo con el pensamiento de que el sexo, visto desde fuera (o sea, desde la decrepitud asexuada: hola), es en todas sus variantes no solamente divertido (en el sentido de que Buster Keaton lo fue) sino, además y sobre todo, enternecedor. Estoy seguro al cien por cien de que esos alienígenos que no existen y que nos espían desde su enorme nave invisible nos envidian el sistema de reproducción que tenemos, y eso a pesar de que nos impide, durante la casi totalidad de nuestra vida, no solamente madurar sino pensar siquiera con claridad. Porque también hay que decirlo: un ser sexual es un ser tonto.

Miren esto por ejemplo. La pobre ni cuenta se da del ridículo que hace, escribiendo todo un artículo sobre un simple comentario de un comentarista (para más inri), donde grandemente es cuestión de quejarse de que un hombre que compara públicamente la apariencia de una dentista desconocida con la de un odontólogo un poco más conocido es ipso facto sexista. Hasta se cae en la falacia o superstición de la tractor-beam ocular, de la mirada que hace y deshace, abrocha y desabrocha:

A woman, however attractive, should be able to sit in a crowd to support her boyfriend during an important match without being appraised, which after all is just posh-speak for “ogled”. She should be able to sit there just for her man, not for all men.

Que alguien se moleste en explicar a esta señora que quien mira, así sea lascivamente (ogling), simplemente está permitiendo que unos rayos de luz lleguen a su retina: que ninguna mirada efectúa cambios de estado en la materia donde esa luz es refractada, y que por tanto, empezar a emitir decretos sobre lo que la gente debe mirar y lo que no, o "cómo" deben hacerlo, es llevar las propias tendencias autoritarias o dictatoriales al paroxismo.  Es ser absurdo. De nuevo, como ente absolutamente absurdo puedo simpatizar, pero intento no hacerlo demasiado por escrito. Hay niños viendo.

Aun así, el Guardian sin toda esa opinión es medio bueno como medio. Ojalá algún día financien alguno así, pero un poquitín más sensato. Ah, y que inventen un limón que no sea cítrico. Ya va siendo hora.




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