De peces y bicicletas

Hace unas semanas un lector me dijo, textuosa si no textualmente: maestro, háblenos de la islamización de Europa. Ahora otro me conmina, con cara de aguantarse tremenda risotada: reverendo santón, háblenos de la experiencia ecuatoriana. Con lo cual me permito ser Kehlog Albran (el divino Kehlog) durante cinco minutos (tras lo cual tengo que corregir 55 redacciones atiborradas de run-ons). Eso sí, sobre la islamización no tengo nada que decir, salvo que estuve sorprendido al leer otro día que de nuevo han publicado en no sé qué diario sueco una caricatura de Mahoma. Mi pregunta es: ¿cómo se puede caricaturizar a un personaje si el público no tiene referencias sobre el aspecto físico de tal personaje, es decir faltando el necesario estereotipo visual? Yo, siendo dibujante, con la mejor o la peor voluntad del mundo no sabría dónde empezar para hacer reconocible tal personaje en una viñeta, excluyendo el torpe recurso de etiquetarlo. Pero en todo caso la buena intención, por lo menos, se agradece. Toda religión merece alguna caricatura ocasional. (Algunas más que otras.)



En fin, sobre lo que quería sabia y místicamente discurrir era de lo otro, de la experiencia ecuatoriana, es decir sobre peces y bicicletas.

Para empezar, cuando digo "la experiencia ecuatoriana", me refiero a mi experiencia ecuatoriana. De la experiencia ecuatoriana del vecino le corresponde a él sacar sus propias conclusiones, por supuesto.

Mi experiencia ecuatoriana sucedió hace cinco años, y se resume así: recién llegado al país, una mañana sobre las 6.30, me levanté y salí al balcón de ese segundo piso alquilado que habitábamos. Allí, miré hacia abajo y vi a un viejo montado en una bicicleta. Del manillar de esa bicicleta colgaba un pez muy, pero muy grande. (Yo no lo pesqué, así que puede decir "muy, pero muy grande"). Ese pez estaba muerto. El viejo pasó por debajo del balcón y prosiguió su camino pasando el cruce entre Loja y Sibambe. Fin de la historia.

Que tal experiencia fue para mí una epifanía queda demostrado en tantas menciones que posteriormente recibió. Para entender el por qué me conmovió tanto, tal vez basta citar un reglamento de entre los miles que salen a diario de algún despacho de Bruselas, de aplicación inmediata en toda la extensión del Vierte Reich, digo, de la Unión Europea:

Reglamento 104.682.603.194 del Subdepartamento de Transporte de Bienes Alimenticios por Vía Pública

Protocolo para la obtención del Certificado de Aptitud para el Transporte Terrestre de Especies Marinas (extracto)

12(j): Para el transporte terrestre de especies marinas mediante vehículo de dos ruedas, en una distancia corta (menos de 14,4 km), se precisa la obtención previa de los siguientes documentos:

(i) En el caso de pescados de carne azul (menos el atún), ostras, y conchas de diámetro menor de 1,6cm, se precisa certificado de salubridad expedido por el respectivo Ministerio y ratificado por el Departamento Europeo de Control Higiénico de Especies Marinas. En el caso del atún, además de la tilapia, el besugo y la anguila, certificado de Defunción Natural expedido por el Departamento de Especies Semi-Protegidas en Bruselas, salvo en los meses de agosto y noviembre, cuando la tramitación respectiva se debe hacer a través del Departamento de Control de Objetos Resbaladizos en Bruay-en-Artois, Francia.
(ii) Se precisa obtención del Permiso Especial para Transporte Frontal de Comestibles en Vehículos Livianos, o el correspondiente permiso Dorsal, según la posición y orientación en que se necesita llevar la especie en cuestión (ver diagramas ilustrativas). La concesión de tal permiso será sujeto a ratificacíón por las autoridades de Seguridad Vial del territorio suscriptor, y deberá constar en la solicitud un historial detallado, avalado por testimonios independientes, de las ocasiones en que el solicitante haya transportado pescados, por cualquier medio incluido el peatonal, sobre una distancia de más de 1,2 m en línea recta.
(iii) Será necesario presentar una declaración, de redacción autorizada, en que conste que el pescado o especie marina en cuestión no será utilizado con fines de apología al terrorismo, ni participará en ningún evento público cuya finalidad tenga que ver con el terrorismo, y que el uso del pescado o especie marina no incitará a discriminar en contra de ninguna comunidad étnica, ni en contra de nadie que tenga piernas inusualmente cortas o que lleve vistosos parches de cuero en los codos de su chaqueta.
(iv) Sin menoscabo de cualquier reglamento adicional requerido por las autoridades del territorio suscriptor, será necesario obtener el permiso de transporte de materia comestible perecedera por Vía Pública, a través de solicitud presentada con 16 meses de anticipación por el Bureau de Tramitación Ordinaria de la Oficina de Permisos Especiales del Departamento de Piscicultura con sede en Bonn. En la concesión de dicho permiso se tendrá en cuenta la disponibilidad de vías alternativas de transporte que favorezcan más al medio ambiente, y la existencia de medios alternativos para la consecución de los fines propuestos, por ejemplo, la posibilidad de sustituir la carne del pescado con productos vegetales de cultivo orgánico en el lugar de destino, además de tener en consideración los factores macroeconómicos que puedan considerarse relevantes en el caso particular presentado.

Con todo lo cual, se entenderá que en Europa, no se ve apenas que alguien vaya en bicicleta con un pescado guindado.

Y es que da que pensar. Evidentemente, viniendo de Europa, uno supone que si alguien imprudentemente se pone a bicicletear en público con un pescado debajo del manillar, sin los necesarios permisos y precauciones por parte de las autoridades, en cuestión de minutos se armará un motín, se dispararán los índices de robo agravado, de muertes por asfixia y por anorexia, de partos prematuros, de familias monoparentales, se desplomará la Bolsa de Nueva York, se acabarán las reservas mundiales de aceite de linaza y de titanio, se producirá un tsunami, se partirá en dos la Capilla Sistina y será imposible conseguir bolsas de té Lapsang Souchoung en ninguna tienda. Se terminará, en resumen, la civilización. Y sin embargo, vi con mis propios ojos en aquella ocasión que en Ecuador uno podía ir por la calle con un pez y una bicicleta y no pasaba absolutamente nada.

De ahí, era un corto paso hasta cuestionar si, realmente, era necesario tener cualquier ley ni cualquier reglamento a propósito de cualquier cosa. ¿Tal vez se puede vivir tranquilamente sin tener ni jueces, ni policías, ni políticos, ni ejército, ni reglamentos de cualquier tipo, en paz y armonía con nuestros prójimos? Entonces me puse a observar con más atención y me di cuenta que en Ecuador, así vivía la gente, más o menos. Había leyes, pero nadie las observaba. Había policías, pero sólo se dedicaban a extorsionar, y la simple idea de combatir el crimen, cualquier crimen, les parecía chistosa. Había políticos, pero en vez de expedir leyes o de intentar gobernar el país, se dedicaban nomás a operarse la nariz y a armar orgías en hoteles peruanos. Es decir, estaban las mismas plagas, pero sólo de adorno, y el mito de que eran males necesarias para el funcionamiento de la civilización quedaba definitivamente destruido; por el resto todo era una Arcadia, todo era maravilloso en este maravilloso país.

Claro que tal paraíso poco duró. Accedió al trono Alfredo I Cunctator, luego Correa y se jodió todo. Pero fue bonito, mientras duró. Fue bonito ver a la gente llevar peces colgados de su bicicleta, sin siquiera preocuparse por la constitucionalidad de semejante proceder.

Claro que cuando uno habla de peces y bicicletas, se vuelve obligatorio mencionar también el tema del feminismo, por aquello de que la mujer necesita al hombre como un pez necesita una bicicleta. Yo, personalmente, creo que el dicho popular encierra una gran verdad. La mujer y el hombre son especies tan cómicamente dispares que su yuxtaposición o conjunción es siempre un evento surreal, digno del mejor surrealismo francés, de Breton o Eluard o Desnos, de los Poissons Solubles en fin. Quien intente disfrazar tales relaciones como algo normal, flaco favor le hace a la espiritualidad occidental, tan manchada últimamente de mayonesa y trocitos de cebollino quemado. Hay que celebrar, si no la diversidad, por lo menos la incongruencia. Las parejas casadas somos todos sacerdotes y sacerdotisas del absurdo.

Lo que no justifica en absoluto las asimetrías producto de la mezquindad y del descerebro institucionales. Llevo tres días con esto y no me deja de producir desazón y aborrecimiento:

"De todos los hombres que haya en mi vida, ninguno será más que yo." (cara sonriente de joven graduada en ciencias de la nutrición)
"De todas las mujeres que haya en mi vida, ninguna será menos que yo." (cara sonriente de joven pelucón subespecie Mi Comisariato)

(de los carteles de no sé qué campaña gubernamental)

Se supone que la intención es combatir el machismo, cuando en realidad lo que hace esto es ejemplificarlo, consagrarlo, embadurnarnos de él en plena Metrovía. El primer mensaje, intachable, sano, orgullosa autoafirmación: el segundo, solemne gilipollez que sobrepasa la credulidad más generosa. Ni siquiera ese medio gringo tirado a medio lorenzo que escogieron de poster boy sería capaz de farfullar semejante grosería como que ninguna será menos que él. Y con lo fácil que hubiera sido que ambos dijeran lo mismo, dejar que él y ella fueran igualmente sanos a pesar de los pesares. Pero ¿qué sabrán de salud ni de generosidad esos mezquinos que se nos erigen continuamente en perdonavidas y gobernadores?

Comments

  1. Es interesante que recalques que aquel pez estaba muerto cuando acompañaba al ciclista. En la versión de ese reglamento para iberoamérica estoy seguro que consta una disposición en la que se impone que para que un vertebrado de agua que acompañe a una persona puede acceder a la denominación de pez, el animal debe estar necesariamente vivo, es decir, dentro de un espacio de agua (en una pecera, por ejemplo); en caso de que el pez fuera dado de muerte por violenta privación de su medio acuático, se le ha de denominar como pescado en lugar de pez (los peces que se sacan fuera del agua casi siempre están muertos).

    Por otro lado, no comprendo el complejo de no querer amar a alguien que sea superior a uno. Muchas mujeres buscan precisamente eso.

    El uso de modelos que tiran a caucásicos en propagandas 'progres' me da gracia. Los he visto en los spots de esta campaña (los machos golpeadores pertenencientes a las clases populares, en donde de hecho es más frecuente el maltrato intrafamiliar, me imagino que ni se han de dar por aludidos) y hasta en los afiches de Quito Gay. Hay un artículo necesario en Ecuador Insensato a propósito de eso.

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  2. "el complejo de no querer amar a alguien que sea superior a uno. Muchas mujeres buscan precisamente eso."

    Tanto en la propaganda referida como en este comentario se presupone que tiene algún sentido decir que una persona es "superior", "más que" otra, sin más precisiones. Esto es parte de lo que me irrita de esa propaganda. En la afirmación de la chica interpreto: "ningún hombre será más importante para mí que yo misma, es decir ninguno me inducirá a sacrificar mi propia personalidad, etc", afirmación que considero sana y de recomendable lectura para quien arrastre complejo de mártir. En cambio, tal interpretación no se tiene en pie para el otro anuncio, pues sería una ridiculez que el hombre presuma de dictar la actitud de sus futuras parejas, y todavía más, que se comprometa de por vida a un tipo de relación basada en alambicados y exquisitos cálculos de prioridades con el fin de conseguir un equilibrio matemático entre egoismo y altruismo... Entonces uno rebobina y se pregunta qué más sentidos se le puede dar a eso de ser "más que" o "menos que". ¿Qué sentido le das tú?

    Ecuador Insensato, necesario al 100%. Gracias por el aviso.

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  3. La civilización pasa en otras partes, acá tenemos ipods e internet wifi en el aeropuerto pero la civilización "the western civilization" acá no queda.

    Supongo que los arqueólogos de la Africa superpoderosa del futuro nos estudiarán como si fuésemos los etruscos o toda esa gente de la que se sabe vivió alguna vez en algún lado y se tiene alguna evidencia pero cuya vida no se logra entender del todo. Mientras tanto, reconstruirán con precisión la vida de Londres, New York, Boston.

    Lo único que le pido al destino es que esos arquéologos no encuentren esto: http://www.youtube.com/watch?v=yObBUdK6KqA.

    Saludos Endivio.

    PD1: Insisto que tus posts acutales son mucho mejores que los primeros, siendo esos ya muy buenos.

    PD2:Todo esto que digo lo digo en serio y no al borde de la risotada dicho sea de paso jajajajajaja.

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  4. Te equivocas, no fue textualmente, fue ¨textuosamente¨.

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