Cerebricidio

Es mi modesta propuesta para el nuevo Código Pendejo, al cual por lo visto todo el mundo quisiera aportar su granito de arena, sugiriendo nuevos delitos por los que se podría encarcelar a muchísima más gente, o la misma gente pero por más tiempo, en fin, cuando se trata de hacer minga de tipificación ahí es donde aflora lo más noble y generoso del ser humano. Allá va uno pidiendo que se tipifique el delito de tener carro del año sin pedirle permiso al barrio, otro, que se multe a quien por vocación de albañil o simplemente por exuberancia carnal se le sale un poquito de nalga encima del pantalón (perdón, eso fue en la Florida, donde según parece ya no se debe florecer demasiado), otro, que a los estafadores, ya tipificados como delincuentes, se les agregue la pena de tener que sumergirse el cuerpo en aceite hirviendo mientras escuchen un discurso de Ricardo Patiño con fondo de Justin Bieber... y la lista sigue y sigue, crece y crece, pues ¿quién no quisiera que el Estado tipifique como delito el no ser exactamente como uno mismo es? Así se crea sociedad, sí, señor.

Apartado especial merecen los icidios, moda que arrancó con la tontería del femicidio, nuevo delito que consiste en "matar a una mujer por ser mujer", ignorando el dato de que casi siempre que se mata a alguien es por ser lo que es, y muy pocas veces por ser lo que no es, y que en fin, el motivo al cadaver bien poco le importa, y la falta de él, bien poco le consuela. Quienes predijimos que pronto se solicitaría inclusion del tuerticidio, del vecinicidio, del hediondicidio, del bienvestidicidio, del estupidicidio, del asambleísticidio, etcetera, no íbamos muy errados, pues al parecer ya se ha hecho petición formal para que se considere como delito el glbticidio (en serio), delito que consiste en matar a alguien que a la vez sea homosexual, lesbiano, bisexual, transexual e intersexual, presumiblemente por considerar que tal alarde de características deja muy en evidencia a quienes apenas nos quedan ánimos para tener una sexualidad de las más grises, tristes y monótonas que existen. Pero lo curioso de esta nueva petición es que con ella se está cometiendo, con aparente alevosía, el delito de silabicidio, que consiste en crear palabrejas imposibles de pronunciar sin que acudan prestos algunos oyentes dispuestos a practicar la maniobra Heimlich al afectado. En serio, intenta decir "glbticidio" en un restaurante y sabras en un segundo cuántos allá hicieron curso de primeros auxilios.

Por todo lo cual, pues lo dicho: a quien ataque alevosamente a un cerebro humano, sea con ridículas exigencias de nuevos delitos, sea con impresentables defensas de los ya existentes ("crear pánico financiero", "ofrecer servicio Internet sin grabar a los usuarios como si fueran ladrones", etcetera, en fin, vengan totalitarismos, que ya soy viejo y con un pie en el otro barrio), pena maxima: que tengan que asistir en persona, con escolta armada, a todas y cada una de las sabatinas de Correa, hasta que éste muera por vejez y deje el puestito libre, o caiga un asteroide, lo que primero suceda.

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