Disnealandia

Tocan exámenes. Toca ser buitre, inmóvil, escudriñando el aula. Traigo cola y caramelos pero no son suficientes. El sueño, agachado, acecha detrás de mi cabeza. En cualquier momento ataca, y luego no sé si habré cerrado o no los ojos, ni el tiempo que habrá pasado. De reojo, miro el reloj. Al parecer, la dormitada duró apenas un minuto, al igual que la de ayer en el semáforo. Cuando te duermes en el semáforo la gente pita: acá no. Algunos ojos especulativos se han dado cuenta. Son pocos, o bien, los demás hacen ver que no ven. Es curioso eso de no saber si tus ojos están abiertos o no. Es que acá da más o menos lo mismo. Nada se mueve. Vista o memoria, lo mismo da. Lo único que se mueve es el pensamiento, y éste, a galope de caracol.

A Correa le se subieron los humos hace mucho: ahora, quiere subírnoslos a nosotros, también.
"El que quiera seguir envenenándose, lo puede hacer, pero que pague un poquito más cuando la propia sociedad tenga que atenderlo por su propia irresponsabilidad", manifestó el Presidente en su intervención ante los medios. Pues yo tengo una mejor idea: irresponsabilidad o no, que cada uno pague lo suyo. Ahí ya no habría injusticia, ni puede haber quejas. El que, como yo, haya fumado toda la vida, el día que necesite, como yo, de algún cuidado médico, que lo pague de su bolsillo, y si no puede, que medite el significado de "responsabilidad" mientras enchufa la manguera al tubo de escape del automóvil. Pero mientras... ay, mientras. Si no fuera porque toda la vida uno ya ha pagado, con cada paquete de cigarrillos, entre el 60% y el 80% (según país) en impuestos, sumando miles de dólares; si no fuera porque este "que pague un poquito más" se le ha instalado en los oídos como una suerte de acufeno estatal, aplicable a todo y eternamente renovable; si no fuera porque la obligación de financiar obligatoriamente alguna supuesta enfermedad posterior hace años se le hace patente en las deducciones mensuales al salario; y si no fuera porque eso de que "la sociedad" "atienda" al enfermo de enfisema se traduce, en la práctica, en una media docena de llamadas y visitas baldías al hospital ése de la Bahía para ver si ya funciona el maldito espirómetro, que lleva como un año "averiado", cosa que sorprende ya que demostrablemente lo único que realmente hace falta para medir la capacidad pulmonar de un sujeto es un simple globo de fiesta (claro que necesitas ese tipo de dedos que pueden hacer el nudo); si no fuera por todo eso, digo, tal vez las palabras de Correa tuvieran algún sentido. Pero pedir que el Presidente diga algo sensato ya será quijotesco en grado culposo.

- ¿Qué quieres, entonces, que los políticos sean buena gente?
- No, no es precisamente eso, pero...

La política nos convierte a todos en fumadores pasivos: tenemos que respirar diariamente los odios ajenos, a través de las noticias que nos acechan en cada esquina y en cada televisor. Ni por un momento debemos olvidar, sino aprender y digerir, la extensa letanía de sectores y personas, reales o imaginarias, que son odiadas por el Presidente, con el infinito amor que caracteriza a ese tipo de odios. Es casi un alivio encontrarme, de repente, metido en esa lista, por el hecho de estar enfermo con una enfermedad que pudiera haber evitado con un poco más de voluntad y dedicación, y (tal vez) un poco menos de ese estrés y ese desazón provocados habitualmente por los mismos políticos. Bajo esa óptica suya que todo lo polariza, ya hay enfermos buenos y enfermos malos: quien haya conocido la enfermedad sentirá alivio de conocerse entre los malos: así, podremos practicar la solidaridad entre nosotros con algo más de privacidad.

Si no fuera por este sueño...

Son cosas que no te cuentan de niño. La enfermedad respiratoria en lo que más se nota es la incapacidad de dormir, y la concomitante incapacidad de estar totalmente despierto. Habitas, a partir de cierto momento, una especie de penumbra, de tierra de nadie, entre sueño y velo, que se traduce en mantras detrás del volante, y en una permanente confusión respecto a tu estatus vital. ¿Vivo o muerto? ¿A alguien le importa? How could they tell? Y sigamos con los exámenes.

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