What's wrong with a kiss, boy?
Me hago viejo. Hasta yo me doy cuenta. Para mí, una novela romántica, apta para consumo femenino, era una historia sobre un tipo llamado Jasper o Brett o Rocco o Rollo, que era heredero de una inmensa fortuna, o bien médico famoso, que tenía un oscuro secreto pero nada que no pudiera solucionarse instantáneamente con el desabrochar de un sostén, una vez resueltos todos los malentendidos y allanado el camino al altar. En esa historia siempre habría una cena romántica en un restaurante, y un intercambio de misivas, y una sugerente dedicatoria, y lo que el tipo no sabía sobre vinos se podría inscribir con perfecta caligrafía sobre los testículos de una hormiga. Ese mundo, al parecer, ya no existe.
Lo que la chica de hoy quiere leer es bien otra cosa. No hablemos de las Sombras de Gray o novelas de nalgadas, que todavía se ajustan bastante, digamos religiosamente, al canon romántico. Olvidémonos inclusive del género vampírico, aunque ya perturba un poco que la mujer posfeminista quiere no solamente que le vapuleen la colita sino que también le pinchen el cuello, al parecer no al mismo tiempo (por ahora). No, lo que me deja realmente perturbado es esto:
"Estoy harta de los hombres. No devuelven las llamadas. No quieren comprometerse. Nunca se acuerdan de tu cumpleaños. Pues yo digo, basta. A partir de ahora, si salgo con alguien va a ser con un reptil de siete toneladas y cuatro metros de alto, dentadura enorme llena de mortíferas bacterias, brazos cortos y atrofiados, y un rugido horripilante. Para que vean."
La verdad, me siento viejo.
Lo que la chica de hoy quiere leer es bien otra cosa. No hablemos de las Sombras de Gray o novelas de nalgadas, que todavía se ajustan bastante, digamos religiosamente, al canon romántico. Olvidémonos inclusive del género vampírico, aunque ya perturba un poco que la mujer posfeminista quiere no solamente que le vapuleen la colita sino que también le pinchen el cuello, al parecer no al mismo tiempo (por ahora). No, lo que me deja realmente perturbado es esto:
"Estoy harta de los hombres. No devuelven las llamadas. No quieren comprometerse. Nunca se acuerdan de tu cumpleaños. Pues yo digo, basta. A partir de ahora, si salgo con alguien va a ser con un reptil de siete toneladas y cuatro metros de alto, dentadura enorme llena de mortíferas bacterias, brazos cortos y atrofiados, y un rugido horripilante. Para que vean."
La verdad, me siento viejo.






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