Homo invertebratus
Siempre soy el último en enterarme de las cosas. Ayer, por ejemplo, finalmente por capricho accedí a la página de Wikileaks donde están expuestos los famosos mails de Hacking Team, y mediante una simple búsqueda (SENAIN) me enteré muy rápidamente de lo siguiente:
El servicio de Inteligencia de Ecuador, SENAIN, ha tenido un contrato con Hacking Team desde hace algún tiempo (en los mails hasta habla de que SENAIN les pagó tres años de servicio por adelantado) a través de un intermediario, Robotec, para el uso del producto de espionaje Remote Control System (RCS en los mails); ha mandado a algunas personas a diferentes países a realizar entrenamiento en el uso del mismo, de las cuales solamente una (un tal Luis Solis) sigue trabajando para la entidad; ha realizado por lo menos una reunión con HT en donde representantes de SENAIN se han quejado de que no han podido, mediante el producto, "infectar" ciertos sistemas con Windows 8 o Samsung Galaxy 4; y han expresado interés en asistir en un curso organizado por HT sobre el tema de "social engineering". Ahí dejé de leer y me fui a Twitter para compartir lo que vi, y fue cuando me enteré de que todo esto ya se sabe hace algún tiempo. "Cuéntame algo nuevo, bro", fue la respuesta general. Y a sus ovejas.
Bueno. Digo que soy el último en enterarme. Más exacto sería decir el penúltimo. Según lo que leo en el diario, el último sería el propio Presidente, el virginal Rafael Correa, que hasta ayer mismo sostenía que, textualmente, "Los correos no dicen nada. La Secretaría Nacional de Inteligencia no ha contratado con Hacking Team." Será que los de SENAIN no le cuentan lo que hacen: impensable que el Presidente de la Nación estuviera mintiendo. Bueno, ese tema lo dejo por poco interesante. Hay gente capaz de escandalizarse ante una mentira de un político: no soy uno de ellos. Pero es tal vez interesante constatar que aquí como en otros casos (algunos señalados en este blog) parece existir un supuesto entre la cúpula del poder, de que estamos en un país donde la gente no lee más allá de los titulares de las noticias, y nunca consulta las fuentes de cualquier información (ni siquiera los periodistas lo hacen), de modo que aunque exista un documento online, de acceso público, que desmiente lo que dicen, no importa, pues apenas nadie se molestará a enterarse por ese medio. La cuestión, entonces, es ponerse firme en la mentira, y si alguien ose contradecir al oráculo, los jueces sumisos al régimen harán el resto.
Y sí, el sistema más o menos funciona. De modo que ni siquiera este nuevo escándalo tiene por qué quitarle un segundo de beauty sleep al Presidente o a quien sea. Peores escándalos ha habido, y ¿quién se acuerda de ellos ahora, aparte de un puñado de tuiteros fácilmente contenible? En este gobierno, hasta los condones son de Teflón.
Pero queda la pregunta: ¿y por qué se habría de molestar la gente en todo caso? De nuevo según Correa, todo se hace "con estricto apego a la Ley", lo que en la práctica significa, de nuevo según el mismo oráculo, que en las instalaciones de la SENAIN hay un empleado de la Fiscalía permanentemente estacionado, los 24 horas del día (debe de llevar impresionantes ojeras el tipo) que tiene la curiosa encomienda de poner sello y visto bueno de la Fiscalía a todas las barbaridades que la SENAIN quiere cometer, justificando y legalizándolos de antemano. Y ya hemos visto que en un país como Ecuador, cuando existe voluntad de legalizar o de justificar algo, la creatividad y la capacidad exegética de jueces y fiscales no tiene límite. A fin de cuentas, el comodín "Seguridad Nacional" cubre una multitud de pecados. Prácticamente todos, creo recordar.
Pero el hecho de que nada de esto tendrá consecuencias políticas, ni tal vez siquiera dé cabida a acusaciones fundadas de ilegalidad, no nos exime de pensar en lo que significa. Dada la naturaleza del programa RCS, y los interesantes comentarios contenidos en los correos, está claro que los Servicios de Inteligencia del país tienen la pretensión de espiar a los ciudadanos, especialmente los que están públicamente contrarios al régimen, con diversos fines, entre ellos, el de garantizar favorables resultados electorales para los ocupantes del poder político. Sobre el significado de "ingeniería social", su conjetura vale igual que la mía, pero sea lo que sea, está claro que nos estamos escapando largamente de los confines de las prácticas democráticas entendidas como tradicionales. En la "democracia" tradicional, se suponía que los ciudadanos tenían que escoger libremente entre diferentes alternativas de gobierno, presentadas en igualdad de condiciones. En la nueva versión, las "alternativas" no válidas, como en Venezuela María Corina Machado, se "suprimen", se "desactivan", se "desaconsejan", se emite propaganda contra ellas con dinero de los contribuyentes (sabías que SENAIN redistribuyó medio millón de dólares de nuestros ingresos hacia esta broma del RCS?), se las deslegitima, se las mete entre rejas si hace falta, se allana sus viviendas y se roba sus computadoras, se las espía, en fin, todo vale, porque si no se hace todo esto, se puede "desestabilizar" el gobierno, lo que equivale a una crisis de "seguridad nacional" ante lo cual, todo se justifica.
En otros tiempos eso se llamaba, aproximadamente, dictadura.
En una verdadera democracia, en cambio, los gobiernos no se pueden "desestabilizar" (porque ninguno tiene la pretensión de ser "estable", más allá de un discreto pragmatismo), y no existiría la SENAIN. No tiene, simplemente, razón de ser en tiempos de paz. Sebastián Vallejo dice que "entiende" la "necesidad" de interceptar comunicaciones y hacerlo de manera secreta. Difícilmente va a ser "necesario" para conservar una democracia hacer cosas que, cuando se inventó la democracia, ni siquiera eran soñables. ¿Cómo se justifica que, como describen detalladamente los mails de HT, un "operador" del gobierno utilice estratagemas imaginativas para hacerse físicamente con el celular de un ciudadano opositor, o con su computadora, a fin de "infectar" dicho artilugio con un programa que permita espiarlo en lo sucesivo? (Se agradece la sinceridad de HT al usar este término. Por "infectar", seguramente una firma inglesa hubiera dicho "habilitar" o algún eufemismo por el estilo).
Y sin embargo, hay quienes dicen que mientras yo no tenga nada que esconder... A este respecto, nada mejor que volver a ver la entrevista que John Oliver le hizo a Snowden: en ella, supo demostrar con alarde de evidencias anecdóticas que lo único que le preocupaba al público estadounidense respecto al espionaje gubernamental era la posibilidad de que alguien en la NSA accediera a ver una foto de un pene que no fuera el propio (del empleado de la NSA) o de la propia pareja. Es decir, y siento ser el que te traiga la noticia, vivimos (o ellos viven) en una sociedad donde para la mayoría, lo más secreto e íntimo que tienen es una insignificante parte anatómica que comparten con el 50% de la humanidad. O dicho de otra manera, su privacidad les vale verga.
Aun así. Por lo menos en EEUU y algún país europeo el espionaje gubernamental cae bajo el rubro de lucha antiterrorista, y apenas se conocen casos de que se haya usado para deslegitimar cualquier oposición política. Acá, en cambio, no se trata de otra cosa. Como para el actual gobierno toda oposición es, ipso facto, ilegítima, "terrorista", "desestabilizadora", ya ni siquiera existe un esquema conceptual que permitiría discriminar entre el espionaje de un operativo de las FARC y el llevado a cabo contra un ambientalista defensor del parque Yasuní: para el correísmo, son una misma cosa y se merecen los mismos métodos. Es decir que si en otros lugares las invasiones a tu privacidad se justifican por cuestiones de "seguridad" (la tuya, la integridad física de tu cuerpo frente a un ejército de gente deseosa de desmembrártelo), acá el único justificante es la "seguridad del Estado", es decir, la comodidad de los miembros del gobierno, el futuro de sus lujosas hipotecas, la "estabilidad" de su permanencia en sus cargos y sinecuras. Lo que recuerda a Benjamin Franklin: "quienes estén dispuestos a sacrificar su libertad por su seguridad, no merecen la una ni la otra". Sin embargo, una cosa es aceptar que te pinchen el teléfono por si eres terrorista: otra cosa, que lo hagan por si acaso digas algo en contra del Presidente. Si eso también aceptamos sin decir nada, estamos en el límite de la invertebración.
Y eso es la verdadera mala noticia en todo esto. El otro día estaba repasando esa impresionante escena del principio de la película Saving Private Ryan. Esos soldados, sospecho que casi ninguno hubiera aceptado libremente, sin presiones, meterse en un infierno así sabiendo lo que le esperaba, pero aun así, es impresionante recordar aquellos enormes sacrificios, ese discreto heroísmo al servicio de la causa de una libertad que, también sospecho, algo tenía que ver en aquellas mentes con la posibilidad de vivir con intimidad y con secretos y sin temer la ira de los poderosos.
Pasar de esas alturas de firmeza y valentía a la actitud supina de una población que no importa que le sermoneen, que le mientan, que le espíen y que le manipulen, con tal de que no haya "violencia" y no le toquen el bono, es algo que desorienta, que induce vértigo. Y ver que ese gobierno siga hablando de "democracia", no sé con qué sangre en la cara, todavía más.
Somos Homo invertebratus. Yo, por mi parte, le doy la bienvenida a nuestros nuevos amos las hormigas.
El servicio de Inteligencia de Ecuador, SENAIN, ha tenido un contrato con Hacking Team desde hace algún tiempo (en los mails hasta habla de que SENAIN les pagó tres años de servicio por adelantado) a través de un intermediario, Robotec, para el uso del producto de espionaje Remote Control System (RCS en los mails); ha mandado a algunas personas a diferentes países a realizar entrenamiento en el uso del mismo, de las cuales solamente una (un tal Luis Solis) sigue trabajando para la entidad; ha realizado por lo menos una reunión con HT en donde representantes de SENAIN se han quejado de que no han podido, mediante el producto, "infectar" ciertos sistemas con Windows 8 o Samsung Galaxy 4; y han expresado interés en asistir en un curso organizado por HT sobre el tema de "social engineering". Ahí dejé de leer y me fui a Twitter para compartir lo que vi, y fue cuando me enteré de que todo esto ya se sabe hace algún tiempo. "Cuéntame algo nuevo, bro", fue la respuesta general. Y a sus ovejas.
Bueno. Digo que soy el último en enterarme. Más exacto sería decir el penúltimo. Según lo que leo en el diario, el último sería el propio Presidente, el virginal Rafael Correa, que hasta ayer mismo sostenía que, textualmente, "Los correos no dicen nada. La Secretaría Nacional de Inteligencia no ha contratado con Hacking Team." Será que los de SENAIN no le cuentan lo que hacen: impensable que el Presidente de la Nación estuviera mintiendo. Bueno, ese tema lo dejo por poco interesante. Hay gente capaz de escandalizarse ante una mentira de un político: no soy uno de ellos. Pero es tal vez interesante constatar que aquí como en otros casos (algunos señalados en este blog) parece existir un supuesto entre la cúpula del poder, de que estamos en un país donde la gente no lee más allá de los titulares de las noticias, y nunca consulta las fuentes de cualquier información (ni siquiera los periodistas lo hacen), de modo que aunque exista un documento online, de acceso público, que desmiente lo que dicen, no importa, pues apenas nadie se molestará a enterarse por ese medio. La cuestión, entonces, es ponerse firme en la mentira, y si alguien ose contradecir al oráculo, los jueces sumisos al régimen harán el resto.
Y sí, el sistema más o menos funciona. De modo que ni siquiera este nuevo escándalo tiene por qué quitarle un segundo de beauty sleep al Presidente o a quien sea. Peores escándalos ha habido, y ¿quién se acuerda de ellos ahora, aparte de un puñado de tuiteros fácilmente contenible? En este gobierno, hasta los condones son de Teflón.
Pero queda la pregunta: ¿y por qué se habría de molestar la gente en todo caso? De nuevo según Correa, todo se hace "con estricto apego a la Ley", lo que en la práctica significa, de nuevo según el mismo oráculo, que en las instalaciones de la SENAIN hay un empleado de la Fiscalía permanentemente estacionado, los 24 horas del día (debe de llevar impresionantes ojeras el tipo) que tiene la curiosa encomienda de poner sello y visto bueno de la Fiscalía a todas las barbaridades que la SENAIN quiere cometer, justificando y legalizándolos de antemano. Y ya hemos visto que en un país como Ecuador, cuando existe voluntad de legalizar o de justificar algo, la creatividad y la capacidad exegética de jueces y fiscales no tiene límite. A fin de cuentas, el comodín "Seguridad Nacional" cubre una multitud de pecados. Prácticamente todos, creo recordar.
Pero el hecho de que nada de esto tendrá consecuencias políticas, ni tal vez siquiera dé cabida a acusaciones fundadas de ilegalidad, no nos exime de pensar en lo que significa. Dada la naturaleza del programa RCS, y los interesantes comentarios contenidos en los correos, está claro que los Servicios de Inteligencia del país tienen la pretensión de espiar a los ciudadanos, especialmente los que están públicamente contrarios al régimen, con diversos fines, entre ellos, el de garantizar favorables resultados electorales para los ocupantes del poder político. Sobre el significado de "ingeniería social", su conjetura vale igual que la mía, pero sea lo que sea, está claro que nos estamos escapando largamente de los confines de las prácticas democráticas entendidas como tradicionales. En la "democracia" tradicional, se suponía que los ciudadanos tenían que escoger libremente entre diferentes alternativas de gobierno, presentadas en igualdad de condiciones. En la nueva versión, las "alternativas" no válidas, como en Venezuela María Corina Machado, se "suprimen", se "desactivan", se "desaconsejan", se emite propaganda contra ellas con dinero de los contribuyentes (sabías que SENAIN redistribuyó medio millón de dólares de nuestros ingresos hacia esta broma del RCS?), se las deslegitima, se las mete entre rejas si hace falta, se allana sus viviendas y se roba sus computadoras, se las espía, en fin, todo vale, porque si no se hace todo esto, se puede "desestabilizar" el gobierno, lo que equivale a una crisis de "seguridad nacional" ante lo cual, todo se justifica.
En otros tiempos eso se llamaba, aproximadamente, dictadura.
En una verdadera democracia, en cambio, los gobiernos no se pueden "desestabilizar" (porque ninguno tiene la pretensión de ser "estable", más allá de un discreto pragmatismo), y no existiría la SENAIN. No tiene, simplemente, razón de ser en tiempos de paz. Sebastián Vallejo dice que "entiende" la "necesidad" de interceptar comunicaciones y hacerlo de manera secreta. Difícilmente va a ser "necesario" para conservar una democracia hacer cosas que, cuando se inventó la democracia, ni siquiera eran soñables. ¿Cómo se justifica que, como describen detalladamente los mails de HT, un "operador" del gobierno utilice estratagemas imaginativas para hacerse físicamente con el celular de un ciudadano opositor, o con su computadora, a fin de "infectar" dicho artilugio con un programa que permita espiarlo en lo sucesivo? (Se agradece la sinceridad de HT al usar este término. Por "infectar", seguramente una firma inglesa hubiera dicho "habilitar" o algún eufemismo por el estilo).
Y sin embargo, hay quienes dicen que mientras yo no tenga nada que esconder... A este respecto, nada mejor que volver a ver la entrevista que John Oliver le hizo a Snowden: en ella, supo demostrar con alarde de evidencias anecdóticas que lo único que le preocupaba al público estadounidense respecto al espionaje gubernamental era la posibilidad de que alguien en la NSA accediera a ver una foto de un pene que no fuera el propio (del empleado de la NSA) o de la propia pareja. Es decir, y siento ser el que te traiga la noticia, vivimos (o ellos viven) en una sociedad donde para la mayoría, lo más secreto e íntimo que tienen es una insignificante parte anatómica que comparten con el 50% de la humanidad. O dicho de otra manera, su privacidad les vale verga.
Aun así. Por lo menos en EEUU y algún país europeo el espionaje gubernamental cae bajo el rubro de lucha antiterrorista, y apenas se conocen casos de que se haya usado para deslegitimar cualquier oposición política. Acá, en cambio, no se trata de otra cosa. Como para el actual gobierno toda oposición es, ipso facto, ilegítima, "terrorista", "desestabilizadora", ya ni siquiera existe un esquema conceptual que permitiría discriminar entre el espionaje de un operativo de las FARC y el llevado a cabo contra un ambientalista defensor del parque Yasuní: para el correísmo, son una misma cosa y se merecen los mismos métodos. Es decir que si en otros lugares las invasiones a tu privacidad se justifican por cuestiones de "seguridad" (la tuya, la integridad física de tu cuerpo frente a un ejército de gente deseosa de desmembrártelo), acá el único justificante es la "seguridad del Estado", es decir, la comodidad de los miembros del gobierno, el futuro de sus lujosas hipotecas, la "estabilidad" de su permanencia en sus cargos y sinecuras. Lo que recuerda a Benjamin Franklin: "quienes estén dispuestos a sacrificar su libertad por su seguridad, no merecen la una ni la otra". Sin embargo, una cosa es aceptar que te pinchen el teléfono por si eres terrorista: otra cosa, que lo hagan por si acaso digas algo en contra del Presidente. Si eso también aceptamos sin decir nada, estamos en el límite de la invertebración.
Y eso es la verdadera mala noticia en todo esto. El otro día estaba repasando esa impresionante escena del principio de la película Saving Private Ryan. Esos soldados, sospecho que casi ninguno hubiera aceptado libremente, sin presiones, meterse en un infierno así sabiendo lo que le esperaba, pero aun así, es impresionante recordar aquellos enormes sacrificios, ese discreto heroísmo al servicio de la causa de una libertad que, también sospecho, algo tenía que ver en aquellas mentes con la posibilidad de vivir con intimidad y con secretos y sin temer la ira de los poderosos.
Pasar de esas alturas de firmeza y valentía a la actitud supina de una población que no importa que le sermoneen, que le mientan, que le espíen y que le manipulen, con tal de que no haya "violencia" y no le toquen el bono, es algo que desorienta, que induce vértigo. Y ver que ese gobierno siga hablando de "democracia", no sé con qué sangre en la cara, todavía más.
Somos Homo invertebratus. Yo, por mi parte, le doy la bienvenida a nuestros nuevos amos las hormigas.
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