Razonando resultados


A Gabriela le tocó el rabo (es un decir) del elefante. "Hmm. No parece tan, tan grande. De hecho, se me hace un tanto minoritario". Y tenía razón.

A JM, los colmillos. "Este animal es duro y puntiagudo. Quien dice otra cosa, no entiende. No se le debe subestimar." Y tenìa razón.

A MIGL, la trompa. "Es sinuoso, escurridizo. Hace mucho ruido, se mete en todas partes. Y chupa como mil demonios. Déjalo ir, y nos quedamos sin agua." Y tenía razón.

A Lucio, le tocó el otro extremo del animal. Difícil transcribir lo que le salió apresuradamente de la boca tras haber bostezado en el instante equivocado.

Carol también se llenó la boca, pero con otra sustancia. Dice que no cambiaría su ubicación por nada del mundo.

En fin, todos aciertan. O como decía ese anuncio famoso en EEUU, "niños, dejen de pelear, ambos tienen razón: puedes comerlo, y también sirve para limpiar el piso!"

Comments

  1. Del mismo modo que la cita con Vera, para los correístas de anteayer, era no solamente compulsorio sino compulsivo. Ahora, qué harán sin su entrañable figura de odio, sin su pitufo? Le tocará a Ortiz o a Palacio llenar el vacío de animadversión, seguramente. Con mi sombrero de hojalata bien encasquetado, me atrevo a predecir que alguien como Flores abrirá la temporada con un artículo lleno de amargura contra alguno de ésos. Digamos, hmm, estoy viendo algo... una frente radiosa... sí, Palacio. Además, conocerás a una mujer morena que te cambiará la vida. Serán cinco dólares.

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