Cita del día (Europa)

Ya sé, es el colmo de la pereza, pero tengo excusa: una traducción de 60 páginas para el viernes mediodía.

Esta idea de gobierno mundial es la que subyace en la construcción de la Unión Europea sin tener en cuenta que el Leviatán al que se ha dado vida es más peligroso para libertad, el progreso y la paz de los hombres que cualquier otra amenaza de la que se les quiera proteger. Mientras tanto, los europeos le devuelven a esta maquinaria burocrática la más grande de sus indiferencias, pese a los fondos que se destinan a fomentar sus símbolos, siguen unidos sentimentalmente a sus naciones, himnos y banderas. Y cuando se les llama a las urnas, la gran mayoría prefiere dedicar su tiempo a otros menesteres.

(de un artículo en el Independent)

A lo que quisiera acotar rapidito, en registro anecdotal:

La coautora del libro de texto que publiqué hace unos 15 años, "Berzita", esa mujer menuda, con voz de Minnie Mouse, aguileña nariz y cuerpo de niño famélico, española de alta alcurnia antaño casada con un lamparoso venezolano, la que servía media hoja de lechuga y brizna de tortilla rancia a guisa de almuerzo - ¿se acuerdan? - pues a ésa misma, tras un hiato en nuestra relación de varios años, la volví a ver cierto día y se me ocurrió preguntar qué había hecho en todo este tiempo para dar de comer a sus hijas.

Según su respuesta, su estrategia ante la cruel indiferencia del mundo había sido coger a estudiantes extranjeros y darles alojamiento a cambio de sumas no desdeñables, amén de otros improbables proyectos de enriquecimiento rápido exento de esfuerzo físico ni mental. Lo que más me impresionó, sin embargo, fue la confesión de que había conseguido pasar varias semanas en hoteles de lujo en diversas ciudades europeas, con todos los gastos pagados, a expensas de la Unión Europea. ¿Cómo así? Pues resultó que lo único que había que hacer era presentar una simple hoja de DIN A4 a no sé cuál instancia burocrática, en que detallaba un novedoso plan de fomentar intercambios culturales entre colegiales de secundaria de diferentes países mediante un revolucionario sistema de intercambio de libros de texto. Es decir, se intercambiaban primero los libros de curso, y a continuación mediante no sé cuál misterioso proceso físico y kinético los libros intercambiados se convertían en sus dueños. La interrogué un poco sobre este plan, lo suficiente para asegurarme de que mi querida Berzita, o estaba como una chota (más que antes, incluso) o bien se había percatado astutamente de que cuanto más incomprensible el proyecto, más impresionaría a los burócratas. Le pregunté qué resultados habían surgido de tal peregrinación hotelera con chequera supranacional. Ella me aseguró que en una de esas ciudades, creo que fue Paris, sí tuvo tiempo para visitar un colegio y hablar con alguien sobre su proyecto. Pero predeciblemente, resultados ni uno. No importaba, dio a entender: que le quiten lo bailado.

Me dio que pensar. Creo que el autor del mencionado artículo exagera en decir que la UE suscita entre los europeos sólo indiferencia. Suscita también, entre algunos, una fundada curiosidad sobre la posibilidad de vivir requetebién a costa de los cojudos. Como toda institución burocrática, llegados a eso.

Lo que pasa es que hay que tener cierto tipo de nariz, que yo nunca tuve. Ni siquiera fui capaz de retener el nombre de la subdelegación educativa a la que había que aplicar con el proyecto surrealista de acercamiento nacional y construcción de armonía universal bajo el brazo.

Comments

  1. Pues a mí me parece perfecto para cualquier programa de idiomas...

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