¿El peor nombre de marca o de empresa?
La traducción va como va. Me queda un día, 12 páginas y todo el formateo y la corrección de pruebas. Mientras tanto:
En Durán, uno está acostumbrado a pasar al lado de un edificio perteneciente a una cooperativa de seguros y préstamos a plazo fijo llamada La Dolorosa. Si en cambio vives cerca del aeropuerto, le habrá llegado a parecer normal que haya una compañía aérea llamada Ícaro. Hace tiempo que se habrá olvidado de esas terroríficas visiones de un avión de esa empresa cayendo del cielo como su tocayo o inspiración original. Pero no sé, todavía, cuántas visitas tendré que hacer a las farmacias locales para que deje de parecerme chocante que a una marca de condones alguien le haya puesto Trojans. Me pregunto si es posible ver ese nombre en la caja sin que a uno le asedie la alucinación de todos esos espermatozoides aprovechándose de la oscuridad intravaginal para abrir un pequeño hueco en el látex, previamente practicado, y así llevar a cabo su ataque sorpresa contra el indefenso óvulo. Dicho de otra manera: ¿existe mejor manera de dar a entender que algo aparentemente seguro o inofensivo es realmente todo lo contrario, que llamándolo Trojan?
¿Forma parte del Zeitgeist posmoderno la autodescalificación de los productos? ¿Podría ser, en el sofisticado mercado actual, acaso la mejor manera de vender? Cuando crea mi propio perfume, lo voy a llamar Peste. Entonces veremos.
En Durán, uno está acostumbrado a pasar al lado de un edificio perteneciente a una cooperativa de seguros y préstamos a plazo fijo llamada La Dolorosa. Si en cambio vives cerca del aeropuerto, le habrá llegado a parecer normal que haya una compañía aérea llamada Ícaro. Hace tiempo que se habrá olvidado de esas terroríficas visiones de un avión de esa empresa cayendo del cielo como su tocayo o inspiración original. Pero no sé, todavía, cuántas visitas tendré que hacer a las farmacias locales para que deje de parecerme chocante que a una marca de condones alguien le haya puesto Trojans. Me pregunto si es posible ver ese nombre en la caja sin que a uno le asedie la alucinación de todos esos espermatozoides aprovechándose de la oscuridad intravaginal para abrir un pequeño hueco en el látex, previamente practicado, y así llevar a cabo su ataque sorpresa contra el indefenso óvulo. Dicho de otra manera: ¿existe mejor manera de dar a entender que algo aparentemente seguro o inofensivo es realmente todo lo contrario, que llamándolo Trojan?
¿Forma parte del Zeitgeist posmoderno la autodescalificación de los productos? ¿Podría ser, en el sofisticado mercado actual, acaso la mejor manera de vender? Cuando crea mi propio perfume, lo voy a llamar Peste. Entonces veremos.
Te agradecería revises tu correo.
ReplyDeleteHecho. Ah, y me gustó el soneto a lo Quevedo, alguna rima chirría un poco pero la idea es excelente.
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