¿Eres austríaco?

Hace unos meses, el excelso diario ecuatoriano (según las malas lenguas, caimaneño) El Universo me sorprendió bastante al afirmar, en un artículo, que Hitler era "un dictador alemán". El articulista no indicó sus fuentes de información, pero me hizo reflexionar sobre la ligereza de algunos biógrafos que hasta la fecha han insistido en que tal personaje nació en Braunau am Inn, pueblo austríaco que en aquel entonces pertenecía al imperio austrohúngaro, mismo que posteriormente remodeló sus fronteras para abarcar, como mis lectores saben, un pequeño espacio de suelo elevado en un balcón durandeño, es decir, un enclave dentro del territorio ecuatoriano. Tal afirmación, de que Hitler era alemán y no austríaco, apenas me causó mayor sorpresa que el descubrimiento posterior, a través del mismo diario, de que la universidad donde yo estudié, que yo inocentemente creí era británico, era en realidad estadounidense, como se colige de éste artículo sobre los antecedentes del presidenciable colombiano Mockus:

Mockus se ha desempeñado como profesor e investigador visitante en las universidades estadounidenses de Harvard y de Oxford, dos de los centros de investigación más reconocidos del mundo en ciencias políticas, economía y sociología.

(emphasis mine). Ahora, hace tiempo que algunos nos han ido avisando de que el R. hUnDido ha devenido en el 51avo estado de aquella Unión, sin embargo, yo en mi inocencia creía que eso era una simple metáfora. Ahora, tales confusiones sobre identidad nacional se han vuelto tan corrientes que yo, que hasta la fecha me he considerado austrohúngaro de pura cepa, basándome en el hecho de ser emperador del antes mencionado territorio enclave, he llegado a dudar.

Por eso, arrancando con la afirmación incontestable del escritor George Mikes a efectos de que "todo el mundo es húngaro", quise determinar nomás si tenía título legítimo a la parte austro-, es decir, si soy también austríaco. Encontré en línea un cuestionario que pretende dilucidar este tema, aunque la sorpresa es que en ningún lugar te pregunta dónde naciste. Contesté a conciencia todas las preguntas esta mañana, y la sorpresa ha sido que soy austríaco, sí, pero sólo en un 94%. El restante 6%, según los resultados del cuestionario, me acerca a la ciudad estadounidense (o será canadiense? Que se pronuncien los expertos geográficos de El Universo) de Chicago. Por lo que estoy considerando en serio cambiar el nombre de mi imperio de austrohúngaro a austrohúngarochicagüeñalechense, o algo parecido: como siempre, los lectores tendrán la palabra final sobre los matices ortográficos y fonéticos de este necesario neologismo.

Recomiendo también averigüen si son austríacos o no. Tales conocimientos podrían ser de extrema utilidad más adelante, sobre todo en algún que otro lío de controles fronterizos.

Comments

Popular posts from this blog

Odio

Relaciones diplomáticas

Primero vinieron por los toros