Sacred Poles in Ancient Near Eastern City States (3)

Dr Samuel Johnson, in his A Dictionary of the English Language (1755), defined honour as having several senses, the first of which was "nobility of soul, magnanimity, and a scorn of meanness." This sort of honour derives from the perceived virtuous conduct and personal integrity of the person endowed with it.

(wikipedia)

¿Lo vieron? El escribano de wikipedia cita a un autor (y no es cualquier autor) que define "honour" como un conjunto de cualidades interiores, atributos de la misma persona. A continuación, esta definición es glosada como algo que tiene que ser "perceived". ¿Apercibido por quién, o quiénes? El resto del artículo no deja lugar a dudas: el honor, según esta fuente infalible, es una virtud social, cuya presencia o ausencia se mide colectivamente según el grado de cumplimiento de un código social basado en la imitación. Es decir, el concepto casi nos resulta sinónimo de reputación o credibilidad. Si lo que buscamos es una virtud individual, nos sugiere, prueben con "dignity".

Y un cuerno. Johnson fue consciente, y lo demuestra con claridad en sus definiciones, que hay dos maneras de entender el honor: el interior y el exterior. Son variables que hasta demuestran un limitado grado de independencia. Hay personas muy honradas que son socialmente repudiadas, y otras que gozan de gran prestigio social pero que en su propia conciencia no pueden evitar de saberse unos miserables. Es algo que siempre se ha sabido y que siempre ha generado literatura, desde Aristóteles (propulsor del "honor social") pasando por Montesqueieu o el autor del Lazarillo, hasta el admirable Dietrich Bonhoeffer. Lo curioso es que existe una wikicultura que quiere confundirnos sobre eso. Lo in: tu autoevaluación, tu "honor personal" no cuenta. Lo que cuenta es la evaluación de los demás. Ellos sabrán decirte si eres una persona respetable o no. Guíate por ellos. La esencia del colectivismo borrego, en suma. Y, por supuesto, dicho sea de paso, el fundamento de la ecuatorianísima cultura del "Magister en el Uso Indetectable de Poyas en Exámenes".

A uno le dan ganas de llorar cuando lee la primera definición citada de Johnson, o cualquier similar de Kipling, de Voltaire, de TE Lawrence, hasta de Chaucer (search string: gentilesse), conscientes todos ellos de la realidad y de la importancia de aquella nobleza interior que se yergue muy por encima del nihil obstat social, y la compara con esa mezquina obsesión por la burbuja (Shakespeare dixit) de la reputación, por parte de nuestros sensibles, litigiosos e infantiles gobernantes. Y no tardas en darte cuenta: aquí hay corrupción, pero no de ese tipo de que tanto se nos habla, y que coloca a Ecuador en algún índice internacional en compañía de Paraguay. La corrupción es del espíritu, que ha querido crecer y no ha encontrado el cómo ni el dónde, y se ha quedado estancado hediondamente en una temprana adolescencia eternamente reinventada y redecorada, donde el yo es un barquito de papel que se mantiene recursivamente a flote sobre las vastas corrientes del qué dirán, del omnipotente peer group. Nuestros actuales médicos de su honra nos han salido esclavos de los Likes de Facebook, de los RTs de Twitter, o en algunos casos, de las encuestas de popularidad de las agencias "de siempre".  Honor es popularidad. Es hacia eso adonde vamos.

Buscaba una cita sobre esto y me salió el teólogo:

“Unless we have the courage to fight for a revival of wholesome reserve between man and man, we shall perish in an anarchy of human values… . Socially it means the renunciation of all place-hunting, a break with the cult of the “star,” an open eye both upwards and downwards, especially in the choice of one’s more intimate friends, and pleasure in private life as well as courage to enter public life. Culturally it means a return from the newspaper and the radio to the book, from feverish activity to unhurried leisure, from dispersion to concentration, from sensationalism to reflection, from virtuosity to art, from snobbery to modesty, from extravagance to moderation.”


No está nada mal. También hay esto:
 
"Jesus Christ lived in the midst of his enemies. At the end all his disciples deserted him. On the Cross he was utterly alone, surrounded by evildoers and mockers. For this cause he had come, to bring peace to the enemies of God. So the Christian, too, belongs not in the seclusion of a cloistered life but in the thick of foes. There is his commission, his work. 'The kingdom is to be in the midst of your enemies. "
 
Y esto:
 
"Costly grace is the gospel which must be sought again and again and again, the gift which must be asked for, the door at which a man must knock. "
 
No quiero predicar. No creo en el Dios de Bonhoeffer. Sí creo, en cambio, que el tipo sabía del tema de este post un buen rato, bastante más que yo por supuesto. Me limitaré a quitarle al "costly grace" el (para mí, sobrante) barbudo celestial, e intentar indicar qué tiene que ver el resultado con lo contado en los demás posts de esta serie.
 
Dije en un tuit que "los celos son síntoma de una enfermedad mental". Luego pensé que debía explicar esto. Allá va. Sentir celos es sentir nuestra dependencia emocional para con otra persona. La dependencia emocional es, si no una enfermedad, indudablemente una síntoma de inmadurez (y la inmadurez prolongada á outrance sí es enfermedad). Madurar es, prácticamente por definición, independizarse. Y contra la madurez tenemos, en general, dispuestos en fila a los siguientes enemigos: los papás y la familia; los amigos; la pareja (aquella "persona especial"), la "sociedad", en el sentido de una representación interna, muy parcial y sesgada, de "los demás" (una especie de peer group de inciertas fronteras). Todas esas personas, o mejor dicho nuestra representación interna de ellas, son tantas muletas en las que nos apoyamos emocionalmente para no caernos. Donde alguno te traiciona, buscas a otro para llenar el vacío. La cuestión es no caerse. No sentirse, nunca, completamente solo. Porque donde te sientes solo puede pasar que tengas que enfrentarte a tí mismo (Bonhoeffer hubiera dicho: a Dios).
 
Bien. En la historia contada, mi novia prometió salvarme de eso mismo. Dijo que llegaría sobre las 7. A la 1, todavía no había llegado. Que una persona demore en llegar a casa es lo más trivial del mundo, pero en esas circunstancias, para mí, fue lo más significativo que me pudo haber pasado. Tuve que darme cuenta de esa patética dependencia emocional que me mantenía unido con una persona que hacía tiempo que ni siquiera me gustaba, y con quien no tenía (empecé a pensar) nada en común. Fue el inicio de un proceso de liberación interior. Y fue, para mí, en ese entonces, una experiencia muy difícil. Fue duro tener que reconocer que ella no me quería y que nunca me había querido y que todos esos años habían sido una superchería y una pérdida de tiempo.
 
No tenía a quién más recurrir para sentirme de alguna manera acompañado. Las amistades que tenía eran todas compartidas con ella, y no estaba seguro de poder comandar la lealtad preferencial de ninguna de ellas. (Después de escuchar la mentira contada por Yvonne a alguna de ellas, no me quedé esperando para comprobarlo.) Con mi familia me llevaba distantemente, salvo con mi madre, que estaba como una chota en esa época. Mi representación interior de "la sociedad" me informaba que a nadie le interesaría la situación en que me encontraba, que realmente era muy anecdótica e intrascendente. Sí: estaba solo. Es lo que me salvó. Porque desde entonces (bueno, en realidad, desde bien antes, pues no fue la primera experiencia similar) he creido que vivir es llegar al fondo del abismo y poder contarlo. A lo largo de mi vida se han abierto varios abismos. No todos han sido necesarios o fructíferos, pero todos vienen con el mismo mensaje: crecer es profundizar.
 
Y que es bueno vivir rodeado de enemigos. Sin esos enemigos, nunca llegarás ni a conocerte a ti mismo.
 
(continuará)

Comments

  1. Gran "saga".

    Respetado Endivio, y si no quiero "madurar", estoy frito?

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