La Casa de la Verga

Arriba: los integrantes de la serie estadounidense "La Casita de la Verga" (Little House of John Thomas)
Con frecuencia, desde mi llegada a este país, me han recomendado visitarla, pero hasta ahora no alcanzaba a dar con su ubicación exacta. Ahora, a raíz de una discusión académica en el blog de Batiduende (recomendado por informativo a más de ameno de lectura), creo que tengo más pistas al respecto.
Es fácil para el recién llegado confundir esa famosa "casa de la verga" (que, si recuerdo bien, en los años 70 hasta dio nombre a una popular serie televisiva) con otros muchos edificios nacionales que en algo parecen merecer tal apelativo: por ejemplo, éstos que siguen:
Above: a typical Ecuadorian house. Below: La casa de mis suegros, another typical Ecuadorian house.

Sin embargo, fue el propio Batiduende que me puso sobre la pista correcta en esta entrada de su blog, donde advierte sobre el sorprendente parecido entre el edificio de la Asamblea en Montecristi y unos órganos genitales masculinos. Este parecido, demasiado evidente para ser casual, en opinión de algunos comentaristas derivaría de una obsesión personal del Mandatario; en mi opinión, es un simple ejemplo de armonía entre forma y funcionalidad, pues ¿qué otra forma podría tener un edificio destinado a hospedar un proyecto cuya finalidad era joderse a todo un país?
Con frecuencia, desde mi llegada a este país, me han recomendado visitarla, pero hasta ahora no alcanzaba a dar con su ubicación exacta. Ahora, a raíz de una discusión académica en el blog de Batiduende (recomendado por informativo a más de ameno de lectura), creo que tengo más pistas al respecto.
Es fácil para el recién llegado confundir esa famosa "casa de la verga" (que, si recuerdo bien, en los años 70 hasta dio nombre a una popular serie televisiva) con otros muchos edificios nacionales que en algo parecen merecer tal apelativo: por ejemplo, éstos que siguen:
Sin embargo, fue el propio Batiduende que me puso sobre la pista correcta en esta entrada de su blog, donde advierte sobre el sorprendente parecido entre el edificio de la Asamblea en Montecristi y unos órganos genitales masculinos. Este parecido, demasiado evidente para ser casual, en opinión de algunos comentaristas derivaría de una obsesión personal del Mandatario; en mi opinión, es un simple ejemplo de armonía entre forma y funcionalidad, pues ¿qué otra forma podría tener un edificio destinado a hospedar un proyecto cuya finalidad era joderse a todo un país?
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