Peticiones

Creo que fue en Buenos Aires. El embajador inglés recibió una llamada unos días antes de Navidad de una emisora de radio local.

- Disculpe, Embajador, pero estamos llamando a los representantes de diferentes países para saber qué regalo les gustaría recibir en Navidad.

- Qué gesto más exquisito - contestó el inglés, pensando que protocolariamente sería comprometedor pedir cualquier extravagancia, pero que sería de mala educación rechazar la oferta. -Veamos... la verdad, si todas las embajadas estamos incluídas en la oferta, de más sería estirar su presupuesto, pero de parte nuestra, si tal fuese su generoso deseo, nos encantaría disfrutar de una pequeña caja de bombones y una botella de algún licor típico de este maravilloso país.

La representante de la emisora le agradeció el dato y colgó. El inglés se olvidó del tema hasta que, el día de Navidad, encendió la radio y escuchó lo siguiente.

- Para estas fiestas, hemos preguntado a los representantes de diversos países qué regalo pedirían. El embajador francés expresó el deseo de que en el año entrante todos los seres humanos viviéramos en amistad y fraternidad. El de Estados Unidos, que la prosperidad se extendiera por todo el mundo. El alemán pidió el fin de la injusticia y de las guerras. El inglés pidió algo de chocolate y una botella de licor.

Comments

  1. Entrañablemente irrelevante, como siempre. Feliz año nuevo.

    El chiste (que no es mío) tiene varias lecturas. Se podría moralizar: entérate bien del metadiscurso antes de soltar la lengua. Igualmente se podría felicitarle al ingenuo embajador inglés por decir la verdad sobre lo que quería en lugar de repetir los piadosos lugares comunes en que cayeron los otros. El toque de malicia (lo de que fueron argentinos que hicieron caer a este embajador en esta trampa) fue ocurrencia mía, pero poca importancia tiene. En fin, puedes leerlo como quieres, pero "self hating moron" no creo que quepa en la lista de lecturas razonables. Te falta desarrollar un sentido de humor, aunque por las pocas evidencias de que dispongo no lo veo nada fácil.

    Por otra parte, conozco bien el barrio de Peckham (mi madre vivió al lado, en Dulwich, durante sus últimos 10 años) y no comparto tus criterios racistas y tremendistas al respecto: Peckham Rye tiene bastante más de colorido y pintoresco, ahora, que el sobrio y nostálgico Dulwich o Crystal Palace, por lo que generalmente prefería hacer mis compras navideñas allí.

    "If British people want this "enrichment" why have they all left?"

    Esta frase es de una estupidez demasiado llamativa para dejarla pasar. Primero, no es cierto que los británicos "have all left": todavía quedan unos cincuenta y nueve millones, lo que no es moco de pavo. En segundo lugar, es difícil que la xenofobia sea un motivo para abandonar tu país: piensa un poco en ello y verás por qué.

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