Peticiones
Creo que fue en Buenos Aires. El embajador inglés recibió una llamada unos días antes de Navidad de una emisora de radio local.
- Disculpe, Embajador, pero estamos llamando a los representantes de diferentes países para saber qué regalo les gustaría recibir en Navidad.
- Qué gesto más exquisito - contestó el inglés, pensando que protocolariamente sería comprometedor pedir cualquier extravagancia, pero que sería de mala educación rechazar la oferta. -Veamos... la verdad, si todas las embajadas estamos incluídas en la oferta, de más sería estirar su presupuesto, pero de parte nuestra, si tal fuese su generoso deseo, nos encantaría disfrutar de una pequeña caja de bombones y una botella de algún licor típico de este maravilloso país.
La representante de la emisora le agradeció el dato y colgó. El inglés se olvidó del tema hasta que, el día de Navidad, encendió la radio y escuchó lo siguiente.
- Para estas fiestas, hemos preguntado a los representantes de diversos países qué regalo pedirían. El embajador francés expresó el deseo de que en el año entrante todos los seres humanos viviéramos en amistad y fraternidad. El de Estados Unidos, que la prosperidad se extendiera por todo el mundo. El alemán pidió el fin de la injusticia y de las guerras. El inglés pidió algo de chocolate y una botella de licor.
- Disculpe, Embajador, pero estamos llamando a los representantes de diferentes países para saber qué regalo les gustaría recibir en Navidad.
- Qué gesto más exquisito - contestó el inglés, pensando que protocolariamente sería comprometedor pedir cualquier extravagancia, pero que sería de mala educación rechazar la oferta. -Veamos... la verdad, si todas las embajadas estamos incluídas en la oferta, de más sería estirar su presupuesto, pero de parte nuestra, si tal fuese su generoso deseo, nos encantaría disfrutar de una pequeña caja de bombones y una botella de algún licor típico de este maravilloso país.
La representante de la emisora le agradeció el dato y colgó. El inglés se olvidó del tema hasta que, el día de Navidad, encendió la radio y escuchó lo siguiente.
- Para estas fiestas, hemos preguntado a los representantes de diversos países qué regalo pedirían. El embajador francés expresó el deseo de que en el año entrante todos los seres humanos viviéramos en amistad y fraternidad. El de Estados Unidos, que la prosperidad se extendiera por todo el mundo. El alemán pidió el fin de la injusticia y de las guerras. El inglés pidió algo de chocolate y una botella de licor.
eres el tipico self-hating moron ¿No tendrás sangre judía? De pronto y eres de los rezagados que quedaron después de 1290 DC.
ReplyDeleteA walk through the main shopping street in what used to be Peckham. The Third World has come to London. The indigenous white population have been replaced by a largely African population who buy their goods from Kurds, Afghan and Iraqi Muslims, many of whom ran for cover when they saw the camera. Peckham now has one of the highest rates of HIV infection and street crime in Europe and the schools are 'no go areas' for indigenous white children. If British people want this "enrichment" why have they all left? Did the British men who died in the trenches 90 years ago think that this is the England they were giving their lives for?
Labour threw open Britain's borders to mass immigration to help socially engineer a "truly multicultural" country, a former Government adviser has revealed.
Entrañablemente irrelevante, como siempre. Feliz año nuevo.
ReplyDeleteEl chiste (que no es mío) tiene varias lecturas. Se podría moralizar: entérate bien del metadiscurso antes de soltar la lengua. Igualmente se podría felicitarle al ingenuo embajador inglés por decir la verdad sobre lo que quería en lugar de repetir los piadosos lugares comunes en que cayeron los otros. El toque de malicia (lo de que fueron argentinos que hicieron caer a este embajador en esta trampa) fue ocurrencia mía, pero poca importancia tiene. En fin, puedes leerlo como quieres, pero "self hating moron" no creo que quepa en la lista de lecturas razonables. Te falta desarrollar un sentido de humor, aunque por las pocas evidencias de que dispongo no lo veo nada fácil.
Por otra parte, conozco bien el barrio de Peckham (mi madre vivió al lado, en Dulwich, durante sus últimos 10 años) y no comparto tus criterios racistas y tremendistas al respecto: Peckham Rye tiene bastante más de colorido y pintoresco, ahora, que el sobrio y nostálgico Dulwich o Crystal Palace, por lo que generalmente prefería hacer mis compras navideñas allí.
"If British people want this "enrichment" why have they all left?"
Esta frase es de una estupidez demasiado llamativa para dejarla pasar. Primero, no es cierto que los británicos "have all left": todavía quedan unos cincuenta y nueve millones, lo que no es moco de pavo. En segundo lugar, es difícil que la xenofobia sea un motivo para abandonar tu país: piensa un poco en ello y verás por qué.