Teorías de conspiración

Siempre supe (es una especie de instinto que tengo) que había una organización internacional, protegida por el secretismo más absoluto, responsable de fabricar todas las teorías de conspiración que hoy conocemos. El otro día, tras largos años de investigación, que me llevaron de paso a muchas ciudades con buenos restaurantes, por fin di con la identidad de un miembro de este hermético cabal. Naturalmente, no la voy a revelar aquí: mi vida está en juego. Lo que sigue es parte de la entrevista que le hice allá en el museo del Louvre, con los ojos vendados y tapones de cera en los oídos (por aquello de no poder reconocerle la voz posteriormente, y por no tener que reconocer, asimismo, la presencia de diversos alienígenos en mi derredor).

ER: ¿Por qué se dedican ustedes a fabricar teorías de conspiración?

MR X: ¿Por qué no? Es un producto como cualquier otro. Hay un mercado. Nos dedicamos a satisfacer las necesidades de la gente, en este caso sus necesidades sicológicas, y de paso nos divertimos un buen rato con la credulidad de nuestros clientes.

ER: ¿Por qué la gente tiene necesidad de creer en conspiraciones?

MR X: Bueno, creo que aquí entran en juego dos temas. Primero, la teoría de conspiración puede ser una forma de resolver lo que los sicólogos llaman una disonancia cognitiva, es decir, una contradicción entre lo que uno quiere creer y la realidad que observa. Por ejemplo, algunos partidos políticos prometen libertad y bienestar universales a través de un determinado sistema de gobierno. Cuando estas promesas no se cumplen (porque ningún gobierno por sí solo puede cumplirlas), es más fácil, en lugar de modificar las adhesiones y creencias originales, inventar, sin ninguna evidencia, una conspiración de oscuras y poderosas personas dedicadas a frustar tales deseos. Llamémoslas oligarquía, grandes intereses económicos o capitalistas o empresariales, poderes fácticos, "los de siempre", o cualquier etiqueta que quede bien según la moda actual. Para el dictador Franco y sus seguidores, se trataba de la Conspiración Judeo-Masónica, así, con todas las letras. Para algunos países sudamericanos en los años 60, era la CIA.

ER: ¿Y en segundo lugar?

MR X: En segundo lugar, es evidente que la teoría de conspiración sirve para fortalecer el ego, la autoestima y la paz espiritual. Creer en una conspiración es sentirse privilegiado, sabiendo cosas que el vulgo ignora. También simplifica tu visión del mundo. Las complejidades de la política, de la historia, de todas las interacciones humanas desaparecen frente a esa Gran Verdad que uno sabe y el resto no: ¿para qué sopesar las verdades parciales dentro de una supuesta Gran Mentira? Por ejemplo, confieso que fuimos gratamente sorprendidos por el éxito de nuestra teoría sobre el ocultamiento de las evidencias de contactos con extraterrestres. Cuando inventamos esa teoría fue un poco a la maldita sea, porque no había ninguna teoría nueva ese año y nos faltaba algo rápido, pero el éxito sobrepasó todas nuestras predicciones. Te sorprenderías del número de personas de baja autoestima por todo el planeta que hoy se consuelan pensando que hay una conspiración entre gobiernos para que no sepamos nada de los hombrecillos verdes de Alpha Centauri. ¿De qué les sirve pensar eso? ¿De qué modo cambiarían sus tristes vidas si de repente fuera revelado públicamente que nuestra planeta haya sido visitada por alienígenos con antenas en la cabeza? Como que esos seres extraterrestres no van a ir regalando vacaciones en Hawaii a las personas de escasos recursos, probablemente de muy poco: por eso es mejor para ellos que la cosa quede en conspiración, para que por lo menos ellos puedan tener la cotidiana satisfacción de llevar por todas partes esa secreta Verdad No Revelada. A veces creo que nosotros deberíamos registrarnos como fundación caritativa: ¡traemos felicidad a tanta gente!

ER: Me da a entender que ustedes lanzan al mercado una teoría de conspiración nueva cada año...

MR X: Bueno, maticemos. A veces es imposible dar con algo realmente nuevo. Muchas veces lo que hacemos es simplemente reciclar teorías viejas, quitarles el polvo y lanzarlas como nuevas. Por ejemplo, la conspiración judía es una teoría antiquísima, pero todavía va dando de sí, y más ahora que muchas personas jóvenes no saben nada del nazismo.

ER: ¿Por qué judíos?

MR X: Fue una elección aleatoria. Como quien dijera: conspiración de budistas tibetanos, o de mujeres menopáusicas, o de adolescentes cejijuntos. Pero una vez lanzado el meme, es mejor quedarse siempre con lo mismo: así, la gente tiene esa sensación de familiaridad que ayuda a digerir mejor el absurdo. Fíjese que todavía hay quien cree en esos Protocolos de Sion. Fue de las falsificaciones más burdas que jamás hicimos, pero la gente sigue cayendo en tropel.

ER: Lo que he notado es que se combina bastante bien con otras teorías. Como dice usted, para un dictador español los judíos estaban en contubernio con los Masones...

MR X: Y ahora, forman ese cabal internacional ultra secreto que planeó el derribo de las Torres Gemelas, jaja. Esa fue inspiración personal mía. No creía que algo así colaría tanto, pero se ve que como dicen los mismos americanos, cada minuto nace uno.

ER: Y ¿qué me dice de la teoría según el cual Neil Armstrong nunca puso pie en la luna?

MR X: Ésa la inventó un colega. Bueno, tuvo su auge, pero ya tiene pocos seguidores. Los más son estudiantes de letras en universidades provinciales. Pero ha sido divertido ver a tanta gente tragarse el cuento de que la dichosa bandera "ondeaba en el viento", cuando siempre ha sido de dominio público que la tal bandera estaba estirada entre barras horizontales en previsión de una situación de poca gravedad y nulo viento.

ER: ¿Cual teoría es su favorita personal?

MR X: Sin duda, la conspiración internacional entre los científicos para hacernos creer en la evolución de las especies en lugar de rendirse ante la evidencia de que el mundo fue creado con todas las especies actuales en seis días.

ER: Hay que reconocer que tiene su atractivo.

MR X: Es que para muchas personas en el mundo de hoy, los científicos forman una especie de nuevo sacerdocio. Con sus batas blancas que simbolizan la pureza de su inviolable objetividad, son una casta privilegiada de personas que supuestamente lo saben todo, por lo que si te recomiendan una determinada marca de detergente porque "es biológico", pues esa marca hay que comprarla. Ese tipo de reverencia supersticiosa, casi tribal, por la ciencia evidentemente va a entrañar reacciones de diversa índole. Secretamente, muchas personas ven en "los científicos" a sus peores enemigos. Son los que quebrantan todas nuestras ilusiones, sobre todo las religiosas.

ER: Eso me recuerda algo que quería preguntar. ¿Qué pasa cuando dos grupos enfrentados acusan cada uno al otro de ser víctima de una teoría de conspiración? Por ejemplo, en esto del Climategate. Los que quieren creer en el calentamiento global antropogénico acusan a sus oponentes de fabricar una absurda conspiración entre científicos. Por el otro lado, los no creyentes dicen que la tal conspiración, hasta donde alcanza, ahora está demostrada, pero que en todo caso la teoría más absurda es la que sostiene que los escépticos estén dirigidos por intereses petroleros y demás...

MR X: Mire, para saber cuál es la verdad detrás de cualquier teoría de conspiración hay una regla muy sencilla que tienes que aplicar: de todo evento no natural, la explicación más plausible siempre será la estupidez humana. ¿Por qué los aviones que derribaron las Torres Gemelas no fueron interceptados por las Fuerzas Aéreas de Estados Unidos? Hay muchas explicaciones posibles, pero siempre es preferible pensar en el error humano, en la incompetencia y la estupidez, porque la experiencia demuestra a diario que de eso nunca hay carestía en ningún lugar del mundo. Las personas víctimas de teorías de conspiración quieren verse a sí mismas como menos crédulos que los demás, pero se retratan siempre en el momento de descartar explicaciones obvias que requieren que alguien haya cometido un simple error: ahí demuestran su creencia supersticiosa en la infalibilidad de, digamos, el aparato militar, o de los gobiernos. Su estribillo: ¿Cómo vamos a creer que tal o cual persona u organización poderosa pueda haberse equivocado? En el caso que nos ocupa, el hecho de que algunos gobiernos se creyeron lo que decían algunos científicos que luego se ha demostrado falsificaron sus evidencias, no requiere de ningún complot ingenioso. Simplemente requiere suponer que los políticos en general son extremadamente crédulos. ¿Eso le causa alguna dificultad?

ER: Ninguna, la verdad.

MR X: Bien. Y aquí termina nuestra conversación. Ahora, me toca volver a asumir la forma de un autorretrato de Albrecht Durer, para proteger mi anonimato. Buenas tardes. Ya se puede quitar los tapones.

Cuando lo hice, de repente volví a descubrir ese maravilloso mundo de los sonidos, de los ruidos, de las palabras y de la música, un mundo consoladoramente lleno de estupidez y sin rastro de ingeniosas conspiraciones en ninguna parte. Salvo, obviamente, la que yo acababa de descubrir.

Comments

  1. Valen verga topas esas conspiraciones, la mas bacán de las bacanes que he leido es la del proyecto "blue beam", en la que supuestamente los satélites del espacio están capacitados para hacer hologramas gigantescos y van a simular una invasión extraterrestre, para así crear un Gobierno único mundial que les haga la guerra y aunque esto del nuevo orden mundial sea ya una vieja teoría conspìranoica aun desde las épocas cuando le pagaron a Marx para escribir su pendejada de manifiesto socialista con el fin de crear un solo banco mundial, no deja de ser algo novedoso.

    Por otro lado y en segundo lugar de mis teorías conspiranoicas favoritas está la del pacto de Norteamérica con los extraterrestres (grises) para permitirles abducirnos mientras dormimos o en otras circunstancias y experimentar con nosotros a cambio de tecnología, por lo cual el Pentágono tendría una tecnología de 25 a 50 años mucho mas avanzada que la de cualquier país del planeta.

    A decir verdad prefiero hacerme la paja pensando en culiarme a Lindsay Lohan mientras le beso sus rosadas y preciosas pecas.

    ¡Es exactamente lo mismo!

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